Cuatro líneas de acción

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Talleres de peluquería y carpintería son ofrecidos a los adolescentes para que tengan un oficio con salida laboral.

Foto: Gentileza Prof. Anzola

 

La Facultad de Trabajo Social de la Uner viene trabajando desde hace muchos años con la comunidad de “recicladores urbanos, trabajadores informales de la basura, cirujas o cartoneros, como se los suele identificar; son las personas o el grupo familiar que hacen de los residuos su modo de vida”, planteó la docente.

Según explicó, en esa ciudad existe un volcadero a cielo abierto donde alrededor de 700 familias recuperan algo para vender, vestirse o para el consumo de sus animales, comunidad con la que la Facultad de Trabajo Social viene trabajando desde la docencia, proyectos de extensión y de investigación. Como el trabajo de cirujeo -acotó- es una actividad que se realiza en forma familiar, los adultos, los jóvenes y hasta los niños tienen un rol dentro de esta tarea, motivo por el cual llevamos adelante cuatro líneas de trabajo.

La primera de ellas es la reconversión laboral de estos trabajadores: “A partir de que la Municipalidad va a comenzar a entregar en forma diferenciada los residuos, ellos podrán contar con los insumos, la capacitación, la transferencia de tecnología necesaria para poder procesarla, mejorando las condiciones de trabajo, en un lugar bajo techo, con las maquinarias necesarias. En este caso, también se mejorarán sus ingresos porque la comercialización de estos materiales actualmente se hace a través de pequeños intermediarios o acopiadores que pagan muy poco dinero por el trabajo de todas estas familias”, explicó Anzola.

La segunda línea de trabajo es “la erradicación del trabajo infantil de manera progresiva: los niños no pueden estar presentes en esta actividad. Por este motivo, tenemos una estrategia que tiene que ver con la restitución del derecho de los niños de estudiar y de jugar, que también llevamos adelante desde la facultad, brindándoles un lugar adonde puedan estar mientras sus padres trabajan. Desde 2005 tenemos organizada una guardería nocturna en una escuelita cercana al volcadero municipal, que se llama “Reciclando la esperanza’. Está destinada exclusivamente a los hijos de los trabajadores de la basura que trabajan de noche, especialmente a los que salen en sus carritos a recorrer la ciudad. Una de nuestras preocupaciones era que estos niños circulaban en estos carros en contacto con los residuos sino que también participaban en un trabajo nocturno. Por eso, organizamos dos salitas para dejar a los niños, que quedan al cuidado de dos madres cuidadoras y dos maestras jardineras, mientras sus padres trabajan. Está sostenida por la escuela (abierta y muy preocupada por los problemas de su comunidad) pero fue una iniciativa de la Facultad con el apoyo de una fundación empresarial”, reseñó la docente.

Jóvenes y mujeres

Otra de las líneas de acción en esa comunidad es capacitar a adolescentes y jóvenes. Al respecto, la Prof. Anzola comentó que “empezaban a repetir las experiencias de sus padres, es decir que desde los 12 ó 13 años estaban trabajando activamente en el volcadero municipal. Por eso, organizamos una oferta de capacitaciones en carpintería y en peluquería, ramas elegidos por ellos. Pudimos instalar dos talleres para que los jóvenes puedan tener la posibilidad de tener otra oferta laboral y no seguir reforzando este circuito en el que sus padres y sus abuelos han trabajado. Además, permite disminuir el grupo de trabajadores que van a estar en esta planta de recuperación (que vamos a implementar) hará más potente, mejorará sus ingresos y hará que este grupo sea el que tradicionalmente haya trabajado”.

Por último, la docente explicó que también se trabaja en la problemática de género, con las mujeres. “Nos reunimos y realizamos capacitaciones sobre violencia doméstica y otras preocupaciones planteadas por ellas, además de estar diseñando estrategias productivas ligadas a sus intereses.

Estas cuatro líneas de trabajo las llevamos adelante desde la Facultad de Trabajo Social y, por eso, una de nuestras responsabilidades es diseñar proyectos concretos para que esto pueda realizarse con financiamiento, de todo tipo: municipal, provincial, nacional. Desde la universidad tenemos toda la predisposición pero no tenemos recursos designados para este tipo de actividades”, reseñó.