“Túpac: cenizas y memoria de América”

El héroe de la América nativa

El grupo Arteón de Rosario presentará mañana, en ATE Casa España, esta coproducción entre Argentina, España y Venezuela, financiada por Iberescena. Cuenta la historia del último Inca de América, con diversos recursos escénicos y visuales.

Ignacio Andrés Amarillo

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Mañana a las 21, en ATE Casa España se presentará la obra teatral “Túpac: cenizas y memoria de América”, del grupo Arteón, con dirección y puesta en escena del rosarino Néstor Zapata. Se trata de un relato basado en la historia del último inca de América, de su lucha y la de su pueblo. Es un proyecto de coproducción argentino-español-venezolano, premiado por Iberescena, con auspicio del Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia y ATE Santa Fe.

En la previa al debut santafesino, Zapata dialogó con El Litoral sobre este proyecto.

—¿Cómo surgió este espectáculo?

—Trabajando sobre la historia del Túpac Amaru, líder americano que para los peruanos es un prócer y que acá en nuestro país no es demasiado conocido, salvo por la anécdota del linchamiento, de los caballos y demás. Fue el primer grito de liberación en América: la primera vez que un pueblo completo, a lo largo de toda América del Sur, pidió mayor justicia y mayor dignidad para los pueblos americanos. Esto pasó muy poquito antes, prácticamente 20 años antes de la Revolución de Mayo. Lo tomamos como uno de los grandes antecedentes del Bicentenario.

Fue presentado como uno de los proyectos de un programa muy grande que se llama Iberescena, integrada por España y siete países de América, que lo aprobó como uno de los ganadores, puso un presupuesto para su producción y esto nos permitió hacer una producción como ésta: tiene 12 actores, 14 técnicos, vestuario especial, música original.

Pensando en la juventud, que es lo que más nos importa (porque son los jóvenes los que no tienen noción de los antecedentes de la identidad de estos países), pensamos algo muy espectacular, donde haya canciones, música, macroproyección de imágenes (sobre todo el fondo de escenario), muñecos gigantes, caballos y cosas, y actuación.

Contamos lo que decimos que al fin y al cabo es una historia de amor, como la de todos los grandes apasionados: por su país, por su continente, por su raza. Porque este hombre, ¿qué necesidad tenía de ponerse al frente de todo un alzamiento indígena? Era un hombre de muy buena posición económica, pero la sangre lo llamó; fue el último inca de América por descendencia.

Lo estrenamos el mes pasado en Rosario, y tuvimos una sorpresa: nosotros estrenamos casi siempre en una sala muy grande, que es la Fundación Astengo, de 1.200 localidades. No son obras que estén en televisión... (risas). Era un proyecto que teníamos que terminar, porque estuvo subvencionado.

—Que no está sostenida por una fuerza mediática...

—No... Con actores de la provincia: solamente Sandra Grandinetti viene de Buenos Aires, los demás son de Rosario. Y llenamos: había 900 y pico de personas, “no puede ser”. Nos súper entusiasmó, así que ahí nomás tiramos una temporada en la sala Arteón, que se acaba de inaugurar en Rosario, con 210 localidades, todos los sábados.

Terminamos ahí y queremos hacer Santa Fe, porque es nuestra provincia, porque siempre hemos traído nuestras obras aquí: “La Forestal”, o “Malvinas”, o “Bienvenido León de Francia”. Las trajimos acá y hemos recorrido la provincia. Después hacemos Paraná y seguimos al norte del país.

El año que viene se hará una gira por España, con elenco de coproducción, y después por Venezuela.

El origen

—¿Cómo surgieron las primeras ideas de este espectáculo?

—Hace años, con “Chiqui” González (hoy ministra de Innovación y Cultura) en el Arteón elaboramos un proyecto que también tomaba un homenaje a Túpac. Habrá sido 1980, ‘81, en el 200º aniversario de la muerte de Túpac. Se hizo una puesta, que después se modificó.

Con el paso de los años, retomé la temática y escribí una obra con una dramaturgia distinta, expresada por una serie de elementos de lenguaje. El tema abordado tiene que ver con una reminiscencia muy concreta de aquel momento y de cómo encaramos la historia.

Sonidos de América

—La música original es de Enrique Llopis. ¿Cómo fue el trabajo con él?

—Enrique estaba en España, le pedimos que viajara. Empezamos a ensayar con pistas provisorias, porque hay que respetar mucho los tiempos musicales. Fue a Rosario, presenció los ensayos y trabajamos en vivo con el elenco, él y los asistentes. Ahí marcamos tiempos, clímax, aperturas, cierres.

Después se fue a Buenos Aires y allí se grabó todo nuevo y nos mandó ya las pistas para el estreno. Ese día estuvo él operando para control, después ya operamos nosotros. Hay mucha música de percusión y de aerófonos, con un músico especialista porteño que hace ese tipo de música.

Aires españoles también hay, mucha fuerza. Nos pareció un trabajo excepcional, y la gente que opinó sobre la música el día del estreno la destacó como uno de los elementos fundamentales de la puesta.

El héroe de la América nativa

José Gabriel Condorcanqui sintió el llamado de su herencia y devino en Túpac Amaru, líder del alzamiento de un pueblo.

Foto: gentileza producción.

Entradas

Generales: $ 25. Descuento para afiliados a ATE y sindicatos, jubilados y estudiantes: $ 15.

/// EL DATO

Elenco

Luciano Temperini (José Gabriel Condorcanqui-Túpac Amaru), Raúl Calandra (José Antonio de Areche, Visitador General de España-Don Antonio de Arriaga), Cecilia Patalano (Micaela Bastidas), Sara Lindberg (Micaela, testimonio actual), Sandra Grandinetti (Tomasa Muerte), Daniel Rosso (Jesús Romano, criollo y Hombre de Tomasa), Ana Laurenti (Blanca Mayta, mestiza), Fernando Pallas (Nicolás), Adrián Almaraz (Tomás Catari, Cacique de Chayanta), Matías Tamburri (Andrés de Santa Cruz), Ofelia Osuna (Madre de Andrés).