En Villa Teresa
Las familias de los pabellones ya viven en las casas que les fueron construidas
En diciembre de 2008, cuatro de las familias que habitaban en pabellones a la vera de la Ruta 168 fueron trasladadas a Villa Teresa con la condición de recibir una vivienda. Desde hace poco más de un mes habitan en sus propias casas.
Una habitación, un baño y un comedor constituyen los ambientes de las viviendas. Como son familias numerosas, una de ellas ya inició la ampliación. Las demás también lo harán, aunque más adelante.
Foto: Guillermo Di Salvatore
De la Redacción de El Litoral
[email protected]
El 30 de agosto pasado significó un antes y un después en la vida de las cuatro familias, que tras la inundación de 2007 debieron habitar en las estructuras de chapa que fueron dispuestas a la vera de la Ruta Nacional Nº 168 como respuesta inmediata a la emergencia hídrica. Es que ese día les fueron entregadas las llaves de las viviendas sociales, que les construyó la Municipalidad a cambio de que aceptaran ser relocalizadas en la zona conocida como Villa Teresa y despejaran la vieja traza de la ruta.
Las cuatro familias están felices. Entre los argumentos, manifiestan que ya no pasarán más frío, que ya no deberán salir del pabellón para utilizar los baños químicos, que ya no festejarán la Navidad y el Año Nuevo entre chapas, entre otros beneficios.
“Tenemos un techo, y lo que sentimos es difícil de explicar con palabras”, manifestó Gladis Obando a El Litoral. Y agregó: “Hay cosas que debemos ir mejorando con el tiempo, como por ejemplo el acceso al agua de red, porque debemos cargar los tanques a través de una manguera”.
Una habitación, un baño y un comedor constituyen los ambientes de las casas que les fueron entregadas a las familias. Son numerosas, y por ello pondrán todos sus esfuerzos en concretar las ampliaciones que desean.
Pedido de seguridad
La llegada de los pabellones a Villa Teresa en diciembre de 2008 generó disconformidad en algunos vecinos de la zona. Es que el lugar elegido, donde después se edificaron las unidades habitacionales, estaba destinado a un plan de viviendas para relocalizar a familias del lugar. Tal hecho derivó en una situación conflictiva entre viejos y nuevos habitantes, a tal punto que las agresiones hacia éstos últimos son frecuentes.
“La inseguridad está complicada acá. Los otros días me cortaron los cables de la luz y permanentemente se la agarran con nosotros, porque dicen que estos terrenos eran para ellos. Por supuesto que no todos los vecinos nos atacan, son algunos pero que de todas maneras afectan a nuestra calidad de vida”, contó Nélida.
Juan Carlos Hernández, otro de los nuevos vecinos, refirió por su parte haber sufrido el peor ataque que hasta ahora tuvieron que aguantar: le balearon la casa. “Podría haber sido una tragedia, porque el tiro entró por la ventana y si alguno hubiese estado levantado, quién sabe si no le pega. Eran como las 22 horas y estábamos mirando televisión”, dijo. Y agregó: “Por favor, que se arbitren los medios para garantizarnos seguridad. Los vecinos del barrio se la agarraron con nosotros, cuando en realidad deberían enojarse con los que les prometieron viviendas en este lugar, que fue la gestión municipal anterior. Nosotros no elegimos vivir en Villa Teresa, y de hecho nos oponíamos a venir a este lugar, hasta que no nos quedó otra opción y tuvimos que aceptar”.
Dispuesto a todo, Hernández considera que los vecinos del barrio pretenden que las cuatro familias se vayan. Sin embargo, aclaró que no lo harán y que seguirán aguantando las agresiones, “hasta que nos cansemos y estallemos en guerra”. “Nosotros los entendemos y por eso nos aguantamos los piedrazos que nos tiran a la noche, los insultos que nos gritan... Pero todo tiene un límite y si algo le llega a pasar a alguno de mis hijos no respondo de mis actos. Encima, estamos tan lejos, que si tengo que recurrir al 911, entre que llega ya perdí a toda mi familia”, finalizó.
Antecedentes
Febrero/ 2007. La Municipalidad dispuso el armado de las estructuras de chapa sobre la vieja traza de la Ruta 168 como una medida temporaria y de respuesta rápida a las familias afectadas por la crecida del río Paraná, primero, y por los anegamientos por lluvias, después.
10/02/08. La gestión de Mario Barletta decidió desarmar las estructuras de chapa y propuso a las ocho familias que aún habitaban en ellas ser relocalizadas en el noroeste de la ciudad, en la zona conocida como Villa Teresa; pero la propuesta no fue aceptada.
11/02/09. Ante la oposición de las familias de ser trasladadas a Villa Teresa, la Municipalidad les ofreció reubicarlas en unos terrenos de La Guardia Centro. Por tratarse de una zona costera aceptaron y los pabellones empezaron a ser desarmados. Una protesta de vecinos de La Guardia truncó el traslado, y las familias pasaron la noche a la intemperie a la vera de la ruta. Al día siguiente improvisaron viviendas precarias con chapas.
19/02/09. Finalmente se llegó a un acuerdo: cuatro familias acordaron con la Municipalidad ser trasladadas a Villa Teresa a cambio de una vivienda social y las cuatro restantes una determinada suma de dinero en concepto de una habitación, terreno o casa en el barrio Chaqueño de Guadalupe Oeste.
30/08/09. Las cuatro familias que aceptaron ser reubicadas en Villa Teresa habitaron las casas que les fueron construidas por la Municipalidad.