EDITORIAL
EDITORIAL
Represión de los disidentes en Cuba
En 2003, mediante un operativo denominado “Primavera Negra”, el régimen cubano apresó a unos 75 disidentes bajo el reiterado cargo de conspirar junto a los EE.UU. contra el gobierno de la isla. Uno de esos detenidos se llamaba Orlando Zapata Tamayo, quien murió en la cárcel luego de soportar 85 días de huelga de hambre, medida extrema que el albañil había adoptado para que se lo reconociera como preso político y no como un delincuente común, según la acusación oficial.
El deceso de Zapata produjo agitación en los ámbitos de la disidencia cubana y activó a las Damas de Blanco, esposas y madres de los prisioneros que periódicamente se manifiestan en la vía pública pidiendo la libertad de sus familiares.
En los últimos días, la tensión volvió a aumentar por el empecinamiento de otro prisionero, el periodista y psicólogo Guillermo Fariñas, quien continúa su huelga de hambre, pese a la preocupación de familiares y amigos ante el manifiesto empeoramiento de su estado físico. Pero Fariñas, que ha realizado más de una veintena de huelgas de este tipo, insiste en la liberación de los aproximadamente doscientos presos políticos y de conciencia que alojan las cárceles de los Castro y que son calificados por éstos como delincuentes o criminales.
Lo cierto es que el clima político en la isla se ha ido enrareciendo por la falta de respuesta y el desmejoramiento de los presos, situación que impulsa protestas públicas de la disidencia. Así, anteayer fue detenida una treintena de Damas de Blanco que realizaba una marcha pacífica por calles de La Habana en protesta por el séptimo aniversario del encarcelamiento de 75 disidentes.
En esas circunstancias, las manifestantes fueron rodeadas por unos 300 partidarios del gobierno de Raúl Castro, quienes les proferían insultos y gritos amenazantes, peligrosa situación que derivó en la intervención de policías vestidos de civil, quienes se interpusieron entre ambos grupos. No obstante, las cosas terminaron mal porque policías femeninas les cruzaron dos ómnibus para llevárselas y, ante la resistencia, hubo empujones, tirones de pelo, caídas al piso y arrastrones.
En fin, nada nuevo respecto de los procedimientos de la policía castrista. Lo que sí constituye una novedad relativa es el aumento de las críticas al gobierno isleño por parte de periodistas y Organizaciones No Gubernamentales de Europa, que reprueban cada día con más fuerza las actitudes de la gerontocracia marxista.
También el Parlamento europeo ha condenado el trato a los disidentes. Las voces de desaprobación crecen multiplicadas por la Internet y la sostenida acción de algunos blogueros como Yoani Sánchez que, desde una posición ideológica distinta, es una eficaz crítica del anciano régimen.
Las que en cambio siguen brillando por su ausencia son las voces de las organizaciones de derechos humanos de la Argentina y Latinoamérica, conductas que refirman una actitud cómplice que pone en tela de juicio el carácter genuino de su militancia.