Colón y Banfield se respetaron mirando las tablas: 0-0
Con este telón gigante... ¡Taparon los dos arcos!

¡Qué sorpresa, “Turco”! Sale Mohamed a la cancha y el telón gigante cubre la platea este del Cementerio de los Elefantes. La bandera es una muestra más de la motivación por esta campaña que apunta a la Libertadores.
Foto: Mauricio Garín.
Además de extrañar a Fuertes y Silva, las defensas le ganaron el duelo a los pocos volantes que se animaron a hacer algo distinto. Encima, dos de los mejores arqueros.
Darío Pignata
“No nos abrimos ninguno de los dos, ni nosotros ni Colón, por eso el empate está bien”, dijo Falcioni. Del otro lado, el “Turco” Mohamed intentó reclamar algo más a la hora de los méritos. Pero el empate le quedó bien, por más que le vino mejor a uno que a otro por cuestiones obvias: la famosa presión de la localía en el fútbol argentino. Sin sus goleadores naturales —Fuertes lesionado en Colón, Silva expulsado en Banfield—, con excelentes funcionamientos defensivos y con dos muy buenos arqueros (Pozo y Lucchetti), el partido era desde las 19 una candidatura testimonial al cero. Después de las 21, la candidatura fue real en el Cementerio de los Elefantes: 0-0.
El respeto mutuo fue excesivo. Uno mirando la tabla que le da un punto más para soñar con la Copa Libertadores 2010: Colón. El otro sabiendo que siempre es complicado sumar en esta cancha, de esta ciudad y contra este buen equipo de Mohamed: Banfield. Hoy, el “Taladro” piensa más en el respiro del promedio y en tener una muy buena campaña del torneo corto, mientras los sabaleros sueñan con volver a jugar la verdadera copa. Esto lo digo desde la autoridad que dio la experiencia que nos regaló Colón en otros tiempos jugando Conmebol, Sudamericana y Libertadores. Por excelencia, la Copa en Sudamérica es la Libertadores. Y pensando en ese lindo objetivo —dicho sea de paso, en la semana, se acordó el premio—, el punto de anoche no cae mal. Porque Banfield no sólo será complicado para Colón en Santa Fe. Será complicado para todos.
Extrañó a....
Lo más común, con Colón empatando 0-0 sin marcar goles, es caer en el lugar previsible de decir que “el equipo extrañó a Fuertes”. Como lo dijo el “Tony” Mohamed, chocolate por la noticia. ¡Cómo no extrañar a un tipo que lleva 108 goles con la misma camiseta; que marcó 26 goles en los últimos 34 partidos; que es ídolo, referente, capitán, símbolo! Sin embargo, no estamos hablando de que Colón empató 0-0, porque erró cinco goles abajo del arco y otros cinco mano a mano. Nada que ver.
Anoche el equipo extrañó el nivel desequilibrante que venía teniendo “Pirulo” Rivarola... Extrañó ese juego que tenía antes Lucas Acosta en el torneo anterior... Extrañó los minutos finales a Ricky Gómez, porque Pellerano no hizo pie nunca. En síntesis, le faltaron otras cosas que venía teniendo además del “20”.
Le sobró, por contrapartida, la solidez defensiva. Porque a uno de los mejores arqueros del fútbol argentino como es Diego Pozo, Colón le agrega un líbero que juega cada vez mejor —Ariel Garcé—, un stopper polifuncional que puede marcar los dos lados (Ferrero, venía jugando por derecha y pasó a la izquierda) y un recambio de jerarquía como el “Chano” Candia, capaz de reemplazar a Goux sin sentir la falta de fútbol.
Hace una semana, además de ganar en Rosario, Colón aprobaba dos materias bravas para jugadores como Quilez y Bertoglio. Anoche, en Santa Fe, pasó lo mismo. Porque el lateral fue figura en el primer tiempo con sus subidas y al enganche le pegaron toda la noche, haciendo amonestar a varios en el “Taladro”. Lástima que Quilez se cansó —además, en el complemento lo taparon— y que Bertoglio no encontró un solo socio en toda la noche con quien jugar a la pelota.
Con seriedad y pasos firmes, los dos elementos de las inferiores se están consolidando en el primer equipo. No es poca cosa. Por más que el hincha quiere ganar siempre y a veces no ve otra cosa que no sea el resultado de un partido. Hay juegos, como el de anoche, que dejan otras enseñanzas: no enloquecerse por perder cuando no se puede ganar y ver con orgullo que los chicos crecen.




