El jefe de gobierno porteño señala a Palacios
Espionaje: Macri admite un error
Circunscribe al ex funcionario las responsabilidades políticas por espiar a la oposición. Dice que el juez Oyarbide montó un show mediático. Y que sigue intacto su proyecto presidencial.
“La gente es inocente hasta que se pruebe lo contrario, nombramos a Palacios por las recomendaciones en cantidad y calidad que recibimos”.
Foto: Archivo El Litoral
De la redacción de El Litoral
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“Un error fue subestimar el nivel de conflictos del señor Palacios”, dijo -a manera de autocrítica- el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri.
Habló con Clarín y La Nación, y advirtió que en su gestión “cuando nos equivocamos pedimos perdón, corregimos, escuchamos”.
En ambos reportajes -al cabo de varias preguntas- admitió que fue “otro error” permitir que “el espía James se filtrara en el proceso de selección”.
Macri es el responsable político de la designación del ex comisario Jorge “Fino” Palacios, ex jefe de la Policía Metropolitana, que fue procesado y detenido por el juez federal Roberto Oyarbide en la causa por las escuchas telefónicas.
Entidades intermedias y organismos defensores de los derechos humanos -la Amia entre ellas- habían cuestionado esa decisión. Macri sostiene que todo es una operación del gobierno nacional.
“Cometimos un error; subestimamos el nivel de conflicto que nos podía traer nombrar a un hombre con una trayectoria tan extendida y probada como Palacios, por sus conflictos personales dentro y fuera de la fuerza. Eso lo subestimamos. No pensamos que iba a generar esta cantidad de fuerzas en contra de la decisión de su nombramiento”, lamentó Macri.
El titular del PRO dijo que Palacios es quien tiene “las mejores referencias sobre un policía local”, y agregó: “Uno va a los servicios de inteligencia de la DEA, de la CIA”. Macri negó que haya autorizado las escuchas a dirigentes de la oposición en Buenos Aires, a figuras de su propio gabinete y hasta a su cuñado, según los datos de la causa que sigue Oyarbide contra Palacios.
“Lo que está pasando es desagradable, pero es temerario decir que nosotros tenemos una Gestapo. Es una mentira, una fábula que no se puede creer”.