CITACIÓN DE MACRI
Oyarbide quedó en medio de
una pelea de tono político
Oficialistas y opositores se acusan de querer manejar al magistrado, quien afirma que existen intentos para sacarle el caso de las manos.
Télam/DyN
El juez federal Norberto Oyarbide sostuvo que quieren provocar su “falta de cordura” para arrebatarle la causa del espionaje telefónico, en medio de acusaciones cruzadas entre los gobiernos de Cristina Fernández y de Mauricio Macri por presuntos “uso” y “presiones” sobre el magistrado para perjudicar en el expediente al alcalde local, llamado a indagatoria.
“No voy a subir a ningún tipo de contestación difamatoria ni descalificante, porque (las críticas) tienen un solo propósito: provocar mi falta de cordura para arrebatarme la investigación. Eso no va a suceder”, sentenció Oyarbide a los periodistas que lo interrogaron cuando salía de su domicilio.
Precisamente, Macri ratificó que irá a declarar el próximo 28 de abril como sospechoso en la causa donde hay policías procesados como presuntos miembros de una asociación ilícita que realizó escuchas telefónicas ilegítimas.
Pero insistió en negar su vinculación con el caso y, más allá de señalar la “actitud verborrágica” del juez, evitó los cuestionamientos a Oyarbide que antes hicieron sus funcionarios.
“No existe que el juez (Oyarbide) hable todos los días por los medios, pero por desgracia estamos acostumbrados a que el gobierno del presidente Kirchner use a los jueces para hacer política. Esto coincide con que la candidatura presidencial de Mauricio crece cada vez más”, había dicho por radio Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gabinete del gobierno porteño.
El secretario general de Gobierno, Marcos Peña, añadió que advierten “una maniobra de complicidad entre este juez y el gobierno nacional”.
Inmediatamente, el jefe de Gabinete de la Nación, Aníbal Fernández, y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, salieron a cruzar a los voceros de Macri: le exigieron al jefe de Gobierno porteño “hacerse cargo” del caso de las escuchas ilegales y negaron estar detrás de las decisiones de Oyarbide.
“No manejo a nadie, a ningún juez, y me jacto de eso, de no tener ninguna relación personal con ninguno”, aseveró Fernández, que acusó a Macri de haber montado “un aparato de inteligencia” en el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Y sostuvo que los funcionarios porteños, Macri incluido, “tienen un problema severo” ante la Justicia.
Randazzo, en tanto, le encomendó a Macri “hacerse cargo de que lo designó a (Jorge “Fino’) Palacios a cargo de la Policía porteña, después a Ciro James, quienes se dedicaban a hacer escuchas telefónicas y llevar adelante tareas de inteligencia vinculadas a la familia de Macri”.
“¿A quién otro que a Macri le interesaba saber qué es lo que hablaba el cuñado, el esposo de su hermana?, ¿a quién otro que a Macri le interesaba saber lo que hablaban los familiares de víctimas de la AMIA?”, planteó Randazzo, quien inquirió: “¿Qué culpa tiene el gobierno nacional que Palacios y James estén presos?”
Policías en la mira
El legislador porteño del bloque Nuevo Encuentro Gonzalo Ruanova reclamó al jefe del Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, que “no se haga el distraído” y “expulse de la Policía Metropolitana a los 14 ex policías federales que trajo el ex comisario Jorge “Fino’ Palacios como proyecto llave” de la nueva fuerza de seguridad.
“Mientras la Justicia avanza en la búsqueda de responsabilidades de cada uno de los funcionarios, Macri no puede hacerse el distraído, y ya debería haber expulsado a estos policías”, señaló Ruanova, quien es uno de los querellantes en la causa de espionaje que investiga el juez federal Norberto Oyarbide.
Además, el legislador cuestionó al secretario de gobierno porteño, Marcos Peña, quien denunció que la citación a declaración indagatoria de Macri es “una maniobra de complicidad entre el juez y el gobierno y eso parece grave para la democracia”.
Sobre este punto, a través de un comunicado, Ruanova manifestó: “Peña no debe crear un clima de crispación, y más aún en momentos en que la sociedad pide que se termine con el clima de enfrentamiento, para que se pueda avanzar en la búsqueda de consensos y en temas centrales de la agenda política, tal como la construcción de una policía preparada para responder a las demandas de seguridad, y no para espiar a propios y ajenos”.





