Le ganó con autoridad a Rafaela y superó la caída en Quilmes

Unión aprobó otra bolilla

para recibirse de candidato

El equipo del Turco Alí golpeó en los momentos clave de un partido: final de un tiempo e inicio del otro. Primero, golazo de Guerra. Después...“¡Uruguayo... uruguayo!”.

 

Darío Pignata

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Venía de comerse una “bola” Unión en la mesa de Quilmes el sábado, bajo la lluvia. Porque, en dos minutos, se quedó sin nada en el sur bonaerense: perdió el partido, perdió los puntos, perdió la punta. Entonces, con poco tiempo de recuperación, el examen de anoche frente a Rafaela era decisivo para ver cómo andaba todo: la cabeza, el corazón, las piernas. Es por eso que Unión gritó con el alma el 2-0, a pesar de que ganó el partido más tranquilo del campeonato después de la goleada a Platense.

El solo hecho de sentar a Luis Ojeda en la máquina de la verdad lo dice todo: el arquero de Unión no atajó una sola pelota complicada en toda la noche. Y allí arrancó la primera clave: la defensa, con tres rendimientos espectaculares, dos zagueros impasables y un pibito de “3” que jugó como si tuviera 100 partidos en Primera. El otro secreto se explica con un número: el “9”. Porque Guerra ya abandonó todos los medios de una grave lesión con dura recuperación: inventó un golazo en el aire -la mató con el pecho, separó el balón de su cuerpo y lo clavó de tijera sin dejarla caer-, jugó muy bien con la pelota y fue referencia siempre. Ya tiene cinco gritos y eso que todo el mundo hablaba de que, quizás, éste sería un campeonato de “transición”. Esa palabra no existe para este equipo, porque así lo marca la mentalidad de su entrenador. Por eso Saucedo va y la pone. ¡Qué regular ni regular! No le sobra nada a Unión como para “sacar la patita” cuando un partido no está cerrado.

Unión ganó anoche porque el Turco Alí mandó a su equipo al frente, una vez que pasó el temporal de los primeros minutos. Ahí, bajo la lluvia torrencial de ataques rafaelinos, Renzo Vera y el uruguayo Correa fueron los mejores paraguas. Luego, el “Gringo” Maidana fue el “pilotín”. Se la bancaron, hasta que pasó el temblor.

Encontró en la genialidad de Guerra un golazo de esos llamados “psicológicos”, justo cuando el primer capítulo se cerraba. Entonces, Claudio se escapó del mejor libro de cuentos y hubo gloria al “9” en las alturas. Fue ahí, con el 1-0 y en los vestuarios, donde Unión salió decidido a meterle otra mano de KO a un rival mareado. Sólo así se entiende que el 2-0 llegara como consecuencia de tres jugadores defensivos mandados al ataque. Si la orden hubiera sido poner la colita atrás, Unión nunca habría armado esta jugada en el arco de la Redonda: 1) se mandó Renzo Vera como “4” para sacar un centro donde duele; 2) apareció el “Gringo” Maidana, pateó y Sara le tapó el remate; 3) la empujó el uruguayo Correa, prácticamente desde el piso, con el arquero de Rafaela caído en la misma línea.

¿Qué más reflejo de la mentalidad ganadora del equipo que esa jugada, en el mismo inicio del complemento? El 75 por ciento de la defensa puesta en zona de ataque. Así, Unión fue inteligente para saber qué hacer con el 1-0, porque no se quedó y llegó al segundo porque lo salió a buscar. Y también fue “vivo” el técnico en plantear el partido con el 2-0, bien lejos de Luis Ojeda.

Cabeza, corazón, piernas

El golpe de Quilmes fue, para un equipo en formación y con bajas importantes -Suárez, Torres, Calgaro-, duro por donde se lo mire. Porque Unión perdió de la peor manera y como más le duele: se lo arrebataron en dos minutos. Como si le hubieran dado de tomar del mismo veneno con el que Unión venía matando.

Y encima, a la hora de la recuperación, se cruzaba el siempre complicado Atlético de Rafaela, un equipo que, además, se sentía cómodo en los últimos encuentros en Santa Fe, ganando y empatando, sin conocer la derrota en el 15 de Abril.

Se admita o no, era un partido especial. Por todo lo explicado y porque, encima, venía el “Cabezón” Trullet con un par de ex Unión, como De la Fuente y Lautaro.

En esas condiciones, Unión jugó con la cabeza fría, el corazón caliente y las piernas despiertas. Ganó tres puntos que se cotizan. Porque, antes de arrancar su partido, el equipo del Turco quedaba cinco escalones abajo de la cima sanjuanina y con Olimpo respirándole en la nuca, siempre pensando en ese famoso “uno-dos” tan ansiado para el 2010.

El examen, duro por donde se lo mire, fue superado. Y la gente, como nunca hasta acá, se ilusionó con este equipo, haciendo temblar el cemento. Por primera vez bajó desde las tribunas un merecido “Que de la mano del Turco Alí... (alargando la “i”)...”. Y el canto de guerra, después de Guerra: “Que el domingo, cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar”, pensando en San Juan.

Con decisión y autoridad. Unión ganó porque quiso ganar, así de simple. De principio a final. Anoche, Unión aprobó otra bolilla para recibirse de candidato. Justamente el domingo, en San Juan, tiene la chance de aprobar la materia más “jodida” de esta carrera. La carrera al título, ni más ni menos, por más que Alí y sus jugadores tendrán “mesa” hasta mediados del 2010 en el Nacional.

/// SÍNTESIS

UNION 2

ATLETICO RAFAELA 0

Unión: Luis Ojeda; Alejandro Pérez, Renzo Vera, Nicolás Correa y Mauro Maidana; Matías Donnet, Alexis Fernández, Gonzalo Saucedo y Ricardo Acosta; Ariel Cólzera y Claudio Guerra. DT: Fernando Alí

Atlético de Rafaela: Guillermo Sara; Fabricio Fontanini, Lucas Bovaglio, Oscar Carniello y Martín Zbrun; Fernando De la Fuente, Germán Cáceres y Nicolás Castro; Iván Juárez; Maximiliano Bevacqua y Matías Gigli. DT: Carlos Trullet

Goles: en el 1er.t.: 45 min, Guerra (U). En el 2do. t.: 7 min, Correa (U).

Cambios en el segundo tiempo: 11 min, Serrano por Fontanini y García por Juárez (AR); 19 min, Yacob por Donnet (U); 28 min, Zampedri por Bevacqua (AR) y R. Acosta por Fernández (U); 29 min, Rosales por Ricardo Acosta (U).

Árbitro: Pablo Díaz.

Cancha: Unión.