Con el agua al cuello
Con el agua al cuello La crecida del Paraná vuelve a desnudar falencias estructurales en materia de políticas de estado para la producción a nivel provincial y nacional. Federico Aguer faguer@ellitoral.com En los últimos años, el creciente proceso de agriculturización de nuestra provincia fue desplazando a la actividad ganadera hacia el norte y hacia la zona de islas. En los Bajos Submeridionales, en donde la ganadería es la única alternativa productiva, la sucesiva evacuación de las aguas a través de canales privó a los productores del norte de poder seguir en la actividad, al sacarles el recurso más vital para los animales. En la islas que bordean el cordón este de toda la geografía provincial, el ecosistema fue acogiendo grandes cantidades de hacienda proveniente de distintos rincones, brindando agua y pasturas naturales en buena cantidad y calidad, pero quedando atada de manera inexorable al temperamento del río. Según cifras oficiales, en el departamento San Javier, el 80 por ciento de los productores tiene menos de 200 cabezas. Es a ellos a quienes esta crecida los golpea con más dureza. Muchos no volverán a la actividad. En todo el corredor de la Ruta Provincial 1 el movimiento es incesante. Arrieros trabajan contra reloj y sin descanso para salvar las vidas de los animales, los cuales -paradójicamente- terminarán apurando su faena, ya que las cifras pedidas para pastaje ascienden a $ 50 por animal en muchos lugares, haciendo imposible a los pequeños productores hacer uso de esa alternativa. El problema desnuda la carencia de un plan rector para el campo. Desafortunadamente, el problema que causa el río no es sólo económico, es social. Porque al duro golpe para nuestra ganadería, que llevará mucho tiempo revertir, se le debe agregar la pérdida de sustento para muchas familias que encuentran en la ganadería su recurso cotidiano. Algunos sostienen que bombeando agua por canales ya existentes se pueden recuperar muchas hectáreas del norte provincial para la actividad. Otros proponen usar los albergues de hacienda recientemente inaugurados. Faltan barcazas, faltan campos con pasto para ubicar la hacienda y falta una política rectora para la producción nacional. Estamos con el agua al cuello, en un contexto de creciente crispación social, que requiere del talento, el compromiso y la buena voluntad de todos. |
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