Piden rescate o los venden

Robo de perros: un negocio que lucra con los sentimientos

Existe un mercado negro que secuestra perros de raza y los venden mucho más barato de lo que valen con papeles. También los usan para reproducirse. Si el animal no sirve, piden un rescate.

De la redacción de El Litoral

[email protected]

Todos los días, en algún punto de la ciudad, un perro es robado. De vez en cuando, alguno aparece, previo pago de recompensa. El motivo es siempre el mismo: obtener dinero a cambio del can. El modus operandi presenta algunas variaciones.

“Al perro lo levantan en un carro o en un auto. Esperan que el dueño pegue carteles en veterinarias o lo publique en el diario. Dejan pasar 20 días o más porque juegan con los sentimientos de las personas y muchas veces saben que en la familia hay chicos que extrañan a la mascota. Llaman y dicen que encontraron un perrito, que se hicieron cargo, lo alimentaron, etc. y te piden $ 100, 200 o más”, contó Julieta Anaya, miembro de Dignidad Animal, quien conoce varios casos de robo de perros, principalmente de raza.

“Es más difícil recuperar el animal cuando lo roban para hacerlo tener cría o se lo venden a otra persona, o incluso a los criaderos”, agregó.

Robar para vender

Cecilia tiene una cachorra de Labrador, de 4 meses. Se la robaron del jardín de adelante de su casa. “Saltaron las rejas y se la llevaron de mi jardín”, contó. Pegó carteles y apareció un chico que sabía dónde estaba la perra: “La tiene un amigo mío que se la robó para venderla a $1 00”, le dijo. tuvo suerte y la recuperó.

A Samy se le perdieron sus dos perros: un Ovejero Belga y un Caniche Toy. “El ovejero apareció a los 2 días gracias a unas buenas personas que lo encontraron en la Costanera”, contó.

Al Caniche lo siguieron buscando durante 3 meses, hasta que llamó un hombre porque había visto un cartel. “Me dijo que se lo habían vendido unos pibes de un carro. Me citaron en una esquina y les di $ 50”, relató.

Reproducir el negocio

Muchos perros son robados para reproducción. “Las villas están llenas de perros de raza. Los hacen tener cría para vender los cachorros”, sostuvo Magui Ponce Aragón, de Addera.

Esta situación se vuelve visible por ejemplo en la esquina de Estanislao Zeballos y Peñaloza, donde un hombre vende cachorros de Rotweiller a $ 30. Hace un tiempo, vendía Cokers.

“Voy al parque Garay todos los días y a cada rato me ofrecen perros de raza por $ 30, $ 50”, contó una vecina.

Villa del Parque, Santa Rosa de Lima y Villa Hipódromo son las zonas en las que aparecieron los últimos perros rescatados. “Cuando fui a buscar a mi perro en Villa Hipódromo, me encontré con una cantidad de perros de raza: Labradores, Roweillers, Setters, Goldens, etc.”, comentó un lector del blog de mascotas.

A una mujer le desapareció su Pinscher enana. Publicó el aviso en el diario, aclarando que la perrita estaba castrada. Al otro día recibió un llamado: “Te la vamos a devolver porque así no nos sirve”.

“Uno siempre tiene las de perder en esta situación. Pasé mucha angustia y noches sin dormir, recibiendo llamados a cualquier hora, pidiéndome cargas virtuales a cambio de información. Mi perra no quedó bien después de lo que vivió: ve un carro y llora. Eso me da la pauta de que se la llevaron en un carro”, relató Yanina, a quien le robaron su Beagle en la plaza.

Toma de conciencia

Para evitar esta pesadilla no hay que dejar el perro solo en la calle, ni si quiera para dar una vuelta manzana. Los ladrones estudian los movimientos de la familia y aprovechan estas ocasiones para llevarse al perro. Es común escuchar: “Salía todos los días a dar la vuelta manzana, pero no volvió”.

Colgar del collar una chapita identificatoria (con el número telefónico) puede ayudar a encontrarla, en caso de que se pierda.

Finalmente, no comprar animales si se duda de su origen. Si existe gente que roba perros para venderlos es porque alguien los compra. No seamos cómplices.

Robo de perros: un negocio que lucra con los sentimientos

Algunos ejemplares son secuestrados para la reproducción y venta de cachorros.

Foto: Archivo El Litoral

La agonía de una familia (*)

Casi todas las personas que tenemos perros los consideramos parte de nuestra familia. Para muchos esto es difícil de entender o indiferente. Pero a nadie, absolutamente a nadie, le gusta que le roben parte de su familia.

En octubre de 2009 vivimos la espantosa experiencia del robo de nuestros tres perros ovejeros alemanes en la Ruta Provincial Nº 1, cerca de Rincón. Durante 33 días dimos vuelta cielo y tierra: pegamos carteles desde Arroyo Leyes hasta Sauce Viejo, hablamos a todos los medios de comunicación. Nada. Fueron 33 días de amargura, de incertidumbre, de dolor.

Recibimos más de un centenar de llamados telefónicos, mensajes de texto y correos. Eran todas falsas alarmas.

A pesar del inmenso dolor, fue tremendamente gratificante conocer a tanta gente comprometida y solidaria. A la vez, fue terriblemente entristecedor conocer tantos casos de mascotas perdidas, robadas, desaparecidas.

Un día, 33 días después, un llamado fue diferente. Una persona juraba haber visto cerca de su casa a los “tres perros que salieron en el diario”. Una vez más, fuimos... y eran.

Fue inexplicable la alegría del reencuentro. Mutuo. De ellos tres, “mis chicos peludos”; de nosotros, “los grandes”; de mis hijos, “los chicos”; de todos.

Las instancias de recuperación fueron tensas. Quien los tenía aseguraba haberlos comprado de buena fe y quería recuperar el dinero. Fue todo muy confuso porque no se entendía bien cómo alguien compra tres perros adultos, sin saber de dónde salieron, si son malos, mordedores, viejos o enfermos, y asegura haberlos comprado por derecha. ¿Derecha de qué? Comprar algo sabiendo que es robado es casi lo mismo que robarlo.

Logramos traerlos de regreso a casa. Y empezamos a enterarnos de la enorme cantidad de perros de raza que son robados cada día para luego de algunas semanas pedir rescate. El argumento se repite: “Fueron comprados de buena fe”.

Con los centenares de perros abandonados que hay, la enorme cantidad de cachorros tirados y el desborde que se vive en el Refugio de la Protectora de Animales, aún hay personas que compran perros robados.

Ésa es la otra cara de la moneda: si alguien roba un perro es porque hay todo un mercado comprador. Hay gente que adquiere perros a sabiendas de que son robados. Y ésos son más sucios e inescrupulosos que los propios ladrones.

Si alguien quiere un perro, puede tenerlo gratis de mil maneras. Si alguien quiere comprar un perro, puede hacerlo en cualquier criadero o a particulares.

Pero quien compra perros robados está robando parte de la historia de una familia, está apropiándose de afectos ajenos, está lastimando profundamente a chicos y grandes, además de a los propios canes. No hay buena fe en comprar algo robado. Ni un perro ni un estéreo. Quisiera aprovechar para extender nuestro agradecimiento a todos los involucrados en nuestra búsqueda.

(*) Ana Candioti, dueña de Teo, Luna y Morena.

Blog

Para publicar sobre tu mascota perdida escribí a [email protected] . En http://blogs.ellitoral.com/mascotas/ podrás ver los avisos publicados y dejar comentarios.

/// EL DATO