El Turco a veces es como un jugador más...

El secreto de sus cambios

Ya no hay necesidad de rotar como si se estuviera jugando el torneo y la Copa Libertadores. Es cierto que hay bajas, pero no es aconsejable modificar tanto.

El secreto de sus cambios

Darío Pignata

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Esas distracciones en el final de 2009 -cuando Colón estaba casi adentro de la fase de grupos de la Copa Libertadores de América, se desinfló y debió jugar el fallido repechaje con la Católica de Chile- lo pusieron en el receso al Turco Mohamed en un verdadero laberinto sin salida. ¿Cómo armar el proyecto futbolístico sin saber cuántos frentes había que atacar? La respuesta llegó el 10 de febrero, cuando Colón apuntó sus naves al torneo local de manera obligada, ya que los trasandinos lo eliminaron en Apoquindo del certamen continental.

En ese momento, cuando Colón se reforzó para el 2010, el técnico miró el futuro con optimismo. Y está bien que así sea. Pensó en pasar a la Católica y tener un plantel con recambio para jugar certamen local más la Copa Libertadores. Al quedarse con una sola competencia, el plantel resultará de acá hasta la mitad de mayo como demasiado “largo”. Saber qué iba a pasar era como jugar a las adivinanzas. ¿Qué hubiéramos dicho si Colón pasaba a la Católica, no se reforzaba y quedaba con pocos soldados para las dos “guerras”?

No estuvo mal pensar en positivo. Pero hoy la realidad indica que en la mitad de la cancha, que es donde se genera el juego del equipo, se perdió la identidad. Y en parte, al ser la zona más superpoblada de nombres, es donde Colón dejó de tener una idea de nombres estables y con continuidad en el puesto.

Cuando Mohamed llegó a Colón, recuperó a dos jugadores históricamente cuestionados y rechazados por la gente sabalera: uno ya no está y es “Tito” Ramírez; el otro es Alejandro Capurro. Lo hizo sobre la base de confianza, continuidad y cantidad de partidos para afianzarse.

Hoy, en la mitad de la cancha de Colón, salvo Bertoglio, ninguno de los volantes se siente titular. Repasemos la lista de los que están en el plantel para jugar allí, sacando el enganche: Moreno, Coudet, Pellerano, Capurro, Ricky Gómez, Alfredo Ramírez, Rivarola, Lucas Acosta y hasta el mismo Ismael Quilez o Maxi Caire. Son casi dos jugadores y medio por cada puesto. Y todos con un respetable nivel técnico.

Pero el tema es que, en el fondo, hay un secreto que el Turco Mohamed esconde en su vestimenta de entrenador: sigue siendo, por alma y manejo, un jugador más. Lo es en la charla técnica, en un entrenamiento, en la concentración, en un viaje.

En la semana se escucharon muchas estupideces en Santa Fe, pero la más grande de todas fue que los jugadores estaban enfrentados con el entrenador. ¿Con qué técnico van a convivir mejor -adentro y afuera de la cancha- los jugadores que tiene Colón que con Mohamed? Las últimas campañas, durante las cuales Colón peleó los campeonatos y fue protagonista, responden por sí solas.

Mohamed, para bien y para mal, es un jugador más en el grupo. Entonces, por momentos, quiere que jueguen todos. O darles un poco de posibilidades a todos. A los grandes y a los chicos. Y es allí, por lo menos en el mediocampo, donde Colón perdió la identidad y los cambios sistemáticos de nombres no favorecen en medio de la crisis para recuperar el juego.

Ayer, por ejemplo, no jugó mal Coudet. Pero es evidente que el “Chacho” necesita tres o cuatro partidos seguidos. El caso de Pellerano, más aún: cuando entraba de a cinco o diez minutos, daba ventajas; cuando pudo darle continuidad, se afirmó. Uno puede entender el famoso “fogueo” para chicos como Bauman o Soto, pero no para jugadores hechos como Moreno, Coudet, Capurro o Ricky Gómez, por nombrar a los que “entran y salen” en los últimos tiempos.

El Turco sabe, mejor que nadie, hasta qué punto exprimir la versatilidad técnico-táctica de sus futbolistas. Respetuosamente, pienso que Bertoglio es enganche y Lucero, punta por afuera. Ninguno de los dos siente el carril, sobre todo, a la hora de volver.

Anoche, cuando bien se pudo perder en el final, se cortó la seguidilla de derrotas. Y ahora se vienen partidos bravos: San Lorenzo allá, Independiente acá, el siempre partido especial con Huracán y después Boca.

Es obvio que sin el “Chino” Garcé, Colón no puede defender con línea de tres. Atrás y arriba, no hay tanta superpoblación como en la zona de los volantes. No estará Nico Torres, pero vuelve Rivarola. Goux y Candia juegan siempre atrás. El “Bichi” es intocable arriba. El secreto de los cambios de Mohamed está en la mitad de la cancha, donde Bertoglio se ganó la camiseta.

Hay que parar la mejor defensa sin Garcé -¿por qué no Candia adentro con Goux?- y elegir los tres volantes más aptos para darle continuidad a un mismo mediocampo. Así como el equipo recuperó la actitud, el Turco también debe volver a las fuentes.

Al estar lesionado Pellerano, Capurro juega seguro. Si “Pirulo” va de “3” en lugar de Nico Torres, hay que buscar dos nombres más entre Coudet, Moreno, Ricky Gómez y Soto para jugar por las bandas. Poner un mismo mediocampo y aguantarlo un par de partidos. En el fondo, por más que todos quieren participar siempre, estoy seguro de que a cualquiera de los volantes de Colón que entran y salen le gustaría jugar tres partidos seguidos por más que después desaparezcan los otros tres si el rendimiento no es el mejor.

La mayor ovación de los últimos tiempos para un entrenador fue la que se llevó ayer el Turco Mohamed cuando pisó el césped del Cementerio de los Elefantes. La gente lo aplaudió de pie.

Foto: Mauricio Garín

2

en todos.

De los 25 jugadores profesionales que utilizó el Turco Mohamed en lo que va del torneo, sólo dos estuvieron en todos los partidos, como titulares o ingresando después. Se trata del arquero Diego Pozo y del volante central Cristian Pellerano. Después, por lesiones, suspensiones o decisiones del entrenador, todos entraron y salieron de a ratos.

3

zagueros.

Cada vez que el Turco no pudo poner la línea con Garcé y Goux juntos, apeló a rotar a los otros marcadores centrales del plantel, más allá de Candia y Nico Torres. El retorno de Omar Merlo, la llegada del colombiano Josimar Mosquera y la oportunidad de Pablo De Miranda -vino de la CAI en la “B” Nacional- fueron las opciones. Hasta ahora, evidentemente, no conformó ninguno de los tres.