Al pasar
Al pasar
Baile sin la del cumpleaños
Alejandrina Argüelles
Parece que vamos a festejar el Bicentenario de manera harto particular. Primero, un fondo con su nombre, de objetivo incierto y revulsivas consecuencias. Hace un tiempo también se anunció, como parte de las celebraciones, una regata internacional de grandes veleros, cuya primera etapa finalizó hace unos días, en la escollera Norte de Mar del Plata. Aplausos, vivas, bocinazos y música de la Banda de la Base Naval recibieron al primero, Cisne Branco, de Brasil. Igual vehemencia y una cuota adicional de tristeza para el 2º, la Fragata Libertad. Y no por ese 2º puesto, sino porque el buque escuela nacional no llegará al final de la regata -con cierre en México, luego de tocar varios puertos- por “razones presupuestarias”.
Se argumentó que algunos otros se retiran por iguales motivos, pero hay un detalle: los que se retiran no son anfitriones, sino invitados.
No obstante y para no dejar que el papelón pasara disimuladamente, la presidenta fue a Mar del Plata para saludar a los participantes, aplaudir el desfile de navíos de Europa y América, y tal vez explicar que somos un país en la miseria, o miserable. O que humillar a los demás le produce un gozo particular que no es siempre compartido.
En estos días llegaron a Puerto Madero, donde han generado un gran interés del público que acude a visitar esos veleros de gran porte, con sus tripulaciones dispuestas a recibirlos, impecables y sonrientes, en tanto la vieja fragata disimula su tristeza.
Pasando en limpio: en la Regata Velas Sudamérica 2010, que reúne de manera excepcional a grandes veleros de América y Europa invitados especialmente como parte del programa nacional del Bicentenario, al buque escuela fragata Libertad, que representa a nuestro país, no se le puede dar dinero para seguir en la competencia. Digamos, una fiesta de 15 llena de música y cotillón, con invitaciones repartidas, a la que no asiste la cumpleañera porque no le alcanzó para los zapatos, mientras los demás, estupefactos, bailan en su nombre.
¿Será que hay que ahorrar para el famoso y oneroso Fútbol para Todos? Es verdad que es más popular que los veleros, pero no se trata de eso, obviamente. Un festejo nacional, si bien con modestia, debería abarcar los más variados “rubros” de manera tal que la efeméride esté presente en todos los estamentos sociales y regionales. Y, sobre todo, no arrancar y después dar marcha atrás.
¿Será tal vez que por ser de la Marina no han querido darle relevancia? Sería tonto y mezquino, ya que no se trata de homenajear a los malos, sino de honrar a los buenos, poniendo la vista más bien en Brown y no en otros almirantes de mal recuerdo. No tengo nada que ver con la actual Marina, pero me es incomprensible entender para qué se organiza algo como esta regata-homenaje para luego humillarnos con estas actitudes.
Cuando el sol del 25 venga asomando veremos, sin dudas, explosiones de patrioterismo. Y posiblemente con los ahorros devenidos de dejar anclada a la Libertad en esta oportunidad, pueda llenarse alguna plaza y así ¿por qué no? darse el gusto de salir al balcón. Tal como dice el saber popular: de ilusión también se vive.