El técnico de El Quillá campeón

Celeri lo hizo posible

Con trabajo, y con el apoyo de una Subcomisión de Fútbol seria, el joven entrenador pudo llevar al equipo del “Tiburón” a la máxima categoría liguista.

Celeri lo hizo posible

Cara de felicidad. Martín Celeri, el día después de los festejos. El Quillá jugará en primera en el 2010.

Foto: Amancio Alem.

 

Juan Carlos Haberkon

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Cada partido de fútbol, especialmente los de enorme trascendencia como fue el último que le dio a El Quillá el título y el ascenso a la primera liguista, desbordan en presunciones, pronósticos y cálculos, previo al rodar de la pelota, por parte de los protagonistas. Y producen aseveraciones, justificaciones y consideraciones con la chapa puesta. En realidad, cada noventa minutos generan infinitos análisis. En general, es lo más divertido que ofrece el fútbol.

Martín Celeri pasó por todos los estados de ánimo posibles. Sufrió cada partido como si fuera el último. Vivió cada momento y al final lo disfrutó. Apareció el desahogo y todo se transformó en una verdadera fiesta.

Humilde y de perfil bajo, consiguió lo que tanto buscó. Con el apoyo del Germán Poch, de Gerardo Ruiz Díaz, desde el fútbol, y la de una CD encabezada por Hernán López todo fue posible.

—En Coronda, El Quillá le puso la frutilla al postre. ¿Cómo viviste este año futbolístico como entrenador de un club con pretensiones de ascenso?

—Fue un año duro. Igual, nunca renunciamos a los objetivos y por suerte se pudieron cumplir.

—¿Cuál fue la clave del éxito?

—Pasó por la conformación de un muy buen grupo de jugadores, de un cuerpo técnico de mucho trabajo conformado por Diego Courault y “Pepe” Gómez, el apoyo de una comisión directiva y la gente que también nos apoyó en cada partido.

—Cuando comenzó el año hablabas de equipos a vencer, entre ellos estaba Universidad, San Javier, Pucará, entre otros... ¿Fue así?

—Fueron partidos complicados, pero el rival más duro fue Universidad. A este equipo lo conocíamos bien y sabíamos cómo jugaba. Después, todos los otros conjuntos nos jugaron de igual a igual.

—Bueno, pero en varios casos marcaron una gran diferencia en la red...

—Sí, está bien. Siempre fuimos contundentes y había veces que entraban todas y otras no.

—¿Cuándo te diste cuenta de que el ascenso no se les escapaba?

—Cuando vencimos a Universidad en el segundo torneo. Además, los chicos sabían que si demostraban todo el potencial que tenía era muy difícil que se nos escape el torneo.

—¿Con qué torneo te quedás, con el primero o con el segundo?

—En el primero jugamos mejor, pero en el segundo fuimos muy efectivos y ahí marcamos la diferencia.

—Se te vio emocionado en el día del ascenso, ¿fue una descarga?

—Se juntaron un montón de cosas. El día de la presentación del equipo los directivos tiraron que querían ascender. Además, se juntan un montón de cosas, sobre todo las familiares que son el sustento de cada persona.

—Sos el técnico de la primera de El Quillá...

—Primero van a hablar entre ellos los dirigentes y después tomarán decisión. Sería muy lindo poder dirigir al equipo en la máxima categoría liguista.

—Si te tocara seguir, ¿mantendrías al mismo equipo?

—Sí, sin ninguna duda. Lo único que haría es sumar un jugador por línea. Estos jugadores demostraron en el verano pasado que pueden jugar en primera.

—Pero sabés de la diferencia entre una categoría y otra...

—Lo lindo de primera es que te dejan jugar, mientras que en la B suelen salir partidos reñidos y muy trabados. Además, hay canchas muy lindas y de tamaños importantes, salvo la de Las Flores que es un poco más chica.

—Tiempo de agradecimientos. ¿De quién te querés acordar?

—De Germán Poch, Gerardo Ruiz Díaz, del doctor Rubén Adrover, Prono, Grosso, Machi y también de “Pocho” López, que fue quien me habló para volver a trabajar en primera, y a mi familia que siempre me entendió.


El tema violencia

El sábado, mientras en cancha de Belgrano, El Quillá festejaba el ascenso a primera, en Guadalupe la violencia se adueñaba del estadio. Por eso, y por varios problemas que pasaron en la B durante el año, consultamos a Celeri sobre el tema de la violencia.

“Hay poca paciencia en la gente, en los directivos y en los técnicos. Este año vimos mucha descarga contra los árbitros y no es así. Ellos también se merecen una oportunidad. Para eso comienzan en inferiores y después van ascendiendo hasta llegar a primera. Los árbitros cometen errores como todo ser humano pero hay que saber entenderlos. Ninguno tiene mala fe y cada uno hace su trabajo como mejor sabe”.