FLUYENDO CON EL RÍO
FLUYENDO CON EL RÍO
Verano a verano la oferta de turismo activo se renueva en Bariloche. Desde hace algunas temporadas el Snorkeling en el río Limay ofrece a vecinos y visitantes la posibilidad de sosegarse entrando en contacto íntimo con un río de montaña. En este informe exclusivo de Aires de Aventura te contamos los secretos de la propuesta.
Dicen que el Limay es “el Rey de los Ríos, en la Región de los Lagos”. Nace en el extremo oriental del lago Nahuel Huapi y recorre en forma serpenteante unos 500 km en dirección noreste, sumando afluentes como el río Traful, el río Pichileufú y el río Collón Curá, hasta encontrarse con el río Neuquén, formando en su confluencia el río Negro.
En su curso hacia el mar, da vida a un inmenso y variado valle, aloja en sus aguas a peces y crustáceos y además proporciona a quienes lo frecuentan no sólo una fuente de vida, sino también la posibilidad de vivir una aventura inolvidable.
El río sirve de límite natural entre las provincia de Río Negro y Neuquén y discurre entre la biodiversa y en gran medida ignota estepa Patagónica, un bioma que flanquea a San Carlos de Bariloche por el este, mientras que el Bosque Andino Patagónico hace lo propio por el oeste, al punto que la ciudad se encuentra en el ecotono o transición entre estas dos regiones.
Para conocerlo en profundidad, podemos navegarlo con lo puesto, dejándonos llevar por su fuerza, observando su lecho a través de una máscara. Y en el fondo, contemplamos los brillos del cuarzo y de los peces, los matices de su vegetación, el reflejo del sol en el agua, mientras el sonido de las pequeñas piedras que arrastra con su ímpetu nos revela un nuevo mundo bajo la superficie.
Nada de tubos
Snorkelling significa bucear en apnea: es decir, sin un tanque de aire, respirando a través de un tubo que sale a la superficie y manteniéndonos a flote gracias al traje de neoprene que llevamos puesto, que también nos protege del frío. Una actividad perfectamente segura para practicar en familia y en grupos, manteniendo una relación entre cantidad de pasajeros y la de guías acompañantes. Obviamente, es requisito saber nadar y sentirnos cómodos en el agua, tener más de 14 años y estar en buenas condiciones físicas.
El snorkelling en ríos de montaña nació como actividad complementaria para los buzos que, en su inmensa curiosidad, buscaban explorar todas las posibilidades subacuáticas de la región. Las primeras en esta zona fueron en el río Manso Medio y en algunos sectores del Limay.
Los guías expertos dan al inicio una breve charla explicativa, para familiarizar al novato con las normas de seguridad, técnicas de nado, las características el río y las señas de comunicación. Una vez resueltas todas las dudas, se arman parejas de compañeros y ya estamos preparados para ingresar a la corriente, en la aventura de flotar por el río.
Lo primero que nos sorprende al entrar al agua es la velocidad. El intenso caudal del agua transparente es fuerza viva de la naturaleza; sus aguas forman deltas, hondonadas y rápidos, que nos sacuden del cuerpo como en una danza indescriptible.
No estamos solos en el río. Vemos pasar las truchas; bajo las piedras aparecen cangrejos y langostas, y en los remansos navegan cardúmenes de alevinos, percas y puyenes. Por momentos nos asomarnos a la superficie, para contemplar el paisaje desde un punto de vista único y a una velocidad alucinante.
Para todos los gustos
Para navegar el Limay habrá dos trayectos posibles:
Uno parte desde la boca del río hasta el Puente Viejo. Es la opción mas corta, que comprende unos 800 metros de río, y la más fácil, ya que al iniciarse en el lago nos permite adaptarnos a respirar por el snorkel y controlar nuestro desplazamiento con las aletas en el agua, antes de entrar en la corriente. Por ello, es ideal para principiantes.
El siguiente nivel es el tramo desde la Estancia La Perca hasta pasando el Anfiteatro. En un recorrido de 5 kilómetros pasaremos por Las Mellizas (dos grandes piedras que asoman en medio del río), la Segunda Angostura y el Anfiteatro, lugares emblemáticos del primer tramo del Limay. Este recorrido incluye rápidos y sectores donde la fuerza del agua nos transportará en un viaje de adrenalina y emoción. Para esta salida se recomienda algún tipo de experiencia previa.
Por
Ángel Perticará
A caminar. Las aguas con corriente del Limay obligan al paseo con equipo a cuestas.
Foto: ángel perticará.
Las mellizas, dos rocas que estrechan el canal del río y que provocan el incremento de la velocidad de las aguas, requiriendo una destreza mínima.
Foto: ángel perticará.
Increíble transparencia. Las aguas permiten una imagen única del mundo subacuático. Foto: ángel perticará.
EL DATO
El nombre Limay es de origen mapuche y Araucano, cuyo significado es “Reflejo de Agua Clara” en Mapuche y “Murmurante y Susurrador” en Araucano.