Daniel Vega les da oportunidades a los chicos

trabajo silencioso y loable

Desde hace más de 10 años, un joven de Santa Rosa de Lima trabaja duramente para que los pibes del barrio puedan tener un espacio para el esparcimiento, desde la práctica del fútbol.

Alejandro Galetto

[email protected]

Daniel Vega es el fundador y entrenador de lo que él denomina el Club Estrada, que recibió esa denominación porque, según cuenta, “cuando armamos por primera vez el equipo todos los jugadores vivían en la misma calle, que lleva ese nombre”. No tienen una sede fija “porque, en realidad, no tenemos club. Busqué varias veces una representación en asociaciones civiles, pero querían a cambio cosas relacionadas con la política, y yo no estaba dispuesto a eso”, comenta, confirmando la pureza de sus motivaciones.

Su importancia

Cuenta Daniel que “desde hace más de 10 años trabajo en el barrio reclutando chicos para jugar al fútbol y así poder sacarlos de la calle y del ocio. He trabajado en asociaciones civiles, vecinales y hasta estuve dos años en Newell’s Old Boys. Tuve la posibilidad de llevar casi 30 chicos al club de Barrio Roma. Pero así dejás de lado la parte social, que es lo que más me interesa”, destacó.

Su objetivo es llevar a cabo la socialización de los chicos, porque “vivimos en un barrio muy castigado, ya sea por la inundación o por la violencia de una minoría, pero que trasciende mucho. Indirectamente hacemos un trabajo muy importante. Y a algunos les sirve como salida laboral. En la actualidad, hay pibes que están en Colón, como Cavallo, o en Arsenal de Sarandí, como Walter Gómez”, describió.

Gratitud

El Club Estrada viene de jugar la Copa Ciudad de Santa Fe, de fútbol 5. “De las cinco ediciones que se han disputado hasta ahora ganamos tres, con los mismos chicos que pertenecen a otros clubes, pero que cuando los convoqué no dudaron en decir que sí al proyecto que los vio nacer”.

Por eso, y por muchas otras actitudes más, Daniel Vega es claro en su mensaje. “Quiero agradecer especialmente a todos los chicos que desde el comienzo han ayudado a lograr este tipo de cosas. Esto pretende ser un reconocimiento a estos pibes que se brindan por entero”.

Claro que todo se hace cuesta arriba por tener que trabajar sin apoyo alguno, ni económico ni logístico. “Yo me cansé de golpear puertas, pero no para obtener reconocimiento, que no me interesa, sino para lograr conseguir material de trabajo. Soy empleado público y las cosas que consigo salen de mi sueldo. No me preocupo, porque si tengo que hacerlo en 10.000 cuotas, lo hago. Hoy tengo los materiales y el conocimiento para hacerlo, pero se necesita el apoyo oficial. Es un trabajo social importante que debería recibir el espaldarazo del gobierno”, destacó Vega.

Al respecto, recordó la falta de núcleos aglutinantes de la población en el barrio. “Hace 15 años, Santa Rosa de Lima tenía varios clubes, como Santa Rosa, La Rosa del Oeste y alguno más. Esos clubes desaparecieron y el trabajo que ellos hacían era importantísimo. Los pibes no estaban en la calle. En la actualidad, no hay lugares de contención, las vecinales no existen, sólo las utilizan para provecho propio”, cerró.

Epicentro.

Daniel Vega trabaja con sus chicos en las canchas de fútbol que están detrás del club Newell’s Old Boys de barrio Roma, de lunes a jueves de 17.30 a 19.

/// el dato

trabajo silencioso y loable

Campeones. La quinta edición de la Copa Ciudad de Santa Fe fue para Matías Gómez, Walter Gómez, Iván Gómez, Nelson Loseco, Leonel Panessidi, Jairo Sanabria, Alejandro Aguilera, Gastón Gómez y Javier Francos. A un costado, el entrenador. Foto: Gentileza Daniel Vega