El fútbol en medio de los fierros en Santa Fe
Colón y Banfield se quedaron en los boxes

Así, es imposible: Sebastián Méndez le pega de punta y para arriba, sin dejar jugar a Federico Nieto, el único punta que arrancó arriba en Colón.
Foto: Flavio Raina
El partido se jugó en este día y horario por un pedido especial del gobierno municipal junto a los organizadores del TC 2000 al presidente Germán Lerche.
Darío Pignata
En un 2009 de grandes hechos y anuncios deportivos —vino la Selección con Maradona, se confirmó el Mundial Juvenil de Rugby 2010 y la Copa América 2011— para la ciudad, el impacto socio-económico del TC 2000 es incomparable desde todo punto de vista. Es por eso, el presidente Lerche no dudó cuando el jefe de Gobierno municipal y uno de los emisarios de la categoría le pidieron acomodar Colón-Banfield a las necesidades de los fierros. Concretamente, la idea era “liberar” el sábado a la noche y el domingo a la tarde, como consecuencia de la fiesta tradicional y el agregado nocturno. Sin demoras, Lerche habló con Portell y pidió en AFA jugar el viernes a primera hora. Así, incluso, cuando Colón terminó de jugar todavía sonaban los motores en el callejero. Con un perfecto operativo de seguridad y más perfecto todavía en el tránsito —impecable como nunca en las instrucciones con inspectores cada dos esquinas—, se pudieron disputar las dos cuestiones: jugó Colón en el sur y hubo ensayos en el Puerto.
En el mismo Cementerio de los Elefantes se respiraba clima de TC 2000, ya que en el pórtico de ingreso a J.J. Paso, los hinchas “chocaban” con dos show cars, algo que me explicaron qué es: coches que “imitan” a los que usan los pilotos para competir y que inundaron la ciudad en la Peatonal, las estaciones de servicio y... la cancha de Colón. Entonces, se cambió el ritual y la fisonomía, porque muchos usaban los celulares para sacarse fotos disfrazados en rojo y negro al lado de los coches. Como era de esperar, tampoco faltaron las promotoras, casi como anticipando las curvas del callejero (frase fácil, ¿no?).
Tanto Falcioni como Mohamed estuvieron a la altura de la ciudad sitiada por los fierros este fin de semana: volantes, volantes y más volantes. Porque el “Turco” reemplazó al “Bichi” Fuertes con un mediocampista como Lucas Acosta y porque Falcioni le bajó la bandera a cuadros al 0 a 0 cuando sacó un delantero para meter a Battión.
El partido, apenas, tuvo una vuelta de reconocimiento previo. Fue cuando Colón aceleró en el arranque con los centros de Ricky Gómez (Nieto no llegó a uno tirándose de milagro) y Quilez (cabezazo de Lucas Acosta afuera), más las gambetas de Bertoglio. Y cuando Banfield respondió de contra, chocando con el paredón Pozo. Más allá de eso, nunca hubo sobrepaso en el callejero del sur.
Después, acorde a lo que se esperaba de los dos por cómo estaban ubicados en las tablas y porque venían de ganar, tanto Colón como Banfield se quedaron en los boxes. No arrancó ninguno de los dos. No hubo ningún “muletto” en Banfield para hacer olvidar los seis goles de Silva y tampoco lo tuvo Colón para eclipsar los 108 del “Bichi” Fuertes con esta camiseta sangre y luto.
Los dos, a su manera, se quedaron en ensayos. Pero apenas unas vueltitas, nada más. Nunca hubo tanques llenos. Solito Erviti de un lado y más solo Bertoglio del otro. Entre semana, para los dos, habrá segunda vuelta. En el caso de Colón el jueves, otra vez en casa, frente a Arsenal. Ojalá que allí el equipo vuelva a acelerar y ganar.




