Corrió y metió pero ya no juega como antes...

El fútbol de Colón se adhiere a los paros

Con apenas dos puntos sumados de los últimos doce que puso en juego, el equipo de Mohamed quedó séptimo a siete puntos del puntero Independiente.

El fútbol de Colón se adhiere a los paros

Así se va Colón de la cancha: Mohamed, Capurro, Ramírez, Pozo, Candia y Nieto. El empate dejó distintas reacciones, porque algunos silbaron, otros ironizaron y muchos gritaron “Dale Colón” en el final.

Foto: Mauricio Garín

 

 

 

Darío Pignata

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“Las más claras fueron de ellos en el final. Tenemos que seguir trabajando para mejorar. Lo que nos falta es el fútbol y el juego que teníamos hace 15 días y ya no tenemos”. Así de simple. Sin vender humo. Diego Pozo declara como ataja: sin vueltas, sin exagerar, sin volar para la foto. Mejor análisis que el que hizo uno de los mejores refuerzos de Colón en los últimos tiempos, imposible. En el mismo sentido se sumó el “Chacho” Coudet, diferenciando la actitud —“en eso mejoramos”— y el manejo de la pelota con un “jugamos mal”. El “goleador” Marcelo Goux dijo que lo pudo ganar cualquiera de los dos, pero el mano a mano de Stracqualursi que tapó Pozo y el regalo de “Chirola” Romero que fusiló mal, fueron más claros que los centros “casi-gol” de Juan Manuel Lucero. Finalmente esta vez, a lo Basile, “silenzio stampa” de Mohamed que no habló después de la explosión en Arsenal con sus dichos.

Siempre quedó la sensación de jugar más cómodo Gimnasia, con el promedio que le pesa más que el Titanic al hombro, que este momento de Colón. Sin embargo, el clima previo no era malo: buen marco y ovación para Mohamed desde los cuatro costados cuando el “Turco” pisó la cancha.

Se sabía, con el “Lobo” peleando el descenso y Colón “pinchado” por las declaraciones de su técnico con el tema de las dos derrotas seguidas (Banfield y Arsenal), que el partido no sería justamente un jardín de infantes. Y al toque, llegaron las señales: se lo llevaron “puesto” a Pellerano en un cruce y la rodilla no dio para más; se comió dos codazos De Miranda de Stracqualursi, con Lunati tuerto y el línea que marcaba de espaldas a la oficial ciego directamente.

Particularmente, por cómo se dio el partido en la zona de medios, pienso que a la luz de los hechos la lesión de Pellerano se encaja en la frase de “desgracia con suerte”, porque Capurro entró y jugó en un buen nivel, siendo clave para dar batalla en una zona donde Mohamed paró desde el vamos a un enganche de “8” (Bertoglio), a un “8” de doble cinco (Coudet) y a un puntero de carrilero izquierdo (Lucero), dejando además dos puntas arriba (Bauman y Fuertes).

Entonces, el partido se dio como todos pensábamos, con Gimnasia manejando la bola tranqui como si jugara en el Bosque y con Colón sufriendo horrores por la falta de volantes para marcar o recuperar. No sorprendió el gol de Marco Pérez, después de la triple pifia de Goux, De Miranda y Nico Torres. Lo que sí sorprendió fue la excelente decisión técnica de un jugador cafetero que en Colombia jugaba en la “C” y llegó desde el desconocido Boyacá Chico. La picó con mucha calidad y esta vez, Pozo, no tuvo nada que hacer.

Con el partido controlado por la visita, la viveza de potrero del “Bichi” Fuertes hizo enloquecer a medio Gimnasia: presionó a Lunati para amonestar a Maldonado y “cobró” el tiro libre previo al gol de Goux.

Pero en el juego no había ninguna variante. Es más, la paciencia de la cabecera de J. J. Passo se empezó a terminar con el “Movéte negro... movéte” y siguió con un “Me parece que el Negro no quiere ganar”. La respuesta no se hizo esperar: Bertoglio inventó una apilada furiosa y el remate pasó besando el caño de Sessa. Y en la siguiente, Coudet la metió a la olla, Nico Torres cabeceó impecable, el caño devolvió la bocha y Goux la empujó para cocinar el 1 a 1 antes que estallara el ruidito de la presión.

Entrar a los vestuarios con el 0-1 hubiera sido casi letal para este equipo. Por las dos derrotas seguidas de visitante y por sus limitaciones de manejo, ésas que increíblemente hacen dudar a veces de la actitud, algo que ayer quedó descartado por completo.

El sólo ingreso de Alfredo Ramírez le permitió a Mohamed poner un soldado más en la línea de batalla donde perdía la guerra: en la mitad de la cancha. Salió Bauman y se adelantó Lucero. Entonces, jugando donde debe jugar, se vio lo mejor del jugador más rápido que tiene Colón: tres desbordes a fondo a los cuales les faltó la famosa puntada final. Pateó cuando no tenía que patear (arriba), se lo tapó Sessa abajo y tiró el centro buscando a Fuertes cuando tenía que patear con todo el arco de frente. Fue el momento para golpear y noquear, pero lo dejó pasar. Casi de la misma manera que dejó pasar, al menos por ahora, el campeonato más “ganable” de los últimos tiempos.

El final estaba cantado, con los volantes —Capurro y Coudet— cansados y la defensa muy cerca de Pozo. Respondió el “1” sabalero ante la presencia de Stracqualursi y “Chirola” Romero no deseará ver tele en todo el día de hoy por miedo que repitan lo que regaló estando solo con la pelota picando en el área chica.

“Perdimos el juego de hace 15 días”, fue la frase de Pozo. Y es cierto, porque hace dos semanas, Colón llegaba de ganarle a Chacarita sobre la hora bajo la lluvia y era uno de los punteros del fútbol argentino. No pudo con Central, perdió todo en la doble excursión (Banfield y Arsenal) y tampoco pudo ayer con Gimnasia. Con dos puntos de doce, Colón pasó de primero a séptimo. Y todo en muy poco tiempo. En apenas esos “15” días que dijo el buen arquero sabalero. Por eso, acaso, duele más. Porque llegar arriba cuesta mucho, casi como subir por escalera. Pero bajar, por lo visto, es bien rápido y en ascensor. Como sin darse cuenta.

Para el montón de estupideces que se escucharon en los rincones de Santa Fe en la semana, la actitud de ayer de los jugadores despejó las dudas. Pero el problema de Colón, como el de la mayoría de los equipos de la Argentina, no pasar por correr. Pasa por jugar. Y hoy Colón no tiene juego. Por un lado, porque es evidente el bajón individual de algunos jugadores. Por el otro, porque el técnico también se confunde cuando saca y pone jugadores de un partido al siguiente. Fundamentalmente en la mitad de la cancha, donde antes estaba el secreto del patrón de juego de un Colón que hoy ofrece dudas.

Casi a tono con lo que pasó en Santa Fe en los últimos días, el fútbol de Colón también se adhirió a los paros. Hubo concurrencia a los lugares de trabajo, pero sólo se atendieron los casos de urgencia. Correr y meter alcanzó para no perder con Gimnasia. Contra San Lorenzo, Independiente y Boca, que es lo que se viene en las próximas cuatro fechas con Huracán mezclado, habrá que volver a jugar al fútbol como antes.

14

Todocampistas

En el actual plantel de Colón, armado para pelear la Copa Libertadores y el torneo local, hay 14 volantes o mediocampistas. En orden alfabético, aparecen en el listado: Acosta, Bellone, Bertoglio, Caire, Capurro, Coudet, Gómez, Moreno, Pellerano, Quilez, Ramírez, Rivarola, Sánchez y Soto. Hay grandes y hay chicos. Demasiados para una sola competencia.

BAJO LA LUPA

POZO (6): le sacó, en el primer tiempo, un latigazo a Romero y otro a Rinaudo. En el complemento, salvó la derrota al taparle un mano a mano clarísimo a Stracqualursi cuando faltaba casi nada.

CANDIA (5): sin mayores complicaciones pero con escaso aporte para ser salida por el lateral. Con Garcé afuera y siendo obvio que debe defender con cuatro —más en la estancia de San Lorenzo—, Mohamed debiera pensar en poner al paraguayo en la zaga.

GOUX (5): trató de ordenar a un De Miranda que tuvo problemas con Stracqualursi en las pelotas de aire fundamentalmente. Valioso gol el del empate, para apagar a tiempo el incendio. No lo gritó.

DE MIRANDA (4): dio muchas ventajas futbolísticas y de personalidad en la marca de Stracqualursi. ¡No se puede comer dos codazos jugando de local! Sintió el peso del partido.

NICO TORRES (4): la velocidad del moreno Marco Pérez lo complicó, pero además cuando quiso ser salida, no anduvo para nada bien con la pelota. Llegó a cinco amarillas y no juega con San Lorenzo.

BERTOGLIO (6): le puso mucho ritmo al carril, aunque pesa mucho más cuando juega libre por el medio. Un tiro en el caño, un remate que pasó cerca, una apilada que debió ser sancionada con amarilla por Lunati cuando lo tumbaron de atrás. De lo poco para destacar en juego.

PELLERANO (-): se lesionó rápidamente en la rodilla y pidió el cambio.

COUDET (6): jugó acertadamente todas las pelotas, cruzó buenos pelotazos para Lucero y demostró ganas. Necesita tres o cuatro partidos seguidos el “Chacho”.

LUCERO (5): le faltó claridad y tranquilidad para tomar la mejor decisión adentro del área. Cuando tuvo que patear, tiró centro. Cuando debió levantar la cabeza, pateó mal al arco. Le falta la puntada final.

BAUMAN (4): sin peso ni desequilibrio, más allá de la voluntad para correr todas las pelotas en ese primer tiempo. Tampoco sirve que juegue un partido y desaparezca cuatro.

FUERTES (5): lo marcaron muy bien los dos centrales, fundamentalmente Maldonado, con quien tuvo un encontronazo cuando lo hizo amonestar con una protesta.

CAPURRO (6): entró con muchas ganas, corrió por todos lados a los volantes de Gimnasia y hasta se animó a pegarle de media distancia. Buen partido.

RAMIREZ (5): un rato de fútbol después de mucho tiempo, para intentar darle un poco de control de pelota al mediocampo.

NIETO (-): el último cuarto de hora en reemplazo de un Bertoglio que terminó golpeado.