Llegan cartas

Autorización en Pami

Arnaldo José Álvarez.

DNI: 6.233.244.

Señores directores: En mi nombre, y extensivo a todos los jubilados afiliados a la obra social Pami, quiero expresar mi más enérgico repudio al sistema implementado para poder acceder a ser asistido por un médico especialista (neurólogo, urólogo, traumatólogo, cardiólogo, etcétera). Para lograrlo, primero debemos concurrir al médico de cabecera, a fin de que nos extienda la orden de interconsulta al especialista que necesitamos, trámite perfecto. Lo que me resulta incomprensible es que a esa orden extendida por el médico de cabecera debemos llevarla a “autorizar” a una oficina ajena al Pami, para que una empleada, después de registrarla, le coloque un sello que dice “Autorizado”.

Estimo que, si la consulta a un especialista es solicitada por el médico de cabecera es porque es necesaria. En caso de dudas, a las autorizaciones extraordinarias las deberían extender los médicos auditores de Pami.

Ese trámite me resulta incomprensible, bien se podría evitar, otorgándole al médico de cabecera una chequera con órdenes de interconsultas a “Especialistas”, evitándonos molestias y viajes a la llamada “Boca de expendio de Pami”.

Espero obtener una respuesta de parte de las autoridades locales de Pami.

Pobres pero no idiotas

Juan Manuel Duarte

DNI: 23.464.924.

Señores directores: En tiempos en que la ley de medios parece absorberlo todo, vemos nuevamente la embestida contra el pueblo más necesitado por parte del gobierno y parte de la oposición. Unos, manteniendo una obscena pobreza estructural en torno del 40% de la población, con una increíble falta de respuesta, quizá motivada por querer tratar al pueblo de un modo paternalista y clientelista que ni por asomo se parece al denominado antiguo sistema de caudillos, por más que en las formas así se muestren. Otros, teniendo entre sus filas gente que xenofóbicamente arremeta contra pobres y villeros y hasta funcionarios citadinos que declaren “nadie puede obligar a los pobres a dejar de serlo, por lo menos que sean limpios” sin contar los niños pobres alojados en neuropsiquiátricos. Con la tecnocracia tampoco se arregla nada. Mientras tanto, el paco sigue creciendo y venciendo en todo el país, las niñas desapareciendo, con cuatro casos denunciados la última semana, y los tratantes posiblemente aumentando sus recaudaciones; mientras medio millón de jóvenes no estudia ni trabaja en el conurbano, oferta que hace relamer a las bandas delictivas por reclutarlos. Los sistemas sociales del Estado están desbordados porque no se hacen bien las cosas. Nuestro pueblo necesitado no es pobrecito, ni idiota, ni necesita dádivas, ni menos el clientelismo. Tiene una dignidad enorme y al igual que las clases medias, sólo necesitan de los políticos las chances que enumera por ejemplo, el Art. 14 Bis de la Constitución Nacional. El resto, la politiquería, no es más que las típicas y viles bombas de humo.