HISTORIA DE LOS LOGOS: Citroën

La marca francesa fue fundada en 1919 en París. El emblema de Citroën consiste en dos espigas invertidas que el público en un principio identificaba como flechas que simbolizan la mirada hacia adelante, el avance tecnológico y la ingeniería. Sin embargo, André Citroën explicó que se trataba de un invento que él mismo ideó sobre un engranaje con los dientes en forma de “V”, que aventaja en prestaciones a los engranajes de diente plano. Citroën era judío y masón, por lo que el logo también fue interpretado como un doble cuadrado o una doble brújula, asociando la ideología masónica de Citroën con su invención del doble engranaje helicoidal. Tal vez el francés usó la doble brújula para representar su invención desde un punto de vista masónico.
Cuando un apellido se convierte en marca, entra en la historia. Lo relevante es el símbolo en el que se convierte, fruto del reconocimiento, permanencia y reflejo de su adaptación al mundo. 90 años después, la marca acompaña los grandes movimientos de la sociedad, dentro de sus corrientes más diversas, en sus acontecimientos más cotidianos, en sus sueños más extraordinarios.
Visionario, André Citroën fue, sin dudas, una de las grandes figuras del siglo XX. Audaz, intuitivo, anticipado a su tiempo, dotado de un sentido admirable para la comunicación, este hombre enamorado de la acción y la aventura, fue parte del origen del progreso social, económico, tecnológico y cultural de su época, y a finales de los años ‘20 ya estaba construyendo uno de los imperios más grandes e innovadores de la industria automotriz.
Hijo de un joyero holandés, Lévie Citroën, y de una polaca, Macha Kleinan, André Gustave Citroën nació el 5 de febrero de 1878 en París. Huérfano de padre a los 6 años, André fue educado por su madre, quien se hizo cargo del negocio de los diamantes y piedras preciosas de su esposo. A los diez años, descubrió a Julio Verne, del que se volvió un asiduo lector. Encontró en su obra los grandes principios que marcarían su vida: espíritu de innovación, competitividad, búsqueda permanente del progreso y fascinación por la investigación científica.

















