Nacieron el 10 de enero de 2009 en el Centro Perinatológico del Iturraspe
Los trillizos de Desvío Arijón cumplieron un año de vida

“Los trillizos nos hacen inmensamente feliz”, dijeron Marta y Juan, padres de Juan Ignacio, Aldana y Abril.
Foto: Amancio Alem
Juan Ignacio, Aldana y Abril celebraron días atrás su primer cumpleaños rodeados de familiares y amigos. Son los trillizos de Desvío Arijón que nacieron el año pasado en el Centro Perinatológico del Iturraspe y conmocionaron a todo un pueblo.
Mónica Ritacca
Los trillizos de Desvío Arijón que nacieron en el Centro Perinatológico del hospital Iturraspe el año pasado cumplieron su primer año. Están muy bien de salud y su crecimiento avanza tal cual lo esperaban los médicos, dos buenos motivos para una reunión familiar y una sencilla fiesta de cumpleaños en el pueblo el pasado 10 de enero.
Los trillizos Calieres habitan en el barrio Río Grande de Desvío Arijón, a seis kilómetros de Desvío Arijón. Hasta allí se dirigió El Litoral para visitarlos y conversar con el matrimonio sobre el año transcurrido.
Sobre una sábana extendida en el pasto, Juan Ignacio, Aldana y Abril jugaban e intentaban gatear. “La verdad es que están espléndidos. Recientemente les hicimos un control y los médicos los encontraron muy bien”, contó Marta Nanzer (40 años), la mamá. Y agregó: “Como nacieron sietemesinos necesitan estimulación temprana, más allá de eso y de las sesiones de masaje que debe hacer Abril porque nació con un músculo inflamado en el homóplato están bárbaros”.
“Quedamos zombies”
El nacimiento de los trillizos generaron conmoción el año pasado por varios motivos. Entre ellos, porque su madre no tenía antecedentes familiares de embarazos gemelares ni se sometió a un tratamiento para quedar embarazada.
“Como consecuencia de una hepatitis quedé con una afección en el hígado, por lo que me iban a hacer una endoscopía. Antes de eso decidieron hacerme una ecografía, y el resultado fueron tres manchitas”, recordó Marta. Y agregó: “Salimos de ahí, junto con mi marido, zombies. No podía parar de llorar, me preguntaba qué íbamos a hacer, cómo los íbamos a criar... porque no era uno, eran tres”.
Juan Calieres (49 años) manifestó por su parte que cuando recibió la noticia quedó “blanco como un papel”. “Anteriormente había estado 17 años casado y nunca había tenido un hijo. Sinceramente, jamás pensé que iba a ser papá y de golpe y porrazo me vinieron tres”, dijo.
12 meses después

Los trillizos Calieres nacieron por cesárea a los siete meses de gestación. El doctor José Peretti fue el primero en fotografiarlos en la incubadora.
Foto: Archivo/ gentileza dr. Perett
A un año del nacimiento de los trillizos, sus padres destacaron y agradecieron a todas las personas que los ayudaron y a quienes lo siguen haciendo. Los gastos en pañales, leche y trasladados hasta nuestra ciudad son muchos y el dinero no alcanza.
“Después de dar a luz pude volver a trabajar en el minimercado del pueblo. Trabajo media jornada y con eso vivimos. Ahora, el que está sin empleo es mi marido porque es albañil y en verano su actividad baja”, refirió Marta, anhelando como único deseo “un trabajo para su esposo”. “Necesitamos otro ingreso. No pedimos subsidio, ni nada de eso, sólo la posibilidad de un empleo estable para Juan”, agregó.
Juan Ignacio, Aldana y Abril cambiaron por completo la vida de la familia, la que se completa con dos adolescentes hijos de Marta, Gonzalo y Analía. Sin embargo, la felicidad que llevaron es suficiente para enfrentarla todos los días con una sonrisa en la boca.
“Criar tres chicos no es fácil: cuando uno tiene hambre, el otro se hizo caca y el otro tiene sueño. De todas formas, de a poquito y con la ayuda de los familiares y de la gente, se va saliendo adelante. Nuestro principal gasto era la leche maternizada, y ahora ya pueden tomar la entera. Con los pañales pasa lo mismo, actualmente gastamos $70 por semana pero sabemos que llegará un momento en que no los usen más”, comentaron los padres.
Entre otros gastos, enumeraron la compra de bidones de agua mineral, porque el agua que llega al barrio es de pozo; y de transporte cada vez que deben venir a la ciudad para los controles. “El dispensario nos da una mano inmensa con la leche y algunos traslados en la ambulancia, pero como es la única que dispone el pueblo hay veces que tenemos que viajar a Santa Fe en un remís porque la unidad, por razones obvias, le da prioridad a los accidentes”, señalaron.
Por último, a un año del nacimiento de los trillizos, sus padres remarcaron la inmensa felicidad que llevaron los pequeños al hogar, reconociendo que “no es fácil criar a tres al mismo tiempo” pero que “de alguna manera lo hacés”. “Nos hacen inmensamente felices, y eso compensa todo”, finalizaron.




