Goleó con tres del “9” y está casi adentro de la Libertadores
Colón hace historia con Federico El Grande
Nieto le robó el disfraz al “Bichi” Fuertes y armó el mejor cotillón en el Cementerio de los Elefantes, con una tripleta en apenas 9 minutos: 3-0 a Huracán.

Los gritos del silencio: Federico Nieto no sólo que no grita ninguno de los tres goles de Colón, sino que, además, les pidió disculpas a los hinchas de Huracán, club en el cual ya jugó en dos etapas de su carrera.
Foto: Flavio Raina
Darío Pignata
dpignata@ellitoral.com
Fue como una ráfaga de gol. Y fue, en definitiva, la diferencia clara entre el fútbol-garúa (molesta con el toque pero no moja) y el fútbol-contundencia (tres goles en nueve minutos). Así se dio anoche, en un solo partido. Tampoco es para sentenciar, tan rápidamente, que Huracán juega lindo y Colón juega bien. Sí hay que decir, a esta altura del año, que son dos equipos protagonistas en la temporada con recetas distintas. Lo dijo el mismo Cappa: “Colón va mucho por afuera, mete la pelota, tira centros y tiene gol en el área. Nosotros, para hacer un gol tenemos que hacer 50 toques y meternos adentro del arco”.
Todo es válido en el fútbol. Porque, si hay mil maneras para escribir un poema, existe la misma cantidad para parar un equipo de fútbol en la gramilla. Huracán no ganó ampliamente el primer tiempo por falta de gol, Colón ganó 3-0 el complemento por empacho de lo mismo, gracias a Federico Nieto.
A esta altura del año, está claro que Mohamed ya patentó el estilo Colón en el fútbol argentino. Puede gustar mucho, poquito o nada. Anoche, en medio de la bronca y la ironía -“Al paso que vamos, tendrá que hacer un gol “Fatiga’ Russo”, que es su ayudante de campo—, Ángel Cappa expresó un deseo: “Ojalá que el Turco salga campeón con Colón. Lo conozco desde pibe... está haciendo un gran trabajo” en el equipo.
El año futbolístico en la Argentina ingresa en la recta final y Colón es el segundo mejor equipo detrás de Vélez. Se está ganando el derecho a jugar la próxima Copa Libertadores y da pelea en el campeonato corto. Es el plantel con más goles del fútbol argentino y el equipo con más tantos en el Apertura. Llegó a un 62 % de eficacia y sólo perdió 7 partidos en este 2009. ¿Se puede decir, con estos datos objetivos en la mano, que Colón juega mal? Bueno, afortunadamente podemos decir y escribir lo que pensamos.
Entonces, aun jugando cerca de Pozo el primer tiempo, alcanzó y sobró con un puñado de minutos para mostrar las credenciales ofensivas. Nieto se iluminó con una nochecita “a lo Fuertes” y fue esta vez el muchachito de la película. Está tan derecho que hizo un gol “a lo Palermo”, casi con el hombro. Y hasta tuvo ese toque mágico en el tercero porque, a pesar de definir cara a cara al cuerpo de Monzón, le quedó el rebote y la mandó a guardar con el arco vacío.
Además del perdón divino de Huracán -despilfarró goles increíbles- y de la noche perfecta de Nieto, Colón ganó porque su técnico cambió a tiempo. En la hora. Lo cerró atrás, cuando Bertoglio ingresó por Goux, para que Quilez y Rivarola usaran el espejo retrovisor: así, se terminaron las pelotas al vacío que complicaban a la línea de tres. El pibito le dio refresco y movilidad; levantó mucho Ricky Gómez; empezó a crecer Capurro.
Ya Pozo no se complicaba solo porque directamente no le pateaban ni le tiraban centros. El trámite del complemento fue dividido en el medio, lo cual, comparado con el primer tiempo, ya era todo un logro para Colón. Pero no había indicios de agitar redes. En todo caso, al indicio lo marcó Goltz cuando se lo comió de cabeza y abajo del arco de la J. J. Paso en la única llegada de Huracán. El cambio de Pellerano por un cansado Ramírez no traía las mejores noticias de ataque, sino el telegrama de preaviso para el resultado: “Si no se puede ganar, no hay que perder”. Hasta que Nieto se vistió de padre y abuelo a la vez. En apenas nueve minutos, arrebató a su ex equipo: el primero, más hombro que cabeza; el segundo, de derecha; el tercero, de zurda. No gritó ninguno de los tres, encima en el arco del Fonavi donde estaban los hinchas de Huracán que lo sufrieron como nunca.
Un 3-0 vital y móvil para este momento de Colón. Porque había que recuperarse del golpe en Avellaneda y ganar para seguir en carrera. El técnico y los futbolistas unificaron, ahora sí, el mensaje: “Si le ganamos a Boca en La Bombonera, vamos a pelear el campeonato”.
El porrazo de Independiente fue doloroso. El mismo Pozo fue más que claro: “Pasamos de estar primeros en soledad a quedar en el quinto lugar por culpa de un resultado”. Entonces, no ganar habría generado consecuencias colaterales para estas siete fechas finales. Más para la cabeza que para las piernas de un equipo noble que dará pelea hasta el final. Sigo insistiendo en una idea que los contundentes números -a dos de la punta, casi en la Libertadores, el más goleador en todo- a veces desvían: Colón está dando pelea en el fútbol argentino con chicos como Quilez, Bertoglio y Bauman vestidos de profesionales. Hace un par de meses, habría sonido a broma para el Día de los Inocentes.
Como si fuera uno de los mejores estrategas militares de todos los tiempos, el Federico de Colón ganó la madre de todas las batallas: contra Huracán y contra Cappa, el técnico que no lo valoró. Al mismo nivel que Julio César, Napoleón o Alejandro Magno, Colón está haciendo historia con Federico El Grande. Y aunque su pensamiento era Anti-Maquiavelo, quedó claro anoche que el fin justifica los medios sabaleros: tres goles de Nieto para seguir soñando.


















