Una serpiente en el retrato de Isabel I

(EFE)

Durante años, los expertos han especulado sobre la misteriosa sombra que cubre la mano de un retrato de la reina Isabel I de Inglaterra, una mancha negruzca que ha resultado ser una serpiente demasiado sugestiva para la puritana sociedad del siglo XVI.

El anónimo artista que pintó a la “Reina Virgen” dibujó al reptil enroscado en la mano de la monarca, pero lo borró y sustituyó por la más convencional rosa de los Tudores al entender que la serpiente podría asociarse al mal y al pecado original en la tradición cristiana.

Según explica al diario “The Independent” Tarnya Cooper, conservadora de la Galería Nacional de Retratos -propietaria de la obra-, los asesores de Isabel I controlaban cuidadosamente su imagen y un desliz de este tipo no hubiese pasado inadvertido.

“Quizá la serpiente era un símbolo demasiado delicado o ambiguo, un emblema demasiado peligroso quizás. El hecho de que fue borrada tan rápidamente sugiere que la cuestión era peliaguda para el público”, señala Cooper.

Se sabe, abunda la experta, que la reina tenía joyas con forma de serpientes, pero la manera “seductora” en que se enrosca en su mano podría haber causado un escándalo en la época, dado que la hija de Ana Bolena nunca se casó, de ahí que se la conociese como la “Reina Virgen”.