Faltan políticas y que se destinen fondos
En el Día de la Lucha contra
la Pobreza, Santa Fe aflige
A pesar de la realidad en la que crecen, los chicos encuentran en el improvisado comedor un refugio.
Foto: Néstor Gallegos
En nuestra ciudad, esta semana se conocieron dos casos que alarman: desde julio, la provincia no deposita fondos para el funcionamiento de “La casa de Juan Diego” y Blanca Mendoza no tiene gas para darle de comer a 150 niños desde hace 4 días.
Salomé Crespo
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“No papito, no te puedo dar la leche hoy”. Con esa frase, Blanca Mendoza despidió el miércoles a cada uno de los 150 chicos que fueron a buscar algo de comer al patio de su casa, donde hace un tiempo, improvisó un comedor.
La señora, en un humilde hogar de calle Estanislao Zeballos entre Cuarto Pasaje y Castelli de barrio Las Lomas, sirve sobre un tablón la copa de leche a los niños del barrio, que a veces llegan a 180. Pero esta semana no pudo ya que se quedó sin gas y sin dinero para comprar otra garrafa.
Desde el 23 de marzo pasado, cuando cerró el comedor municipal -en Padre Beira y Estanislao Zeballos- tras sucesivos robos, ella se ocupa de alimentar a los niños. Blanca es madre de nueve hijos, recibe una pensión y su marido está sin trabajo.
Ayer contó al móvil de “El Tema del Día” de Cable y Diario que el miércoles “llegaban los chicos de la escuela y con todo el dolor les tuve que decir que no tenía nada para darles de comer”. “Imaginate que sin gas no puedo ni hacer pan o pastelitos para venderlos y comprar las garrafas”, protestó ante la cámara.
Cada vez que estos casos se conocen tienen características comunes: “Las madres que vienen acá tienen por lo menos cinco hijos para darle de comer. Encima, ahora ya pasaron las elecciones entonces no apareció nadie más”.
Y es así, la caridad que se enciende en época de elecciones se termina al mismo momento que se cierran las urnas; los discursos se reproducen desde distintos sectores del gobierno nacional, provincial y municipal pero son sólo eso. O lo que es peor, las gestiones administran la pobreza. La solidaridad de la gente no tiene los mismos tiempos que la miseria y los números de las estadísticas que brotan y brotan, jamás reflejarán lo que es pasar día tras día sin comer.
Dolor
Hoy a la mañana, Blanca le contó a El Litoral que desde que se conoció su caso lo único que recibió fue un mensaje de texto a su teléfono en el que alguien le pedía que “deje de darle de comer a los hijos de los delincuentes”. “Me duele que me digan eso porque yo creo que los chicos no tienen la culpa de nada”, aclara Blanca y dice que sabe lo que es tener hambre porque ella lo pasó con sus propios críos. Las palabras suenan en el medio de la precariedad total. Es posible que en el corto plazo la situación de todos esos chicos se solucione y que Blanca pueda volver a darles la leche con pan y dulce como dice; así funciona esto. Es más posible que esos mismos chicos y muchos otros vuelvan a tener hambre, así lo dice la experiencia en Santa Fe.
Poco y nada para Juan Diego
La Casa de Juan Diego es un centro de día que alberga a entre 20 y 30 niños y adolescentes que viven en la calle. Hasta julio, el gobierno provincial pagó un convenio de 5.000 pesos mensuales acordados en 2007 destinados a solventar el funcionamiento.
Hoy existe un atraso en el pago de cuatro meses (20 mil pesos) pero ayer cuando se hizo público el caso, la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia anunció que el lunes actualizaría el pago de los fondos. También se supo que un funcionario del ministerio se había comprometido a exceptuar a la institución del pago del consumo de energía, lo que tampoco se cumplió.
En el Día de la Lucha Contra la Pobreza, Santa Fe angustia, antes también. Queda pensar qué será del futuro.