BOQUETEROS EN EL MACRO
Buscan pistas luego del “robo del milenio”
BOQUETEROS EN EL MACRO
Buscan pistas luego del “robo del milenio”
Télam
Los boqueteros que el fin de semana robaron en la sucursal Congreso del Banco Macro violentaron las 218 cajas de seguridad que hay en la entidad, saquearon las 99 que estaban alquiladas y dejaron escrita en una pared una frase burlona en la que bautizan el golpe como “el robo del milenio”.
Fuentes policiales y judiciales informaron que, además, los delincuentes capturaron tres rehenes, anularon las alarmas y, si bien hay videos de su irrupción al banco, se trata de pocos segundos porque apuntaron las lentes hacia el techo.
La fiscal de Instrucción porteña a cargo de la causa, Viviana Fein, opinó que “seguramente” pudo haber actuado un “entregador” por el “conocimiento total” que tuvieron los boqueteros.
Mientras que para el comisario Néstor Rodríguez, de la División Prensa de la Policía Federal, se trató de “un trabajo planificado y muy profesional”.
Según contó un jefe policial, tras el robo se halló en una pared del sector de la bóveda una frase escrita con un trozo de ladrillo, producto del boquete, que decía: “Este no es el robo del siglo, es el del milenio”.
Esta frase burlona emula y hace referencia al denominado “Robo del Siglo” cometido el 13 de enero de 2006 en el Banco Río de Acassuso, donde cinco delincuentes violentaron 145 cajas de seguridad y escaparon con ocho millones de dólares y kilos de joyas por un túnel, dejando a 200 policías en ridículo, hecho por el que actualmente hay cuatro imputados sometidos a juicio oral.
En aquel robo, los ladrones dejaron un cartel impreso en computadora con la frase: “En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata y no amores”.
En tanto, las fuentes policiales y judiciales aseguraron que fueron 218 las cajas de seguridad violentadas en el hecho, de las cuales 99 estaban alquiladas por clientes y fueron las saqueadas por los boqueteros.
El domingo, la fiscal Fein ordenó no ingresar al sector de cajas hasta realizar una inspección exhaustiva con los peritos en rastros de la Policía Científica.
Sin embargo, los jefes policiales y el gerente del banco ya habían podido asomarse por un boquete y así advirtieron que era la totalidad de las cajas las que fueron abiertas.
“Estaban todas abiertas. Y no usaron nada sofisticado, las abrieron a martillazos y barreteando”, dijo a Télam uno de los investigadores. Por su parte, muchos de los clientes se acercaron consternados a la sucursal para conocer la situación de sus cofres, aunque la entidad indicó en un comunicado de prensa que las autoridades del banco se contactarán telefónicamente con los damnificados para luego mantener reuniones sobre lo ocurrido.
El hecho se inició la noche del sábado, en avenida Callao 264, a poco más de dos cuadras del Congreso de la Nación, donde está situada la sucursal, arriba de la cual funciona la Escuela Superior de Higiene y Seguridad Industrial, a la que se ingresa por Callao 262.