Cuba no se abre
Cuba no se abre
Mirjam Gehrke
Deutsche Welle
Cuando Raúl Castro asumió la dirección del Estado de manos de su hermano, muchos analistas se atrevieron a hablar de una posible apertura del régimen comunista en Cuba. Los observadores políticos más optimistas quisieron ver los primeros amagos de aperturismo en la decisión del gobierno de permitir a los cubanos la posesión de teléfonos móviles, acceso a Internet y reproductores de DVD. Raúl Castro era considerado por muchos como un político pragmático, que permitió el surgimiento de iniciativas económicas privadas y que parecía no tener miedo a las críticas de sus ciudadanos.
Sin embargo, la supuesta primavera cubana fue una ilusión efímera y pronto quedó congelada de nuevo la esperanza de un cambio. A esa conclusión llega Human Rights Watch en su informe de 123 páginas “New Castro, same Cuba”. El gobierno cubano recurrió a la figura de la “peligrosidad” para detener y silenciar a sus críticos “antes de que cometieran delito alguno”, comentó HRW. Esas detenciones preventivas obedecían a “razones manifiestamente políticas” ya que cualquier tipo de conducta que contradiga las normas del régimen cubano es considerada “peligrosa”.
“En sus tres años al mando del partido, Raúl Castro ha actuado hasta ahora de una manera exactamente igual que su hermano”, dijo José Manuel Vivanco, director del departamento latinoamericano de Human Rights Watch. “Aquellos cubanos que se atreven a criticar al gobierno, viven con el constante temor de ser encarcelados en cualquier momento por el simple hecho de expresar una opinión”, señaló.
Bajo el mandato de Raúl Castro, han sido promulgadas nuevas leyes que restringen la libertad de expresión. Los derechos de los trabajadores son reprimidos y las opiniones que ponen en cuestión las acciones del gobierno son sistemáticamente “criminalizadas”.
La Unión Europea ha fracasado en su estrategia de establecer contactos con disidentes cubanos y congelar las relaciones económicas con la isla socialista. La “posición común” europea desde 1996 vincula un acercamiento político y económico con una apertura democrática de Cuba. Ahora, España se aleja de la línea. Miguel Angel Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores español, apuesta por conversaciones bilaterales entre Madrid y La Habana, esperando obtener así mayores éxitos en el diálogo con el gobierno comunista. La posición común de la UE no ha conducido a una mejora de la situación de los Derechos Humanos en Cuba, constató el ministro de Asuntos Exteriores español. España, que asume la presidencia del Consejo de la UE en enero de 2010, es considerado el mayor inversionista extranjero en la isla.
Organizaciones pro-Derechos Humanos como HRW critican esta política. “El propósito de Moratinos de separarse de la “posición común’ nos ha enviado el mensaje de que para la UE son indiferentes los presos políticos cubanos”, dijo el director del departamento latinoamericano de HRW, José Miguel Vivanco. “En el caso de que la UE realmente quiera mejorar la situación de los Derechos Humanos en Cuba, debe fortalecer la política que ha llevado hasta ahora y hacerla más eficaz, en lugar de abandonarla”.
También para los cubanos se ha agotado ya la esperanza inicial de que tras el traspaso de poder de Fidel a Raúl llegaría un desahogo en su día a día. La mayoría de la población opina que la situación del país “no es buena”. El 75% todavía espera una evolución política de la isla.
Raúl Castro ha tenido una política tan cerrada a los derechos humanos como su hermano.
Foto: Archivo El Litoral