Santa Fe | Domingo 21 de marzo de 2010 | 03:29 hs

Escenarios & Sociedad
Edición del Lunes 08 de febrero de 2010

Sueño de una noche de

vinagre, rosas e insectos

 

Fue la nota de la noche: Varona, de impecable traje y galera, optó por ponerse una especie de escafandra para poder soportar lo insoportable. Los asistentes corrían con toallas, Sabina se divertía a puro pisotón y Mara Barros ayudaba a despegar los insectos que, a los pocos minutos, ya tapizaban el saco del artista. “Les juro en nombre de todos mis compañeros, no son veleidades: se nos hace muy difícil tocar así”, diría Joaquín promediando el recital, cuando la simpatía del principio iba dejando paso a la encabronada sinceridad.

“Un gusto estar aquí... Uno siempre habla de Buenos Aires, pero en esta gira estoy conociendo la hermosura del interior, de los argentinos y de las argentinas... y de las santafesinas”, galanteó el artista, en uno de los tantos diálogos que mantuvo con su público, algunos en rima, otros en prosa, a lo largo de las casi dos horas y media de concierto.

“Medias negras” fue el preámbulo para una potente versión de “Aves de paso”. Le siguieron el eterno “Peor para el sol” y “Agua pasada”, que rescata la letra de uno de los poemas más bellos de Joaquín, “Lo peor del amor”.

En ese clima el músico evocó a seres queridos y admirados de estas tierras, desde Adolfo Castelo hasta Tomás Eloy y Bioy; desde Borges hasta Fontanarrosa, pasando por Sandro el Gitano, el petiso Guinzburg y la Negra Sosa. Con esos nombres como pasaporte llegó la porteñísima “Con la frente marchita”.

Después de andar “Por el bulevar de los sueños rotos”, con “Llueve sobre mojado” aprovechó para presentar a su banda, siempre en clave de versos. Luego se fue por un poco de Off.

HASTA LOS HUESOS

“Donde habita el olvido”, interpretada por Varona, y “Como un dolor de muelas”, por Mara Barros, fueron los minutos de descanso para Joaquín, que esta vez volvió en mangas de camisa. La coreuta (primera vez que pisa América, voz cautivante, fue ovacionada) arrancó con una desgarrada versión de “Y sin embargo te quiero”: sólo la sonrisa burlona de Sabina le quitó dramatismo a la copla, que sirvió de introducción para ese encantador himno a la infidelidad que se llama “Y sin embargo”.

Le siguieron “Cristales de Bohemia” y “Una canción para Magdalena”, con la sensual coreuta interpretando a la prostituta. Hasta que pasó lo que se veía venir: con bichos en la boca, la lengua, los dientes, Sabina se hartó. Cortó la canción, amenazó por un segundo con enojarse y, como invocando al cielo, lanzó, con una sonrisa: “Me borro de la Sociedad Protectora de Animalitos”.

Los clásicos “Peces de ciudad”, “Nos sobran los motivos” y “Calle Melancolía” fueron apareciendo uno a uno, como regalos, matizados por algunos nuevos, como “Embustera”.

No fue ni siquiera un acorde: la primera nota, agudísima, de cuerda de guitarra, anunció el arribo de “19 días y 500 noches”, y entonces el estadio se puso de pie. Para mantener el clima llegó “Princesa”, en lo que pretendía ser el final perfecto. Habían pasado ya dos horas y decenas de miles de bichitos. La gente pedía que el sueño no terminara.

García de Diego tomó la posta con “Amor se llama el juego”, que terminaría a dúo con Joaquín, ya en remera. El tándem “Contigo” (a la santafesina: “Yo no quiero París con aguacero / ni sabalero sin ti) / “Noches de boda” / “Y nos dieron las diez” no podía faltar. Para el final recetó sus “Pastillas para no soñar”, tomó la bandera de Colón que le acercó el público, se espantó por enésima vez la cara, saludó feliz.

A la salida, la boca del embudo de la alegría se hizo risas, empujones, primeras palabras. A esa altura, la jornada regalaba alguna brisa para soportar el intenso calor. Quedaban 19 días y 500 noches para empezar a darle forma al recuerdo.

Hace días el trovador de Ubeda advirtió que ésta era su última gira: aseguró que de ahora en más elegiría espacios reducidos, íntimos. Aunque después, en declaraciones a la prensa en Uruguay, se desdijo. Por ahora, al punto final de los finales le siguen dos puntos suspensivos.

Recorrido

La gira nacional empezó a mediados de enero en Trelew, continuó en Junín y pasó por Buenos Aires, Mar del Plata y Córdoba. El 11 Sabina actuará en Neuquén, el 13 en Mendoza y el 17 será su despedida de Argentina, en Rosario.

/// el dato

Sueño de una noche de vinagre, rosas e insectos

Versos y risas, temas nuevos y eternos, le dieron forma a un show inolvidable.

Foto: PABLO AGUIRRE



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