Edición del Sábado 22 de agosto de 2009

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Violencia nunca es sinónimo de amor

Violencia nunca es sinónimo de amor

Expertos coinciden en que el vínculo violento se gesta en el noviazgo. La difusión y el diálogo son claves para cortar un círculo que se afianza en el matrimonio.TEXTOS. NANCY BALZA. FOTOS EL LITORAL.

Primero fue un empujón, un pellizco, un insulto al pasar, una palabra descalificadora. Ella pensó que se trataba de una casualidad, un gesto aislado, un malentendido; o que él había tenido un mal día y que después todo volvería a la normalidad. Pero los episodios se repitieron y, pasada la confusión inicial, decidió evitar cualquier actitud que pudiera desencadenar una reacción parecida. La historia, breve y anónima es similar a la que transcurren muchas chicas durante la etapa del noviazgo. Y quizá no lo sepan entonces, pero seguramente sea el cimiento de una relación que se irá volviendo más y más violenta.

¿Exageración? No parece. La psicóloga Romina del Pozo, del Equipo de Violencia Familiar apunta que “una relación que comienza con un estilo conductual y emocional de esta manera, se va afianzando, no se va a modificar”. A tal punto es así que para Ana Chiavarini, también psicóloga del Equipo, es necesario un trabajo con los adolescentes porque “en todos los casos que vemos, el primer golpe surge en el noviazgo”.

Para la especialista en Derecho de Familia Mirta Mangione Muro, “es difícil encuadrar hechos de violencia en el noviazgo porque situaciones que terminan en violencia física como la muerte son mínimos, aunque se producen. Pero lo que comienza en el noviazgo, concluye en el matrimonio”. Mientras tanto, un 26 por ciento de las chicas que participan del programa de Noviazgos sin Violencia de la ciudad de Rosario mencionó ser víctima de malos tratos por parte de su novio o ex pareja, según apuntó la psicóloga Lucrecia Donoso, a cargo del grupo.

DEL IDILIO A LA REALIDAD

Estallidos de violencia a los que siguen etapas de romanticismo, una actitud seductora con todos menos con ella; una cachetada, un tirón de pelo; reglas impuestas sobre cuándo salir, qué hacer, qué leer; prohibiciones de usar tal o cual ropa, de estudiar, de encontrarse con amigos y amigas, son todas características propias de un vínculo que tal vez no sea tan evidente durante esta etapa pero que es posible cortar, con ayuda.

Del Pozo explica que “en el noviazgo se vive una situación de idilio amoroso, donde lo único que la mujer ve es su proyección, lo que le quisiera y le gustaría ver”. Así, “todo lo que su pareja demuestra como una conducta patógena, la mujer lo ve y recrea como característica de una relación amorosa”. Entonces, cree que la cela porque la quiere o porque la cuida. “Y ésto empieza a generar una corrosión en la forma de pensar y actuar de la novia, y produce un aislamiento de sus amistades, de su familia y de todo lo que él vivencia como riesgoso para su relación”.

Sumado a la cuestión de la edad, de la idealización y de cierta intermitencia que se produce cuando la pareja no está conviviendo, se minimiza un riesgo potencial. En el círculo de amistades, “algunas se atreven a decir que no es normal lo que ocurre y otras hacen una identificación de paridad. Hay una fantasía de que las cosas se van a modificar. “Las mismas chicas se enganchan con que ésto tiene que ver con el cariño, con el amor, con la fantasía del príncipe azul”.

Ana Chiavarini aporta que “durante el noviazgo hay una situación de la joven distinta a otras adolescentes de su edad. Comienza a ser absorbida por el muchacho, se empiezan a aislar y son esos novios que no tienen contacto con ninguna amistad, como pasa en las familias donde se construye una relación de violencia”. Y desde el entorno familiar, “como la relación se ve como proyecto a largo plazo, mantienen la ilusión de que el vínculo se va a disolver”.

“Esta es una etapa altamente vulnerable y con características propias: aumenta la rebeldía, la oposición y querer reafirmarse en un rol adulto para el que no se esta preparada”, sostiene del Pozo, y Chiavarini refuerza que “muchas veces las adolescentes se afirman más con ese amor. y protegen a estos chicos descontrolados, o que tienen problemas o a los que creen que van a poder cambiar”.

EN ROSARIO

En la ciudad del sur se trabaja desde 2005 en talleres de Noviazgos sin Violencia, dentro del Programa Equidad Educativa Para Adolescentes Madres y se llegó a capacitar en el tema a 1520 alumnas chicas. Ellas son protagonistas también de la campaña que cada 25 de noviembre, cuando se conmemora el Día Internacional de la no Violencia contra las Mujeres, las lleva a exponer carteles en la vía pública con consignas sobre sus derechos pero también sobre la importancia de poner freno a las agresiones y no silenciarlas.

La Psic. Lucrecia Donoso está a cargo del programa y señaló que desde 2008 “venimos trabajando con adolescentes en escuelas y espacios comunitarios en talleres de capacitación en noviazgos sin violencias. donde se las y los alerta para descubrir los indicadores de violencia en el noviazgo”. A fines del año pasado se inauguró el programa específico de Noviazgos No Violentos, donde se llevan trabajados 26 casos de violencia extrema de parte de su novio o pareja.

VÍNCULOS NATURALIZADOS

La abogada y docente Mirta Mangione Muro aporta al tema una perspectiva interesante: “las relaciones que existen hoy entre los jóvenes son violentas; los amigos son violentos, se empujan, se insultan y eso parece un hecho natural. Entonces, si le explico a una chica que cuando fulanito le dice b... la está menospreciando, se sorprende. Pero eso también tiene que ver con la forma en que se tratan en la casa. Por ahí en la casa no hay violencia física pero sí psíquica, o menosprecio, o una cosa abandónica y los chicos los ven como hechos naturales”.

Además de su amplia experiencia en el tema, Mangione Muro es docente de Derecho de Familia en Rosario y en la Universidad Nacional del Litoral y asegura que el tema pasa también por los lugares del territorio santafesino en los que no existen grupos interdisciplinarios, ni asistencia a la víctima ni otra estructura que haga frente a este tema, y donde la difusión se hace más compleja. Y en violencia -opina-, “para prevenir hay que difundir”. “Siempre digo que las mujeres tomaron a la violencia como un hecho natural durante el tiempo en que no salían de su casa a trabajar. Estaban recluidas, cumpliendo su función de ama de casa y no sabían lo que pasaba al lado. Cuando las mujeres pasan la puerta de su casa, empiezan a ver que hay familias donde los golpes no existen”.

Sin embargo, en el noviazgo donde todo es más “idílico” no es tan fácil de ver esa violencia. Entonces, “cuando se le dice a una chica.: “si tu novio te sacude o te da un pellizcón, ése es el inicio del ciclo de violencia’, se sorprende. Porque le parece normal que el novio la sacuda. Tampoco se lo cuentan al papá o a la mamá. Pero es fundamental que en la casa se pueda contar lo que pasa afuera y que haya diálogo, que es el gran problema”.

LA CLAVE DE LA COMUNICACIÓN

Precisamente, para Mangione Muro, que en Rosario está a cargo de Centro de Investigaciones en Derecho de Infancia y Adolescencia, y desde hace varios años trabaja en el tema de la violencia, la prevención de esta problemática tiene que ver con la educación y la difusión, con erradicar estas prácticas violentas que se producen en el trato diario de los chicos. “Para mi no queda otra”, insiste.

Por su parte, del Pozo explica que “no todas las chicas que se encuentran con un varón violento sostienen una relación a largo plazo. Depende de las características de personalidad, ambientales, de vulnerabilidad. Siempre la mujer es más vulnerable por una cuestión cultural en la que ha operado como madre del varón al que debe proteger y ayudar a cambiar”.

A esa vulnerabilidad propia del género se suman otros factores, como la personalidad, la educación, la naturalización de los vínculos violentos cuando en la propia familia se ha vivenciado -entre los progenitores- una relación de diferencia de poder o de violencia. Todo se suma a la identificación con el pensamiento del otro, en este caso, el novio violento.

Junto con Chiavarini coinciden en que la comunicación familiar, la contención, que las chicas tengan el poder de contar en su casa lo que ocurre y obtengan una buena recepción, actúan como factores de protección. “Es importante tener un grupo identificatorio, sea en la familia o con las amigas, que marque que esto no es natural, que no es bueno, que no debe existir”. Y sobre todo que acompañe una premisa básica: “la no aceptación de la violencia en ningún término”.

ENTRELÍNEAS

“La posesividad, el control, la persecución, las prohibiciones, las amenazas encubren una baja autoestima, inseguridad y desconfianza, que tienen que ver con la historia del sujeto y no con lo que haga o no su pareja”.

Equipo de Violencia Familiar

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Lucrecia Donoso, a cargo del Programa de Noviazgos no Violentos, de Rosario.

ENTRELÍNEAS

“La violencia es una conducta aprendida, previa a la formación de la pareja y no cambia espontáneamente por la voluntad o las promesas”.

Equipo de Violencia Familiar

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Mirta Mangione Muro, docente universitaria y abogada

DETRÁS DEL MITO

Numerosos mitos se tejen alrededor de la violencia, y la terminan naturalizando.

- “Porque te quiero te aporreo”: la violencia no une, la violencia despedaza relaciones.

- “Mi amor lo va a cambiar”: los comportamientos son resultados de un aprendizaje, y el cambio no depende de una entrega de amor.

- “Le gusta que le peguen, si no, ¿por qué no lo deja?”: las desventajas económicas, sociales y culturales en que viven las mujeres, así como el miedo y no encontrar apoyo, las obliga a mantenerse en una situación de violencia.

- “Las mujeres deben ser abnegadas”: a las mujeres se les educa para ser sumisas y obedecer, y ésto las hace vulnerables frente a la violencia.

- “Seguro que ella hizo algo que lo provocó”: las mujeres no son culpables de las acciones de otras personas. No hay provocación que justifique la violencia.

- “La violencia sólo se da en hogares pobres”: la violencia se da en todos los niveles sociales, económicos y culturales.

- “Sólo los hombres adictos o desempleados son violentos”: el consumo de alcohol o drogas puede favorecer pero no es la causa de la violencia. De hecho, muchos alcohólicos no son violentos.

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Romina del Pozo, psicóloga, integrante del Equipo de Violencia Familiar.

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Es muy probable que las conductas violentas que surgen en el noviazgo se afiancen en el matrimonio.

DE IGUAL A IGUAL

“La violencia mata el amor. Detenla”. Esa es la consigna con la que los chilenos de Kudai inician su página web. El grupo se unió a la Organización de las Naciones Unidas para lanzar una campaña en contra de la violencia en el noviazgo. La violencia en las parejas es “cualquier comportamiento que cause un daño físico, psicológico o sexual de los miembros de una relación. También se la denomina en el ámbito legal violencia intrafamiliar”, define el grupo en www.amorsinviolencia.com.

El objetivo es alertar a los jóvenes acerca de qué es la violencia y, a la vez, aportar la opinión y el asesoramiento de expertos en el tema. Para ello se ofrece información en cuestiones como eliminación de la violencia generalizada contra la mujer; igualdad de género; qué hacer si se decide denunciar una violación o un embarazo producto de la violación.

Y para evaluar si se está transcurriendo por este tipo de situaciones, se propone un test en el que se puede responder interrogantes como ¿estás en riesgo de caer en una relación violenta?; ¿tu pareja te controla?; o ¿estás viviendo violencia con tu pareja?

La iniciativa fue lanzada a fines de marzo en México, junto al Fondo Mundial de Población de la ONU (UNFPA), organismo que advirtió que “con 1.800 millones de jóvenes en el mundo, atacar la violencia en el noviazgo es clave”.

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Marcha en Rosario, en el día de la No Violencia contra las Mujeres.

ATENCIÓN

PRIMERAS SEÑALES

El novio controla todo lo que ella hace, exige explicaciones por todo y pretende conocer todo lo que ella piensa. Quiere saber con lujo de detalles adónde va, dónde estuvo, con quién se encontró o a quién va a ver. De manera permanente vigila, critica o pretende que ella cambie su manera de vestir, de peinarse, de maquillarse, de hablar o comportarse.

DESCONFIANZA

La amenaza para que no trabaje, no estudie, ni haga actividades con otras personas. Critica y desconfía de parientes, amistades y vecinos. Culpa a la novia por todo lo que pasa y la convence dando vueltas las cosas hasta confundirla o dejarla cansada e impotente.

Fuente: Equipo de Violencia Familiar



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