Tres décadas haciendo un culto de la jardinería

Los integrantes de la comisión directiva de Amija, que preside Jesús Gaitán.

Tres décadas haciendo un culto de la jardinería

La Asociación Amigos del Jardín celebró treinta años de trabajo, aprendizaje, camaradería o simple placer por las plantas. Cualquiera de esas funciones le cabe al grupo que tres décadas atrás, por iniciativa de Juan Capocasa, Almín Henjes y Jesús Gaitán conformaron Amija. Y podría decirse que el título de esta nota encierra el principal objetivo de la asociación, cuya primera presidenta -elegida en 1980- fue Zulema de Boero.

El resto de las consignas que unen al grupo pasan por propiciar el intercambio de conocimientos adquiridos en la práctica para mejorar resultados en siembras, transplantes, cuidados y reproducción de plantas; establecer vínculos con otras sociedades que tengan iguales inquietudes; organizar una biblioteca de consulta que cuenta con libros, folletos y publicaciones relacionados con las distintas actividades de la jardinería, y proyectar excursiones a centros productores de flores para ampliar conocimientos. Todo con el asesoramiento técnico de la Ing. Agr. María Ester Ramos.

Dicho por los propios integrantes, las reuniones semanales de la asociación en la sede del Centro Comercial de Santa Fe les permiten aprender pero a la vez intercambiar datos y plantas, encontrarse con otras personas igual de apasionadas por el cuidado de las distintas especies o simplemente ejercitar una forma de terapia.

Qué cuidados requiere cada especie, cómo se combaten las enfermedades que pueden afectar su desarrollo, qué métodos ecológicos se pueden aplicar en el jardín, de qué manera se puede armar una huerta orgánica, son algunos de los temas que se abordan cada miércoles en los encuentros, en base a un plan que se organiza con anticipación.

POR PROPIA EXPERIENCIA

“La paciencia es parte del amor”, define Jesús Gaitán, uno de los motores de la asociación y actual presidente honorario. Es la misma paciencia que junto a Elsa, su esposa, puso en práctica tantos años atrás cuando se iniciaron en la actividad, motivados por una pasión compartida: los helechos. “Llegamos a tener 72 variedades y todos los días, apenas llegábamos de trabajar, veníamos a ver cómo iban progresando”, relata ahora, en el patio de su casa, donde se desarrolló la charla de buena parte de la comisión directiva con Nosotros.

A su lado, Elsa cuenta que ahora son los nietos los que se adueñaron del jardín; se ocupan del césped y de las plantas, y disponen de macetas y de la tierra a su antojo. “Puse un trébol de cuatro hojas entre otras plantas para que no lo cambien de lugar”, se ríe.

Josefa Lauretta suma su experiencia hecha a fuerza de ensayo y error: “tengo un jardín bastante grande y coloqué césped por gajos, así que está hecho por mis manos desde el comienzo, con mis aciertos y desaciertos, o amarguras cuando veo que el viento rompió alguna planta o las hormigas comieron otra. Pero si a veces me siento mal, revivo cuando veo que se abrió una flor y me está diciendo: “acá estoy’ . Porque las plantas y toda la naturaleza son un bien para el espíritu y para todos. La planta no es un objeto que se compra y se pone de adorno: es un ser vivo y lo tenemos que tratar como tal”.

El tema del espacio con que se cuenta para poner en práctica las artes de la jardinería aparece una y otra vez en la charla. Y, quienes saben, aseguran que no es indispensable tener un patio de grandes dimensiones: en un espacio pequeño, un balcón y en macetas también se puede cultivar. Eso sí, “es importante saber qué tipo de planta puede vivir en un lugar pequeño porque a lo mejor una se enamora de una especie y no sabe si puede soportar esas condiciones”, apunta una de las integrantes de Amija.

Cada una cuenta su experiencia: hay quien tiene un palo borracho y un níspero en macetas “y ya están altos”; hay quienes tienen patios pequeños pero con “plantas hermosas”; una más dice que disfruta igual de un patio interno sin sol porque decidió colocar en la vereda todo aquello que requiera más luz. Otra voz relata que a metros de su casa los propios vecinos se encargan de mantener el espacio verde que se formó al costado de las vías del ferrocarril, aunque la tarea requiere cuidados porque “no falta quien pasa y corta una planta”.

La propia ingeniera agrónoma que asesora al grupo dice que vivir en una planta alta no le impide tener un lapacho rosado en maceta “que florece en forma espectacular”. Así que, con tantos testimonios, no quedan excusas para no iniciarse en la actividad.

Y como también se trata de aprender, la asociación -cuenta Belkys Arnold- cuenta con una biblioteca “muy bien surtida y con muchos volúmenes, que van circulando entre los miembros de la asociación”. El mismo día en que funciona la biblioteca se hace el intercambio de plantas, una actividad “que entusiasma mucho a la gente”.

UN CONTINUO APRENDIZAJE

“Cuando nos casamos se nos despertó la afición por los helechos -cuenta Gaitán- y los fines de semana salíamos a recorrer casas de vecinos y hacíamos intercambio. Llegábamos de trabajar y veíamos qué progreso tenían las plantas; era una tristeza cuando alguna se secaba”, recuerda.

Tras varias décadas de trabajar en una fábrica de productos lácteos, buscó una actividad para emprender desde su casa: descartadas varias opciones, concluyó en que una buena alternativa era volcar sus conocimientos y gustos a la venta de plantas: “desocupamos una habitación y empezamos”. Después llegó el momento de viajar a Buenos Aires en busca de nuevas especies y más tarde fue necesario tener un vehículo propio para facilitar el traslado.

Pero a la vez que la actividad se expandía, era necesario sumar conocimientos. “cuando empecé, me daba cuenta de que en un vivero había un señor que hacía las plantas y sabía mucho. Entonces trataba de ver qué hacía, así que me quedaba al lado de este hombre para ver cómo preparaba la tierra”.

El aprendizaje siguió con el tiempo y luego fue él quien comenzó a transmitir sus conocimientos a los demás. “Porque en esta actividad -reflexiona-, no todos los que saben las cosas las enseñan”.

Intercambiar información pero también plantas, compartir el placer de cultivar la tierra y la convicción de que eso que crece desde el suelo es un ser vivo que merece respeto, son algunas premisas de los integrantes de Amija.

TEXTOS REVISTA NOSOTROS / FOTOS AMANCIO ALEM.

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El gusto por las plantas reunió hace varias décadas a hombres y mujeres que formaron la Asociación de Amigos del Jardín.

+datos LA COMISIÓN DIRECTIVA

Jesús Gaitán, presidente honorario; Cristina Videla, vicepresidenta; Belkys Arnold, secretaria; Elena Fernández, prosecretaria; Nora Figueroa, tesorera y Josefa Lauretta protesorera.

Dorita Cerutti, Leonor Hinojosa, Emilia Castillo y Laura Hinojosa son vocales titulares. Los vocales suplentes son Nidia Cuspitti, Florita Platone, Delia Tosone y Marta Minetti. Teodoro Perrone y Lilian Cullen son revisores de Cuentas.

Amija cuenta con subcomisiones de Prensa y Difusión, Fiestas, Actividades Prácticas, Biblioteca y Turismo.

CLAVES DEL BUEN CULTIVO

Tal como lo explicará en los encuentros de los miércoles y sabrán el resto de los integrantes de Amija, la Ing. Agr. María Ester Ramos apunta que existen algunas claves para lograr buenos resultados con las plantas: el suelo, la luz y la temperatura. “Porque una planta de clima tropical llevada a un clima frío no se puede adaptar. Por eso hablamos de plantas de interior, porque son especies que necesitan estar en un lugar protegido”.

En cuanto a la luz, también incluye la cantidad de horas de sol, “porque hay plantas que necesitan luz pero no sol”.

Pero otro aspecto fundamental es el agua, “es más fácil matar una planta por exceso de agua que por falta; es preferible esperar para regar que hacerlo de golpe”, advierte la profesional.

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+info REUNIONES

Para quienes disfruten del placer de ver crecer y florecer sus plantas, las reuniones son los miércoles a las 17 en el Centro Comercial, San Martín 2819. Las clases están a cargo de Jesús Gaitán y María Ester Ramos.

Amija agradece al Centro Comercial de Santa Fe que desde el principio puso sus instalaciones a disposición de la asociación.