Una cita en la cumbre

Paisajes y misterio en el trekking nocturno al cerro Champaquí, acompañado de una hermosa luna llena , un ascenso colmado de matices y colores que nos posibilitó conocer una cara distinta de la cumbre de este emblemático cerro cordobés.

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Viernes 20.30 hs, nos juntamos en la oficina con Juano, compañero y también guía del viaje, repasamos todo el equipo, check list en mano, para comprobar por enésima vez que todo el equipo estaba en su lugar.

Cenamos y cerca de las 23.00 hs. nos calzamos las mochilas y prestos al punto de reunión de todo el grupo, con el que haríamos el ascenso nocturno al cerro Champaquí, en las Sierras Grandes de Córdoba.

El horario fijado eran las 23.30 hs, con la idea de tener un margen de tiempo para la revisión de equipos y previendo alguna demora de alguno de los integrantes del grupo, para estar partiendo hacia nuestro destino a las 0.00 hs.

El acceso a Villa Alpina fue todo un trámite, camino de ripio áspero y lento. Pusimos pie a tierra antes de cruzar el río Los Reartes, cada cual con su mochila, repartimos las viandas correspondientes y a caminar. Comenzaba la aventura.

Al principio la huella transcurre bajo un bosque de pinos que nos daban buena sombra y la suave pendiente hacía soportable el calor que ya amenazaba con apretar cada vez más.

Un Grupo especial

El grupo estaba conformado por tres amigas rosarinas, Mariana, Pao y Luchi, que hacían su primera experiencia de trekking en las sierras, Paraná dijo presente con dos parejas todo terreno y materos como pocos, Ale y Sil, y Mario con Estefi, Rafaela aportó lo suyo con dos amigos que habían quedado con ganas de hacer el Champa desde hacía un tiempo, Javi y Luis, y por Santa Fe una pareja que si bien lo habían intentado el año anterior, el tiempo le había jugado una mala pasada y tuvieron que abortar antes de comenzar, Beto y Ana.

También se sumo al grupete un amigo personal, al que invité especialmente, Helo, un poco como desafío ya que vive burlándose por mi edad, aclaro que yo era el mayor del grupo, para que compruebe in situ que subo caminando como todos y no en la 4x4 como en otra época, y otro poco para tener revancha yo en las cargadas. En total 14 personas de trekking por las Sierras Grandes.

Llegamos a un hilo de agua con unos hermosos pozones de algunos centímetros de profundidad, con Juano tomamos la sabia y festejada decisión de hacer un alto para refrescarnos y aprovechar para almorzar.

Desde esta pequeña meseta tenemos una vista privilegiada del amplio valle de Calamuchita, el día nos acompañaba de maravillas, cielo totalmente despejado y nuestra vista hasta el horizonte. Un pequeño rito tribal fue levantar los brazos hacia el cielo y con las palmas abiertas agradecer este regalo de la Naturaleza.

El sendero serpentea entre subidas y bajadas, vadeamos nuevamente el arroyo, pasamos por La Gruta, una piedra horadada, con una imagen de la Virgen de Lourdes en su interior, la que todos pasamos en silencio y con un sentido de espiritualidad.

El faldeo del cerro Lechiguanas, cordón anterior desde el Este al Cerro Champaquí, nos hacía presuponer nuestra cercanía al refugio. Cuando llegamos a la pampita superior, respiro grande, ya que recuperamos la horizontalidad del terreno y ahí delante unos cientos de metros divisamos el refugio y el río Los Tabaquillos, base del Champa.

Relajadamente pasamos el resto de la tarde, hasta que llegó el momento de prepararnos para el ascenso nocturno.

Partimos a la cumbre

Salimos del refugio pasadas las 7.30 hs. de la tarde, cuando el sol comenzaba a bajar en el horizonte, la tarde se pintaba de colores de esos que ni la mejor paleta puede imitar. Fotos por aquí, fotos por allí. Soy un fiel creyente que no hay cámara capaz de reproducir lo que el paisaje ofrece y el ojo capta, pero que el alma vivencia en múltiples vibraciones.

Con las últimas luces, aprovechamos a tirar las últimas fotos fue en ese momento que hicieron su aparición las ‘luciérnagas’. Todos a prender las luces frontales. Un divertido momento de chistes van y bromas vienen.

En el horizonte del Este, nuestra invitada especial se hacia presente. Nos faltaba muy poco para coronar “la cumbre”. Pasamos el Tobogán, una piedra lisa, casi pulida, que mostró las formas más inverosímiles de escalada en roca, jajaja a 4 patas. Juano a medio camino dando seguridad y yo por detrás para amortiguar un posible resbalón.

Gritos de alegría, abrazos y hasta alguna que otra lágrima manifestaban ese nudo de emociones contenido, ese íntimo “lo logre”. La alegría no es solo brasilera, es nuestra también, llegamos a la cumbre. Una cruz y el busto de San Martín fueron testigos de nuestros 2790 mts. sobre el nivel del mar.

Unos momentos de silencio profundo. En un ascenso regular de día, es muy probable encontrarse con mucha gente en la cima, pero por suerte para nosotros, nuestra cita nocturna era a solas, a solas con ella. Y no se hizo rogar, llegó puntual y con su mejor ropaje. Noche ideal, no hacía frío, no había viento, todo presagiaba un momento intenso y único. Cerca de las 22.00 hs. nos encontramos y todos levantamos nuestros brazos y manos al cielo. Hasta la próxima y buenos viajes.

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Por

Hugo Matteri

montañismo

una cita en la cumbre

Una postal: el grupo se dirige hacia el refugio en medio de un marco natural inolvidable, paso lento y mirada atenta al paisaje.

Foto: Hugo Matteri.