Gonzalo Saucedo llegó a la quinta amarilla y se lo pierde
Unión va a la batalla de
San Juan sin su “capitán”
Ni bien Pablo Díaz le mostró la amarilla, se agarró la cabeza con las dos manos en la mitad de la cancha. Calgaro, lesionado, pidió jugar “sí o sí”.

Otra vez hubo “meta y ponga” en el medio, donde Gonzalo Saucedo no le sacó nunca el cuerpo a la fricción. Juega al límite, está expuesto y llegó a la tarjeta de suspensión.
Foto: Mauricio Garín
Darío Pignata
El gesto fue elocuente. Se llevó las dos manos para agarrarse la cabeza como si hubiera cometido la infracción de un penal sobre la hora o fuera protagonista de un gol en contra. Por jugar siempre al límite, como todo el equipo, Gonzalo Saucedo vio anoche la quinta tarjeta amarilla con la camiseta de Unión y se perderá el gran partido del domingo a las 20 contra el puntero San Martín, en San Juan.
“Que el domingo... cueste lo que cueste... el domingo tenemos que ganar”, fue el grito que bajó desde las tribunas colmadas del 15 de Abril cuando faltaban 15 minutos. Y se repitió como canto de guerra cuando el equipo se fue ovacionado después del 2-0 a Rafaela. Si bien no define nada a esta altura de la temporada -el año que viene se resuelven los dos ascensos directos y las dos promociones-, es evidente que la gente toma el juego del domingo como una final anticipada en tierras cuyanas. Es que este “tomá y dame” de la punta, donde tatengues y sanjuaninos se vienen alternando el uno-dos arriba, le pone un colorido especial al choque del domingo a la noche en el Pueblo de Concepción.
“Es un partido muy importante para nosotros en este semestre”, lanzó Renzo Gonzalo Vera consultado por el pedido de la gente con los cánticos del final en Santa Fe desde las tribunas. Increíblemente, jugando primero contra segundo como se veía venir desde hace fechas, el partido no irá en ninguno de los turnos de la TV por la pantalla de TyC Sports. Otro punto negro para la televisación: el fútbol para todos estatal, impresentable; lo que le quedó al fútbol privado, inentendible.
A la baja de Gonzalo Saucedo -referente, símbolo y capitán de este barco que navega a buen puerto de la mano de Alí- se suman los cansancios, el desgaste y las dudas de los dos carrileros: tanto Matías Donnet primero como Ricardo Acosta pidieron el cambio. Para colmo, hay que realizar un largo trayecto en micro -casi 1.000 kilómetros durante toda la noche- y se siente el esfuerzo de correr bajo la lluvia en Quilmes y lo vibrante del partido de anoche con Rafaela.
De todos modos, no quedó otra alternativa que el viaje por tierra. En algún momento, se pensó en el avión. Pero para ello había que ir en micro a Buenos Aires y el desgaste era casi el mismo.
De cara a la batalla de San Juan, en la misma zona donde Unión pierde a su capitán, ayer Diego Calgaro pidió “jugar” a los cuatro gritos. El ex volante de Rosario Central, que está realizando un proceso de recuperación para la famosa pubialgia, dijo ni bien terminado el partido: “Yo quiero jugar el domingo en San Juan”. Y, si bien al “Turco” Alí le encantan estas señales de sus futbolistas, no quiere cometer locuras ni apresurarse. Por más que le vendría muy bien tener a Calgaro el domingo, máxime considerando la baja de Saucedo.
La posibilidad de poner a Yacob atrás y sumar a “Tarrito” Pérez ya fue ensayada. Está para volver el paraguayo Derlis Cardozo, a pesar de la gran noche del “Gringo” Maidana.
Las dudas están el medio: ¿qué pasa si se descarta a Calgaro y se baja por fatiga muscular algunos de los dos carrileros (Matías Donnet y Ricky Acosta)? Se supone que Rodrigo Acosta tiene el lugar asegurado al lado de Alexis Fernández, este último reemplazado ayer por el Turco Alí para -por lo menos- asegurar un volante central el domingo.
La caída de soldados en la línea de fuego tatengue es preocupante en Unión para la batalla de San Juan: Pedro Suárez, Jorge Torres, Diego Calgaro y ahora Gonzalo Saucedo por cinco amarillas. Menos mal que los zagueros Renzo Vera-Nicolás Correa y el goleador Guerra están más encendidos que nunca en las áreas donde se terminan de cocinar los partidos que arrancan a fuego lento en el medio.




