Malabares financieros

Luego del susto, bicicleta nueva

F.C

Cifras preliminares indican que en octubre se registró un ingreso de capitales de entre 300 y 500 millones de dólares, cerrando un ciclo que arrancó en abril de 2007, lapso durante el que fugaron del país 46.150 millones de igual moneda. Para tener idea de esta magnitud, cabe señalar que el viernes pasado las reservas del Banco Central estaban en 46.297 millones. Sólo en el tercer trimestre del presente año salieron 2.983 millones.

La reversión del ciclo es buena noticia, pero, como señalaron dirigentes industriales en la Tercera Conferencia de Fisfe, en Rafaela, no parece bueno que en los primeros atisbos de recuperación económica, “las estrellas vuelvan a ser los títulos públicos, los bonos y otros instrumentos financieros.”

Siguiendo esa línea, una buena pregunta es: ¿De dónde provienen los dólares llegados en octubre, si la inversión productiva está estancada? Todo apunta a que quienes se respaldaron en moneda norteamericana durante el primer semestre del año (pasado ya el miedo a una devaluación, que surgió antes de las elecciones de junio de 2009), convierten nuevamente en pesos ese resguardo, tentados por la tendencia a la baja de la moneda norteamericana. Pero hay otro juego, que no pasa por una repentina confianza en la moneda nacional.

Desde hace algunas semanas está sobre el tapete una mano tentadora, cuyo primer paso consiste en pasar a pesos la cartera en dólares y colocarlos en un plazo fijo a 30 días, con un rendimiento, por ejemplo, de 15% anual en la cooperativa La Capital del Plata, 14% en el Banco Provincia de Buenos Aires, o 12% en el Banco Industrial. Hay otras 6 entidades privadas que ofrecen tasas de entre 11 y 12 por ciento, según el reporte diario de Notibancos.

En paralelo, quien se deshizo de los dólares en efectivo, (por los que a lo sumo se paga 1% en depósitos en plazo fijo a 30 días), compra igual cantidad en divisas a futuro, para lo cual debe pagar un interés, pero estas compras no son cash sino por documento y tienen seguro de riesgo.

Según el informe de Casa Puente Hermanos al cierre de las operaciones del viernes pasado, el dólar a futuro, pagadero a marzo de 2010, cotizaba a 3,91 pesos, con una tasa de interés de 7,97%. Las puntas en que se mueven ambas tasas (plazo fijo y dólar a futuro) marcan la ganancia.

El depósito a plazo fijo en pesos deja al depositante un diferencial a favor de 6,03% anual, si la cuenta se mantiene en una entidad que pague 14%, siempre y cuando el dólar no repunte significativamente (algo poco probable en lo inmediato) o mientras el escenario doméstico no varíe hasta marzo de 2010. De todos modos, con un compromiso a 30 días, el depositante puede salirse en cualquier momento y volver al dólar cash, siempre con una ventaja respecto a los pesos que depositó originalmente.

Aunque algo puede pasar y descalabrar la bicicleta. Quienes especulan con las variables (de especular se trata), creen que en noviembre - diciembre de 2009 puede continuar el fuerte ingreso de dólares al circuito, en parte por la liquidación de los exportadores y en parte porque las empresas tendrán que vender divisas en el mercado spot, para pagar obligaciones de fin de año. El BCRA tendrá que salir a comprar, para mantener el precio administrado, y para eso inyectará pesos al mercado, maquinita mediante.

La duda es si tanto dinero nacional en circulación puede tirar abajo las tasas de los plazos fijos. De hecho, ya hay bancos extranjeros de primer nivel que apenas ofrecen 7,70% anual en pesos a 30 días. Si la inflación promedio no la del Indec- se estima entre 12 y 15 por ciento anual, no es necesario ser un egresado de Harvard para entender que los números no cierran. Por eso es que algunos están pedaleando.