Según un informe privado

Vivienda propia y trabajo:

una relación que no cierra

La devaluación de 2002 generó una brecha entre valores inmobiliarios e ingresos que todavía no se ha zanjado. Altos niveles de ingresos se necesitan para acceder a los créditos hipotecarios.

 

De la redacción de El Litoral

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DyN

La compra de un departamento usado de tres ambientes y calidad media en ciertas localizaciones de la ciudad de Buenos Aires, distantes de las más elevadas, insumiría el total de los salarios de 7 años de trabajo, según un análisis de Reporte Inmobiliario.

De acuerdo con un ranking a nivel país, en Posadas y en San Miguel de Tucumán se requieren casi 9 años para acceder a un tres ambientes usado, en tanto que en la santacruceña Río Gallegos se llega en apenas 3 años y medio.

Corrientes, Mendoza, Resistencia, Santiago del Estero y Salta también se ubicaron entre las ciudades del país donde hace falta un gran esfuerzo para alcanzar un departamento de 60 metros cuadrados, con más de 8 años cada una. La Patagonia resultó la región donde se requiere el menor esfuerzo, ya que a Río Gallegos se suman la chubutense Trelew y Neuquén, con 4 años y medio cada una.

Con la devaluación abrupta de 2002 se generó una brecha entre valores e ingresos que hasta hoy ha resultado imposible de zanjar. A pesar de algunas mejoras en líneas hipotecarias, sus condiciones se encuentran fuera de las posibilidades de una clase media que aspira a la compra de su primera vivienda. Si bien el indicador porteño no es el más alto si se lo compara con el de otras localidades del interior del país, los 11.377 pesos que se deben justificar como ingresos para llegar a calificar a un crédito por 70 por ciento del valor total del departamento, excluyen a la clase media de cualquier intento por acceder a la financiación hipotecaria.

La cuota más baja para acceder a la compra de un tres ambientes usado dentro de los radios céntricos de las principales ciudades del interior del país ronda casi los 2.000 pesos mensuales, y se registró en San Salvador de Jujuy, en tanto que en Capital Federal trepa a 3.413.

También son altas las cuotas en Trelew y Neuquén, donde orillan los 3.000 pesos. Pero, evidentemente, los sueldos también son elevados, y por eso la relación de años que se necesitan para comprar es baja, ya que en ambos casos se requieren poco más de 50 salarios.

Si bien en fecha reciente se dispuso de una línea de créditos hipotecarios a tasa fija a largo plazo apalancada mediante fondos de la Anses, disponible a través del Banco Hipotecario, lo cierto es que la cuota a abonar por el crédito de una unidad similar es, en el promedio país, 57,20 por ciento superior a la que debía pagarse un año atrás, debido a la confluencia de condiciones de menor plazo, tasa actual más alta, devaluación del peso y aumentos de los valores inmobiliarios en algunos casos.

Vivienda propia y trabajo: una relación que no cierra

En nuestra región, una familia necesita un ingreso mensual de aproximadamente 13.000 pesos para acceder a un departamento tipo que en el mercado se vende en 80.000 dólares

Foto: EFE

/// OPINIÓN

Desde una constructora santafesina

El doctor Javier Vigo, socio de la constructora Pilay SA, sostuvo ante la consulta de El Litoral que, efectivamente, después de la devaluación de 2002, “la posibilidad de acceder a un préstamo hipotecario se hizo más difícil porque el interesado no llega a calificar; prácticamente, el crédito no existe”, dijo.

Puso por ejemplo que, en el 2001, un departamento tipo de los que la empresa construye costaba 50.000 dólares y ahora su valor es de 75.000 dólares. “El salario no subió en igual proporción”, agregó.

“La propiedad medida en dólares no sólo recuperó su valor después de esa devaluación, sino que creció en un 50 % más”, dijo el doctor Vigo, quien aclaró que se refería a un departamento de dos dormitorios, de 75 metros cuadrados.

Al consultársele qué cantidad de dinero debía tener como ahorro quien busca una casa, aparte del pago de la cuota, señaló que dependía de la operatoria que la persona elija. “El banco nunca presta la totalidad de lo que cuesta una propiedad y, además, hay que ver el nivel de la cuota que se puede pagar. Ésta no debe ser más del 30 % del ingreso porque la persona tiene que vivir”.

Vigo señaló que, “en una operatoria que estamos siguiendo, la adjudicación en un 50 % se hace por sorteo y en el otro, por puntaje. Esta posibilidad -por puntaje- permite que puedan acceder a la vivienda quienes no han tenido posibilidades de ahorrar. Esto es posible porque tenemos inversores de largo plazo, es decir, quienes no tienen apuro de recuperar su capital y otros que sí ponen plazo para recobrar su inversión. Se hace un mix con ambos tipos de inversores”.

Por su parte, Gonzalo Crespi, gerente de la constructora, explicó que, entre julio de 2008 e igual mes de este año, los materiales se incrementaron un 17 %, aproximadamente, “pero -dijo- existe otro elemento importante a considerar: las modificaciones introducidas a las ordenanzas municipales referidas a la utilización de los terrenos aumentaron la incidencia del terreno en el valor total de la propiedad, además de haberse incrementado el valor de éstos”.

Crespi opinó que, para comprar una vivienda tipo, una familia necesita un ingreso mensual de entre 12/13.000 pesos. “El precio de mercado de un departamento estándar está en los 80.000 dólares”, agregó.

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Dr. Javier Vigo

Foto: Archivo El Litoral