tropas en banquinas y callejones

  Ganaderos a la deriva

 

Ante la proximidad de la creciente los ganaderos tomaron medidas preventivas y evacuaron la hacienda de las islas sin problemas mientras el río estuvo bajo. Pero se encontraron un gran problema: no hay donde ubicar los animales.

Ganaderos a la deriva
 

Juan Manuel Fernández

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La angustia y las pérdidas sufridas en la crecida de 2007 siguen vivas en el recuerdo de los ganaderos de la costa. Por eso, ante los pronósticos de una inminente crecida, esta vez tomaron los recaudos necesarios y en las últimas semanas se apresuraron a iniciar la evacuación total de la zona de islas.

Dos años atrás el agua los tomó prácticamente por sorpresa (llegó por el río Paraguay en lugar de hacerlo por el Iguazú) y desató un verdadero caos: cuando se decidieron a salir el río ya estaba muy alto para cruzarlo por arreo, pero tuvieron que hacerlo obligadamente ante la falta de barcazas, lo que derivó en una altísima cantidad de hacienda ahogada.

Esta vez la situación es diferente. La información de la crecida llegó a tiempo y el traslado de tropas a zonas seguras se hace de manera ordenada. Sin embargo ahora el mayor problema es dónde colocar los animales, ya que no hay campos disponibles y los pocos que tienen tierra piden sumas exorbitantes por el pastaje.

Como consecuencia, muchos productores se ven obligados a vender animales sin terminar, resignando kilos que también representarán un menor flujo de dinero en las economías locales. Esa operaciones, para colmo, se hacen a precios viles ante la oportunidad que tienen los compradores de aprovechar la urgencia de los ganaderos. En estas condiciones, como sucede habitualmente, el hilo se corta por lo más fino y los más perjudicados son los pequeños productores que combinan la cría vacuna con la caza y la pesca como medio de subsistencia.

Menos kilos, menos plata

Aunque no se ven animales muertos flotando en el río, como ocurrió en 2007, por el solo hecho de salir anticipadamente de las islas ya se estiman importantes pérdidas para la economía costera.

En la ciudad de San Javier, el Secretario de Producción y Turismo, Rubén Favot, sostuvo que “van a dejar de entrar provenientes de la ganadería de isla aproximadamente $14.000.000” por la menor cantidad de kilos de carne que se producirán en la zona. En tal sentido estimó, junto al presidente de la Sociedad Rural local, Julio Hernán, que cada animal resignaría una ganancia de 100 kilos en un año, a un valor promedio de $3.5 el kilo vivo de novillo gordo. “Esto se va a ver a futuro”, agregó el funcionario, que además anticipó que “el mayor impacto lo va a sentir el pequeño productor, el que vive con sus 20 o 30 vacas, pero también pesca, caza y vive en las islas”.

Según datos recabados por Senasa en la última vacunación antiaftosa, el distrito San Javier cuenta con 41.000 cabezas en terrenos insulares que le pertenecen a 357 productores, de los cuales 286 (80%) tienen hasta 200 cabezas. Dentro de este segmento, 162 cuentan con 50 animales o menos.

Para Hernán, la situación “es lamentable” debido a que “la zona está pobre” por efecto de la sequía y los ganaderos, que se habían refugiado de la falta de lluvias en la isla, ahora no tienen donde colocar la hacienda. “No hay campos suficientes y, por los que hay, están pidiendo una barbaridad para pastaje, que terminará siendo hospedaje porque no va a ser con pensión completa ya que van a sobrecargar los campos y los animales no va a tener para comer”, calculó el ruralista.

Solos y “boyando”

Mariano Meynet tiene 57 años, vivió siempre de la ganadería en las islas de San Javier. “En este momento la estamos pasando mal porque los campos están pelados y tenés que regalar los animales; malvenderlos”, aseguró a Campolitoral mientras esperaba que su tropa pase por el baño antigarrapatas de la rural sanjavierina.

Por el momento este pequeño productor sólo sacó novillos para vender y poder pagar pastaje, aunque los valores sean desproporcionados. “Es un abuso; están pidiendo $50 por cabeza al mes. Y los campos no están buenos”, se lamentó, además de quejarse porque “si no pagás tres meses adelantado no entrás”. Como si fuera poco, si no llueve también tendrá que comprar alimento por la falta de pasto.

Por otra parte, Meynet no sabe cómo hará para sacar las vacas con cría que todavía le quedan río adentro. “Y no se cómo voy a salir; ya en al creciente del 2007 ahogué la mitad de los animales”, recordó. Las vacas pueden nadar, pero a los terneros es probable que tenga que cruzarlos “maneados” en alguna embarcación.

A un lado de los corrales del predio ruralista, mientras aguarda que su tropa cumpla el mismo trámite que la de Meynet, Josefa Ubiedo también se lamenta de tener que malvender buena parte de sus animales. Con sus 6 hijos y su marido viven en la isla con un rodeo de 250 animales, de los cuales tuvo que vender 50 “regalados” a $3 el kilo. “No me queda otra, porque no conseguimos campo”, dijo la productora con 30 años en la actividad. Para colmo, por cada animal pagó $3 por el baño y $2.20 por la vacuna antiaftosa. Sumando los gastos de peones y corrales, calcula que el dinero de la venta no le alcanza “ni para un mes”.

Como le ocurrió a Meynet, Ubiedo también perdió gran parte de su rodeo en 2007: 75 animales se le ahogaron y 25 más se envenenaron con mio-mio en las banquinas. Ahora, sin campo en tierra firme, esperará pastoreando en la calle “hasta que pueda llevar los animales de nuevo a la isla; porque no me queda otra”.

Liquidando pequeños stocks

Pero no son sólo los ganaderos de subsistencia están en problemas. También hay productores de otras regiones, como el sur santafesino o Córdoba, que le dejaron el campo a la soja y ahora tampoco tienen donde ir. “Hoy en día se encuentran que el campo está sembrado y acá no tienen donde echarlas así que tienen que vender”, dijo Julio Hernán.

Y también a los grandes actores locales la creciente los obligó a actuar con rapidez. Es el caso de la Estancia San Joaquín, propiedad de Adecoagro. Allí, en 2007 tuvieron serios perjuicios por la inundación y esta vez empezaron dos semanas atrás a evacuar las 7.000 cabezas que tenían distribuidas en 18.000 hectáreas de isla. “Yo no especularía mucho quedándome, porque los datos técnicos son elocuentes”, explicó Mariano García Ratti, encargado del área ganadera del establecimiento.

Para su fortuna, esta empresa cuenta con campo propio en tierra firme. Pero no es suficiente, por lo que también tuvieron que mandar tropas a faena y en algunos casos malvenderlas, como las vacas gordas que se pagaron como conserva a $700 cuando valían $1.200. “A los productores chicos con suerte les pagaron $500”, aclaró Ratti.

No hay campos suficientes y están pidiendo una barbaridad para pastaje, que terminará siendo hospedaje porque se van a sobrecargar los campos y los animales no va a tener para comer

5,92 metros

fue el pico de la creciente de 2007

El registro se tomó en el hidrómetro del puerto de la ciudad de Santa Fe en el mes de febrero, según declaraciones recientes del director de la regional local del INA. El directivo, a su vez, refirió que los últimos pronósticos elaborados por la institución estiman el pico de la actual crecida en 5,30 metros.

/// en números

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Dulce espera. No se sabe por cuanto tiempo (para muchos, mientras dure la creciente) las tropas permanecerán en banquinas y caminos internos.

Foto: Juan Manuel Fernández

Atención a las lluvias

Ante la posibilidad de que el pico de la crecida se sostenga más de lo esperado, las autoridades de la Dirección Provincial de Vialidad advirtieron que cerrarán las alcantarillas sobre la Ruta 1 para evitar el ingreso del río a las zonas protegidas por las defensas.

Al respecto, el Secretario de la Producción de San Javier, Rubén Favot, explicó que “si se cierran las alcantarillas y llueve mucho el problema se trasladará a los campos firmes de agricultura y ganadería; porque al no poder drenar el agua se empieza a llenar todo y va a generar un problema”.

/// el dato

Miguel Romano

Sin ser un experto en hidráulica, pero conociendo las obras de canalización existentes por el saneamiento de los Bajos Submeridionales, me pregunto si no podría usarse esa infraestructura para bombear agua desde el río y transformar esa enorme área del norte provincial en un lugar donde alojar la hacienda que hoy sale de la isla sin un destino cierto.

Tengo campo en norte de la provincia y puedo dar fe de que, luego de las últimas lluvias en la región, hay una abundante oferta de pasto. El problema es que no hay ni una gota de agua para bebida de la hacienda.

Conozco al menos 3 canales que me gustaría saber si pueden utilizarse para bombear agua desde el río hacia el interior de los Bajos. Uno conecta El Rabón, Los Amores y Gato Colorado. Otro Aº Ceibal con Intiyaco. Y el último Reconquista-Garabato-Fortín Olmos.

Según mi entender, inutilizar esa cantidad de tierra es un despropósito. Necesitamos el agua para poder aprovecharlas. Y estamos hablando de bombearla nada más, porque el resto —los canales y el río— ya los tenemos. Creo que no se necesitaría una inversión demasiado importante. Apenas más grande que la de cualquier arrocera.

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/// OPINIÓN

¿Los Bajos Submeridionales podrían salvarnos?

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A faena. Todos los animales que no encuentran un lugar donde alojarse van a para al frigorífico.

Foto: Juan Manuel Fernández

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Los chicos. Josefa Ubiedo lleva 30 años haciendo ganadería de subsistencia en la isla. Vendió parte de su stock “regalado” a $3 el kilo.

Foto: Juan Manuel Fernández

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Los grandes. Mariano García Ratti, encargado del área ganadera de Estancia San Joaquin, consiguió $700 por vacas que valían $1.200.

Foto: Juan Manuel Fernández