La pobreza ronda el 40 %
La Iglesia pide inclusión social en la renovada Mesa de Diálogo
El titular de la pastoral social, monseñor Jorge Casaretto, dijo estar sorprendido “positivamente” por el gesto de la presidenta. Y le recordó que desde 2007 la pobreza volvió a crecer.

El obispo de San Isidro recordó que cuando la Iglesia advirtió sobre el recrudecimiento de la pobreza desde el segundo semestre de 2007, hubo “molestias” en la Casa Rosada.
Foto: archivo El Litoral
De la redacción de El Litoral
El titular de la pastoral social, monseñor Jorge Casaretto, aseguró que la pobreza en el país alcanza al 40 % de la población y reclamó que “no puede estar ausente la cuestión de la inclusión social” en el diálogo convocado por el gobierno.
En una entrevista que publica Clarín en su edición de hoy, el obispo de San Isidro dijo que “debería potenciarse el plan Remediar (distribución de medicamentos esenciales)” y ratificó que la pobreza volvió a crecer desde el segundo semestre de 2007.
Recordó que la Iglesia señaló el dato en su momento y “generó cierta molestia”. Quien coordinara la Mesa de Diálogo tras la crisis de 2001 advirtió que “hoy estamos en cifras nuevamente altas” pero rescató la convocatoria presidencial.
“La situación es mucho más propicia que en 2002 porque hoy los políticos no están tan desprestigiados como entonces. La reciente elección revalorizó la política y los legisladores tienen cierto prestigio. Las fuerzas políticas insisto están en un mejor momento para dialogar”, dijo.
Respecto del llamado formulado por Cristina Fernández de Kirchner, el prelado reveló que “nos asombró muy positivamente” y recordó que “la Iglesia hace muchísimo tiempo que venía pidiendo más diálogo, no sólo de parte del gobierno, sino en todos los ámbitos, para llegar a consensos que se expresen en políticas públicas”.
Tras rescatar la necesidad de “una predisposición a valorar lo que dice el otro, a reconocer su parte de verdad”, recordó que ésta es la primera vez que el gobierno kirchnerista formula una invitación de esta naturaleza.
Rescató el gesto de la presidenta de formular el llamado “un 9 de Julio, después de un oficio religioso o sea, cuando uno está dispuesto a hablar con más veracidad y con mucho énfasis. Por supuesto que debe implicar un cambio de actitud de todos los argentinos, que no somos fáciles para el diálogo, dejando de lado la confrontación”.
Indefinición
El matrimonio presidencial eligió la soledad de El Calafate para definir la agenda de diálogo. La presidenta viajó hasta allí luego de la convocatoria en Tucumán, y abrió la incertidumbre acerca de los reales alcances de su proposición.
Ayer tanto el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández como el ministro del Interior, Florencio Randazzo, ratificaron que el gobierno abrirá “todos los temas”, aunque el primero se excusó de dar detalles precisos sobre la agenda, a la que calificó como “amplia y generosa”.
“Se van a discutir absolutamente todos los temas; no hay posibilidad de no discutir alguno”, ratificó Randazzo a su turno. El ministro del Interior habló de constituir un marco de “acuerdo económico” que incluya “a la producción, la industria, el campo, las finanzas, las empresas de servicios públicos, los trabajadores”.
Respecto de las dudas que plantea la oposición, dijo que “algunas no son incompatibles” con los objetivos oficiales, pero advirtió que “hay otras que sí lo son”.
“Lo importante es la responsabilidad que tenemos como gobierno frente a la posibilidad de generar una mesa de acuerdo económico y un ámbito de discusión política, y también la responsabilidad que tiene la oposición en no ver en esto ningún tipo de especulación”, remarcó.




