al margen de la crónica
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Se dice de mí
Quedan 79 días para el comienzo de la Copa del Mundo de fútbol Sudáfrica 2010. Italia es el último campeón. Brasil siempre llega como favorito. Están los alemanes, los equipos africanos que vienen en levantada hace años, el Chile de Bielsa y otros buenos equipos.
Pero los medios del mundo, las encuestas, las opiniones de los especialistas y las más llamativas comparaciones que se hacen a esta altura tienen nombre y apellido: Lionel Messi.
El diario español Marca dice: “La afición lo tiene claro: Messi es el mejor de la historia”. Y refuerza: “Las últimas exhibiciones del habilidoso jugador argentino se han quedado grabadas en las retinas de los aficionados que, en casi un 68 %, consideran que La Pulga es el mejor futbolista de la historia”.
Mundo Deportivo, otro medio de España, deja una frase de las más resonantes para los argentinos: “Sólo su Argentina natal se resiste aún a rendirse a la evidencia...”. A la vez, esa nota añade: “Y hasta ahora los méritos del 10, con apenas 22 años, no sólo aguantan la comparación con los dioses de un siglo de fútbol sino que en algún apartado esencial y objetivable sale ganando respecto de casi todos ellos”. Contundente.
Sin dudas, Lionel Messi hizo enamorar a los seguidores del fútbol mundial, particularmente a los europeos. The Times, de Inglaterra, también le dedica una comparación con Maradona y hasta ¡O Globo de Brasil! hace eco de sus éxitos.
Falta algo, ¿no? Acá, la mayoría elogia y se encandila cuando ve jugar a Messi. Pero no lo siente como propio, como sí sucedió (y todavía pasa) con Diego Maradona.
El propio Lionel Messi dijo ayer que “para ser una leyenda hay que ganar un Mundial”. Da toda la sensación de que es así. Por lo menos en Argentina, la meca del exitismo, el rosarino tendrá que conseguir un título con la Selección Argentina para desplazar ese pensamiento tan “particular” de nuestro país.