Facultades delegadas: Latorre permitió acelerar el proyecto K
Una firma reutemanista
ampara retenciones al agro
Latorre eligió no entorpecer la marcha del proyecto de ley del oficialismo para obtener una renovación de las facultades delegadas (entre ellas la de fijar las retenciones a las exportaciones al campo). En Asuntos Constitucionales, la legisladora por Santa Fe Federal firmó igual que los senadores K. El oficialismo logró el despacho que evitó demorar una semana el debate.
Luis Rodrigo
El kirchnerismo está cerca de lograr que se prorrogue toda la legislación que delega a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner las facultades que la Constitución le reserva al Congreso.
Se dice que son más de mil leyes, pero de lo que no hay dudas es que dentro de ese paquete está el Código Aduanero, eje de la pulseada entre los dirigentes agropecuarios y el gobierno nacional. Sus artículos le permiten al Poder Ejecutivo fijar el monto de las retenciones agropecuarias.
Desde 1999 -pese a la reforma constitucional de 1994- el Ejecutivo actual y los anteriores han obtenido la renovación de las facultades delegadas.
Según coincide la prensa a nivel nacional, el oficialismo logrará quórum y podrá aprobar tanto ese proyecto de ley como el de superpoderes (que le permite alterar las partidas del Presupuesto). Ambos ya tienen media sanción de Diputados.
En política el tiempo es clave. Y para lograr acelerar los tiempos legislativos en todo lo posible (sin tener que recurrir a los inimaginables dos tercios de la misma Cámara que el año pasado rechazó la famosa resolución Nº125), el reutemanismo actuó como un aliado del oficialismo.
El presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Nicolás Fernández, senador por Santa Cruz, obtuvo la octava firma que proporcionó el dictamen de mayoría de la senadora por Santa Fe, Roxana Latorre.
Como se informó ayer, la legisladora electa por Santa Fe Federal, sostiene que su firma “en nada cambia el panorama” para la discusión posterior. Y que agregó la fórmula “en disidencia absoluta”; acaso para disimular la contradicción de que ya desde su banca votará contra ese despacho (aunque contenga su firma).
Vale la pena preguntarse qué hubiera pasado si el despacho del oficialismo en lugar de 8 hubiera tenido sólo 7 firmas, es decir, sólo las de aquellos legisladores que no dejan dudas sobre su condición de oficialistas.
“El resultado hubiera sido el mismo”, sostiene la senadora por Santa Fe, pero la realidad es que el tratamiento se habría diferido una semana. Y que en ese lapso la oposición (que fue dividida a la reunión de Comisión, con dos proyectos), habría recibido fuertes presiones de la dirigencia agropecuaria para que se acordara un texto en común. Habría bastado con acercar las posiciones del peronismo disidente en su vertiente puntana (de los Rodríguez Saá) y las del radicalismo.
Otra pregunta que naturalmente cabe hacerse es: ¿Qué más pudo haber hecho la senadora Latorre para poder honrar su compromiso con el electorado? Es obvio que la principal bandera de Santa Fe Federal ha sido la defensa de la provincia contra las retenciones en las exportaciones de materias primas.
Como integrante de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Latorre pudo haber firmado (con o sin la fórmula de la “disidencia absoluta”) cualquiera de los otros dos despachos de la oposición. O -si no coincidía con ninguno ellos- bien pudo elaborar el suyo y firmarlo.
La firma de Latorre junto a los senadores K pudo haber pasado inadvertida para los periodistas. Casi nadie cubre en Buenos Aires las reuniones de comisiones del Congreso, pero un cronista del diario La Nación consignó ayer lo ocurrido.
El despacho de la comisión es dictamen de la mayoría gracias a la firma de la senadora reutemanista, más allá de las fórmulas declamativas que la acompañen. Y de cómo se vote luego en la sesión de la Cámara, delante de las cámaras.




