El repliegue K y sus efectos en la CGT

Moyano enfrenta críticas internas

Luis Barrionuevo lo cuestiona desde su propia central “independiente”. Negocia con quienes venían apoyando al líder camionero.

De la redacción de El Litoral

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Tras el terremoto del 28 de junio, junto con las réplicas en el PJ, ahora se suceden otros movimientos en el piso en la CGT. Los jefes de los gremios no alineados al líder de la CGT, Hugo Moyano, iniciaron un plan para restarle poder y -como objetivo de máxima- forzar su alejamiento.

Tal como ocurre con el justicialismo, la derrota electoral del kirchnerismo ha repuesto en el escenario político-sindical a los dirigentes gremiales que en los ‘90 fueron más afines al menemismo.

El gastronómico Luis Barrionuevo, desde su propia central obrera “independiente” del gobierno nacional, intenta minar las alianzas tejidas por Moyano con otros sindicatos.

Los históricos opositores a Moyano creen que así como Néstor Kirchner debió dar un paso al costado en el aparato partidario lo mismo debería ocurrir con el gremial.

El diario Crítica de la Argentina dice en su edición de hoy que “como el resto del peronismo, los sindicatos más poderosos empiezan a reagruparse para acomodarse a la nueva realidad, es decir, a convivir con los Kirchner en estado de retirada”.

Agrega que “en la superficie, el plan anti-Moyano es impulsado por los mismos dirigentes que lo ayudaron en su momento a quedarse con la CGT: los gremios manejados por los “gordos’, los llamados “independientes’ (UPCN, de Andrés Rodríguez y la Uocra, de Gerardo Martínez” y también “otros actos del poder permanente, que prefieren accionar desde lugares secundarios”.

Según Crítica, “la Iglesia Católica, a través del obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, aprueba la postulación como posible reemplazante de Moyano a uno de sus protegidos dentro del movimiento obrero, el secretario general de Luz y Fuerza, Julio Ieraci, quien suele ayudarlo en los encuentros de la Pastoral Social que se hacen en Mar del Plata y Córdoba, entre otras cosas. Ieraci es un discípulo del histórico líder de Luz y Fuerza, Oscar Lescano, hoy retirado y al mando solamente de la central porteña de su gremio”.

Ieraci es también el candidato de Barrionuevo, “un armador habitual de las cúpulas de la CGT. Fue él quien impulsó y ayudó a Moyano a quedarse con el control de la central obrera, aunque luego se transformó en su enemigo cuando el camionero mostró algunos signos de autonomía. En esta jugada, el gastronómico dice contar con el apoyo de Eduardo Duhalde”, dice el periódico de tirada nacional.

“La “Operación Ieraci’ recién empieza. Los “gordos’ dieron el primer paso. Con el objetivo de recortar el poder de administración de Moyano, se ausentarán de cada una de las reuniones que convoque el camionero, su supuesto jefe”, sigue.

“La misma estrategia arma Duhalde para quitarle poder a Néstor Kirchner: busca retomar el control del Congreso provincial del Partido Justicialista, del que espera que se autoconvoque en breve para expulsar a los dirigentes “derrotados’ del kirchnerismo”, sostiene Crítica.