EDITORIAL
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La ciudad y su peso político
El municipio es algo más que un prestador de servicios en el espacio público. Y aunque esas tareas de alumbrado, barrido y limpieza -casi domésticas- sean su razón de ser, el primer nivel del Estado tiene una dimensión política que no debe ser perdida de vista: sobre todo por quienes fueron electos para conducirlo.
El intendente detenta la condición de jefe político de la ciudad, lo que excede los límites de lo meramente administrativo.
La capital provincial ha tenido intendentes de diferente perfil y exposición pública. Unos y otros, con diferentes protagonismo y apariciones ante la sociedad, han sido en algunos casos apenas interlocutores de las autoridades provinciales. Otros, en cambio, contaron con el capital político propio necesario -además de la decisión- para no ser confundidos con los miembros del gabinete provincial. Con más o menos proximidad al Estado provincial o nacional, sus gestiones pudieron ser mejores o peores, pero -sin dudas- unas pocas experiencias anteriores se pueden comparar con la voluntad del actual titular del Departamento Ejecutivo Municipal por dar cierta estatura política al cargo. Lo demostró hace unos pocos días, cuando la ciudad vivió la inauguración de la planta modelo de producción biotecnológica de la empresa Zelltek, en el Parque Tecnológico Litoral Centro. La inversión es de 12 millones de dólares. Genera 80 puestos de trabajo de alta calificación. La investigación y el concepto de incubar empresas fueron claves del emprendimiento.
Perfectamente, el intendente pudo ajustar a esos horizontes los límites de su discurso ante la presencia de la presidenta de la Nación. Mario Barletta procuró además recordarle a las autoridades que han asumido compromisos con los santafesinos, que no se han cumplido, y enumeró las inversiones que la región necesita de parte del Estado nacional. Asumió la investidura que la ciudad le ha confiado: no en un sentido protocolar, sino al mostrar decisión en señalar las demandas locales, es decir, las aspiraciones de los vecinos a vivir en una ciudad que se desarrolle además de crecer en el número de habitantes. Barletta abrió los discursos rescatando que “a los santafesinos nos sobran motivos para sentirnos precursores e innovadores” y mencionó a Juan de Garay, al Estatuto de 1819 dictado por Estanislao López, la Constitución Provincial de 1841; la Nacional de 1853; la tarea de gobierno de Nicasio Oroño y de José Gálvez, fundador de la Universidad provincial que derivó en la UNL.
“Santa Fe tiene muchas demandas, mucho sufrimiento, pero la tarea de articulación entre los diferentes niveles del Estado está dando cuenta en la ciudad para hacerla más justa, más igualitaria y más equitativa. Alentamos a seguir el rumbo.
“También los santafesinos anhelamos algunas grandes obras que está necesitando nuestra ciudad, para que definitivamente comencemos a ver el traslado del Puerto, el puente Santa Fe-Santo Tomé, el puente Santa Fe-Paraná y la recuperación del ferrocarril que es un proyecto que sabemos que el gobierno nacional alienta”, dijo -y vale la pena repetir- ante las autoridades nacionales.