TROTE Y TRANCO

“No se comportan”

Con la voz entrecortada y con signos inequívocos de protagonizar un hecho totalmente inesperado, que lo dejó sin respuestas, Claudio Olivarez el jinete del favorito Gran Arresto entabló diálogo con El Litoral.

—Me ganaron corriendo, pasa que por ahí los compañeros no se comportan muy bien, pero ya está, me ganaron y qué se le va a hacer.

—¿Qué fue lo que pasó?

—Un poquito... el caballo de Roque Rivero —Contepomi— se fue para adentro y me complicó, pero no fue nada, el que me ganó lo hizo corriendo y ahora no se puede hacer nada.

—¿Dónde fue la molestia?

—Entre los 600 y los 700, pero ya está; mi caballo siempre vino adelante peleando con el de Rivero, luego arriba atropelló pero el otro ya me había ganado la disparada y por eso se llevó el fruto.

—Sin ese inconveniente, ¿ganabas vos?

—Sí, sin dudas, porque fue decisivo.

—Te notamos con bronca...

—Y sí,, pero qué se le va a hacer, la verdad no me esperaba jamás una cosa de éstas, pero las carreras son así...

—¿Notaste una mala intención entonces?

—Sí, pero eso lo hablaremos en la semana como compañeros, porque esto se arregla así y no de otra forma, por eso te digo que ya está, me ganaron corriendo y listo.

No pasó nada

El jinete Roque Rivero condujo al entrerriano Contepomi, caballo que vino adelante en lucha con Gran Arresto, para luego desaparecer en la recta; precisamente su colega Olivarez se mostró disconforme por una supuesta molestia.

—Venía corriendo segundo al lado de Gran Arresto un rato a medio cuerpo y luego a tres cuarto cuerpo, pero siempre bien con buena acción, pero cuando entró al derecho cambió de manos y como que no respondió de las patas, como que algo le ocurrió, porque me quedé sin caballo enseguida, aparte lo busqué en la fusta y no me respondió más; me parece que el problema es en las patas, por como venía accionando.

—Era uno de los caballos de la carrera...

—Sí, para nosotros era candidato, venía de ganar en Buenos Aires y en el desarrollo traía una muy buena acción, si al puntero le venía perdonando la vida, pero en el derecho algo le pasó.

—¿Se te fue para adentro en los 700?, porque Olivarez se quejó de una molestia.

—No, para nada, recién me estaba comentando que lo traía agarrado, pero nada que ver, aparte las carreras son así, si alguien me tiene agarrado, sabés qué fustazo se come, pero en ningún momento pasó nada, no sé de dónde sacó eso. Tal vez alguien le llenó la cabeza, porque siempre contra uno hay conjeturas. La verdad me sorprende porque con Olivarez somos amigos.