al margen de la crónica

La lección del reloj

 

Sin querer, después de varias derrotas, el interior ganó una pequeña batalla al poder central y tal vez sirva como ejemplo para superar las diferencias entre la Capital y las provincias. La batalla ganada es la referida al huso horario.

El cambio realizado en los últimos años terminó de malhumorar a la población que veía estirarse largamente la jornada y achicarse las horas de sueño. La medida no sólo tuvo efectos biológicos sino que se propagó hacia la economía, y los rubros hoteleros y gastronómicos denunciaron ser los más afectados con pronunciadas caídas en sus facturaciones más allá de la crisis económica circunstancial.

Con sigilo, los gobernadores fueron escuchando los reclamos de las asociaciones empresarias, fueron intercambiando apreciaciones entre ellos, miraron de reojo a las empresas distribuidoras de energía eléctrica y sin problemas a la vista fueron anticipando su decisión de no cambiar el huso horario que debía realizarse a partir del tercer domingo de octubre según la ley vigente.

A 48 horas de entrada en vigencia la medida, el gobierno nacional se encontró con que apenas cinco provincias no habían resuelto la situación, las restantes ya estaban decididas a no mover el reloj. Entonces se dijo que -por ahora- no hay necesidad de aplicar el cambio, debido a la mejora del parque de generación energética, no diciendo que la demanda viene cayendo en todo lo que va de 2009 debido a los efectos de la crisis económica.

En todos estos días no se escucharon voces altisonantes, no hubo insultos. Simplemente los gobernantes escucharon los reclamos de la población y de los hombres de negocios, y cual dominó, fueron cayendo casi todos en la misma posición, a tal punto que la jugada fue entendida en Casa Rosada. Tal vez sea interesante aplicar la receta en otras cuestiones y plantear desde abajo los reclamos, no esperando que los temas los impongan desde arriba, dividiendo a los de abajo.