Será la sede de los JJ.OO. 2016

Río enarbola el sueño sudamericano

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Locura carioca.Los festejos se extendieron a lo largo y ancho de la afamada metrópolis brasileña.

Foto: AFP

Tras la determinación que el Comité Olímpico Internacional tomó ayer en la capital de Dinamarca, se multiplican los ecos de la gran decisión.

 

Redacción de El Litoral

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AFP

Pese al lastre de la inseguridad, la pobreza y las dudas sobre su sistema de transportes, Río de Janeiro ganó ayer el derecho a albergar los Juegos Olímpicos 2016, saldando así la deuda que Sudamérica poseía en torno a la magna cita del deporte universal.

La decisión tomada ayer en Copenhague eclipsó -por ejemplo- la presencia del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ya que Chicago (su “feudo”) fue la primera candidata eliminada. Al “duelo de mandatarios” lo ganó Luiz Inácio Lula da Silva, quien se emocionó hasta las lágrimas en el momento de la gran determinación.

La norma no escrita de la rotación continental perjudicaba a Madrid, que perdió los Juegos de 2012 ante Londres, y todo indicaba que América, del Norte o del Sur, sería la elegida por los votantes cuando Tokio-2016 habría estado también demasiado cerca de Beijing 2008.

Madrid terminó la primera ronda en cabeza con 28 votos frente a los 26 de Río, pero sólo obtuvo uno más en la segunda votación; mientras que la ciudad brasileña pasó a sumar nada menos que 46 tras el temprano adiós de Chicago.

Eliminada Tokio, sus 20 votos al completo fueron para la candidatura carioca, que asestó en la ronda final un aplastante 66 a 32 a Madrid, con los delegados europeos optando por dar por fin una opción a Sudamérica y dejando la suya propia para 2020.

Sólo México, en 1968, fue sede olímpica en América Latina. Reclamando unos Juegos realmente universales, jugando la carta emotiva de la pasión brasileña y presentando la suya como una economía sólida que resiste a los embates de la crisis, Río ganó una apuesta nada fácil.

Para tener en cuenta

La tarjeta de presentación de los Juegos que tendrán lugar del 5 al 21 de agosto de 2016, Río de Janeiro cuenta con el mítico estadio Maracaná, en el que Brasil organizó su primer Mundial en 1950. Pero la ciudad convenció con muchos y buenos argumentos, para lo que mucho tuvo que ver el presidente Lula.

Él mismo advirtió que en Río de Janeiro, una aglomeración de 11 millones de habitantes, proyecta el contraste de lujosas mansiones e idílicas playas con la criminalidad cotidiana y la miseria, lo que obliga a llevar adelante una tarea de titanes.

Habrá multimillonarias inversiones que se necesita para infraestructuras deportivas, hoteleras y, sobre todo, de transporte en una ciudad con una circulación caótica. Pero sin dudas, lo más difícil será combatir la violencia endémica en una ciudad archifamosa en el mundo entero, en la que en 2008 hubo 6.000 asesinatos.

Sin embargo, está por demás de claro que la inseguridad tampoco fue un factor decisivo para la Federación Internacional de Fútbol (Fifa), que abrió camino concediendo el Mundial 2010 a Sudáfrica, uno de los países con mayor índice de criminalidad, con una media de 50 muertes violentas al día.