La concubina del “Puma” Baroni cuenta su historia

“José Luis me contó algo de lo que

había pasado con la remisera”

Graciela Muñoz cuenta su historia al lado del asesino de Alejandra Cugno. Dice que la llamó desde Coronda “lloraba, me preguntaba por los chicos y me dijo que me iba a explicar todo”, recuerda la mujer.

Por Francisco Díaz de Azevedo Corresponsal. El Litoral.com.

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En su humilde domicilio de calle Balcarce 836, rodeado de terrenos baldíos y montes, al oeste de Piamonte, Graciela termina de asear a su hija menor y se prepara para ir a trabajar. Nos presentamos y saluda gentilmente. Su tez oscura hace juego con su larga cabellera negra. En cambio, los chicos, que corretean por ahí, tienen una melena rojiza que hace acordar a las fotos de su padre publicada en tantos medios últimamente.

La mujer sigue atentamente con la mirada a Alejandra de 12 años, Franco de 10, Belén de 9, Rodrigo de 8 y María José de 4. Junto a unos amiguitos, corretean por el patio y se internan en un bosque cercano. Un poco más allá, hay un viejo garaje con la puerta roja que tiene la inscripción “El Puma”.

“Es el taller que tenía él. Ahí arreglaba bicicletas y hacía algunas changas”, explica Graciela, que se despacha con su historia junto al tristemente célebre José Luis Baroni: “Yo lo conocí en Colonia Aldao en el 96. Fue en un Carnaval, ahí lo ví y después empezamos a vernos”, recuerda y agrega: “El iba a visitarme y después nos juntamos y mi cuñado nos dio techo y trabajo”.

Cómo llegan a Piamonte

“De ahí empezamos a salir a los tambos a trabajar. Estuvimos en Sunchales, Clucellas y llegamos acá para trabajar en el tambo de Ricardo Giordano. En el pueblo vivíamos en una estación de trenes y después fuimos a una casita. Finalmente llegamos a esta casa que nos prestaron”.

Graciela trabaja en el hogar de ancianos de Don Robere, en la localidad de Piamonte. Allí hace la limpieza de lunes a lunes y con el sueldo le da de comer a sus hijos. “La gente me ayuda mucho. Me traen ropa, calzado y comida, la verdad es que todos se portan muy bien y no tenemos frío ni hambre”, señala con la vista en el suelo de tierra.

Los hijos de Graciela y José Luis van a la escuela, incluso la más chiquita asiste al jardín de la localidad.

_ ¿Qué piensa de lo que pasó?

_ “Nunca pensé que él iba a hacer una cosa así. Salía mucho, sobre todo los sábados y volvía los domingos. Ese lunes se fue y no sé qué le pasó. Llegó a las tres de la mañana y me pidió que le dé unos mates. Al día siguiente se levantó y se fue a la casa de la madre después de comer. Me dijo que se iba a buscar trabajo. Estaba normal como si nada pasara. Por la tarde la policía empezó a llamarme y a preguntarme por él. A la tardecita me escribió un mensaje y yo le dije que lo estaban buscando y desde ese día apagó el celular. Después la policía empezó a buscarlo y no me decían el motivo. Recién en la comisaría me contaron algo. Me agarraron los nervios y me enfermé. Estuve en cama dos días”, relató.

_ ¿Qué le dijo de la cartuchera que le trajo a su hija y que era de la maestra?

_ “Me dijo que la encontró al lado del camino mientras hacía dedo y se la regaló a la hija”.

_ ¿Usted sabía sobre el episodio de Devoto, donde intentó violar y matar a una mujer?

_ “Yo me enteré de lo que pasó en Devoto. El padre me contó y él mismo cuando le pregunté me dijo que era cierto. Me dí cuenta porque él no quería ni pasar por Devoto donde estaba su madre. Me contó lo de la remisera, pero no sé que le hizo. Me dijo que la ató y la dejó en un lugar, pero no que la había violado”.

_ ¿Se pudo comunicar con él últimamente?

_ “La semana pasada me llamó desde Coronda al hogar donde trabajo porque a mí la policía me sacó hasta el celular. Lloraba, me preguntaba por los chicos y me dijo que me iba a explicar todo. Me dijo que lo iban a trasladar a Sastre”.

_ ¿Cómo están los chicos?

_ “Los chicos no preguntan por él porque José Luis nunca estaba con ellos. Casi nunca lo veían”.

_ ¿Y usted cómo está?

_ “A veces me da lástima. Yo lo quiero y lo extraño. El siempre nos trató bien a mí y a los chicos y no sé qué pasará. Sé que fue él quien hizo esas cosas malas porque las pruebas así lo dicen. Yo por ahora me voy a quedar acá en Piamonte porque tengo trabajo y me tratan bien. Voy a tirar un tiempo para ver qué hago, cada día viene gente a ayudarme”.

“José Luis me contó algo de lo que había pasado con la remisera”

Graciela Muñoz es oriunda de Malabrigo, tiene 41 años y durante 5 años vivió en concubinato con José Luis, “El Puma” Baroni.

Foto:El Litoral