Conocer para actuar en consecuencia

Radiografía del homicidio en

cuatro barrios de la ciudad

Un programa de la provincia con Naciones Unidas ya tiene diagnóstico. Ahora van al rescate de jóvenes en San Lorenzo, Chalet, Chaqueño y Alto Verde. Cómo atacar economías delictivas.

Mario Cáffaro

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La inseguridad parece caracterizar y estigmatizar a la ciudad de Santa Fe. Homicidios, robos, atracos, agresiones, armas de fuego, violencia son noticias comunes en el día a día. La presencia de la droga y de otras economías informales potencian el cuadro. Cambios de responsables políticos y policiales ya demostraron no ser la salida.

Funcionarios del Ministerio de Seguridad de la provincia y de la Secretaría de Seguridad Interior de la Nación presentaron un plan de acción en el marco del programa para la prevención del delito en la ciudad capital, intervención que cuenta con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) y la participación del gobierno municipal.

El sociólogo belga Franz Vanderschueren, quien acompañó, en calidad de consultor internacional, el proceso de diseño del plan para la prevención del delito, fue recibido por el ministro de Seguridad, Alvaro Gaviola; el secretario de Seguridad Comunitaria, Enrique Font; y la directora de Planificación y Evaluación de la Secretaría de Seguridad Comunitaria, Eugenia Cozzi.

El objetivo del programa, que en fase experimental se lleva a cabo también en Neuquén y Chaco, es promover la implementación de políticas integrales de seguridad, centradas en la prevención y que incluyen, además de las instituciones policiales, otras instancias gubernamentales y actores de la sociedad civil.

Las autoridades santafesinas consideraron prioritario abordar el fenómeno de la violencia interpersonal intensa o letal, término que se sintetiza en “homicidios”. Se decidió llevar adelante la intervención en cuatro zonas: barrios Chaqueño, San Lorenzo y Chalet y en distrito Alto Verde, áreas donde se disparan los indicadores de homicidios, fenómeno en que además las residencias de la víctima y el victimario coinciden. “La ciudad tiene desde hace mucho tiempo una de las tasas más altas del país para una ciudad mediana”, recordó Font.

La primera etapa fue el trabajo de campo, luego el diseño de la intervención y ahora se ejecuta el plan de acción.

Algunas características

Según las autoridades, el informe no pretende explicar la violencia. Font lo explica: “Sí demuestra en qué lugares se concentra, a qué grupos etarios y por nivel socioeconómico afecta, y marca claramente que en términos de participación afecta a jóvenes entre 14 y 25 años de los sectores populares de la ciudad. Si se desagrega la tasa de Santa Fe, se encuentra que se dispara en cuatro o cinco lugares, especialmente del cordón oeste. Hay algunos homicidios que ocurren en zonas de clase media o viviendas más formales, pero cuando se coloca el dato domicilio de víctima y victimario, el caso se va al cordón oeste. La segunda parte del diagnóstico es sobre la relación de los jóvenes con el Estado y nos encontramos que -en general- los hombres jóvenes, víctimas y victimarios, en los cuatro barrios, tienen un vínculo casi nulo con el Estado. La mayoría ha abandonado la escuela de manera casi traumática y los espacios de salud y culturales son vistos como espacios femeninos. El vínculo de los jóvenes con el Estado es la policía y la interacción es violenta y problemática. También se advierten dificultades en las relaciones intergeneracionales: la visión en los barrios sobre el fenómeno de la seguridad es bastante más compleja que la que aparece representada en los medios. Hay una queja de que los barrios aparecen representados más violentos de lo que son; hay una percepción sobre la falta de oportunidades y de inclusión en el empleo; se reconoce que jóvenes en situación de exclusión socioestructural son muchos, no obstante no todos participan del delito. El otro dato es la fuerte presencia de armas de fuego. Esto atraviesa la vida del joven aunque no participe de la actividad delictiva. La sociabilidad en el barrio está totalmente determinada por el riesgo de ser víctima o encontrarse en una situación de violencia”.

abordaje simultáneo

Ante este cuadro, “se ha propuesto que el proyecto aborde en simultáneo estrategias, tanto referidas a la inclusión social de los sujetos sociales vinculados con prácticas violentas y delictivas, como las referidas a desarticular las llamadas economías delictivas y sus estructuras de oportunidades” se explicó.

En esos barrios se pusieron en marcha acciones de acercamiento y trabajo en terreno; hubo encuentros o talleres barriales e interbarriales, tomando en cuenta los intereses de los jóvenes sobre la resolución de conflictos y problemas en el barrio y los mecanismos de participación que les resultan más interesantes o atractivos.

Se informó que 50 jóvenes que tuvieron actividad delictiva fueron incluidos en actividades del Programa Verano Compartido, que organizó la provincia durante las vacaciones. “Nuestro horizonte es pasar de la estrategia de acercamiento a la inclusión en microemprendimientos laborales”. La tarea es llevada adelante por el gabinete social de la provincia donde participan varias carteras del Ejecutivo.

Font rechaza el concepto de utópico del proyecto. “Esto es uno de los componentes, pero también existe una política que apunta a desactivar la economía que sostiene la violencia. Si no desactivamos las actividades delictivas como comercialización de drogas, de armas, de redes de captación de mujeres para la trata, no hay estrategia de inclusión social que compita con ellas”. El Proyecto de Naciones Unidas termina en septiembre, pero la provincia lo va a profundizar y lo va a extender a otros lugares.

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Font niega que haya utopía en el proyecto, y precisa que se apunta a tener diagnósticos precisos.

Foto: Luis Cetraro

Rescate de jóvenes

Durante la realización del llamado “Verano compartido”, programa del gabinete social en distintos barrios de la ciudad, fueron incluidos 50 jóvenes de barrios Chalet, San Lorenzo, Chaqueño y Alto Verde. El funcionario aseguró que “fue exitosa, porque sumó a los jóvenes a la oferta, jóvenes que muchas veces no pueden movilizarse más allá de algunas manzanas porque enseguida tienen conflicto con otros grupos. Les dimos la posibilidad de recorrer la ciudad, encontrarse con otros jóvenes que no participan en actividades delictivas. Los fuimos a buscar para sustituir las actividades delictivas”.

Ahora, con el Ministerio de Cultura iniciaron tareas teatrales. “El objetivo siguiente es una estrategia de microemprendimiento con estos chicos para establecer mecanismos que sustituyan las cuestiones que produce la participación en el delito. El delito produce -a falta de otras oportunidades- vínculos, redes, reconocimiento en el barrio, prestigio. La idea es competir contra esa atracción que sea la participación en el deporte, la cultura, microemprendimientos”.