En el Coliseo

Roma rescata a sus gladiadores

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El gran circo. El antiguo Coliseo romano, construido en el 80 d.C., podía albergar hasta 50.000 espectadores que lo llenaban en ocasiones especiales para ver los espectáculos de lucha entre los gladiadores.

Foto: Agencia EFE

Destinados a satisfacer la morbosa atracción de los romanos por la violencia, algunos alcanzaron fama y gloria. Hoy, una exposición reproduce armas y prendas usadas por los luchadores y algunas originales rescatadas de las ruinas de Pompeya.

Carmen Pliego

Agencia EFE

El Coliseo romano, uno de los monumentos más visitados del mundo, rescata el mito de los gladiadores de la Antigua Roma con una exposición en la que se combinan reproducciones de armas y prendas utilizadas por los luchadores con piezas originales procedentes de las excavaciones de Pompeya.

Bajo el título de “Gladiadores”, la muestra presenta numerosas reproducciones de cascos, armaduras, espadas, dagas y escudos, realizados por el arquitecto e historiador del ejército romano Silvano Mattesini.

Para llevar a cabo las copias se hizo un estudio detallado de varias piezas encontradas en el siglo XVIII en las excavaciones del Teatro Grande de Pompeya, cercano a Nápoles (sur de Italia), algunas de las cuales también forman parte de la muestra.

Mostrar las reproducciones junto con objetos antiguos permite “dar una idea del patrimonio pasado”, explicó Rossella Rea, comisaria de una exposición, que pretende también ser un recorrido didáctico por uno de los períodos más fascinantes de la historia.

Desde que tuviera lugar el primer espectáculo de gladiadores en Roma en el año 264 a.C., varios espacios de la ciudad acogieron las celebraciones sobre la arena, desde el Foro Romano y el Circo Máximo hasta el Coliseo, inaugurado en el año 80 d.C. y donde puede verse la exposición hasta el próximo 3 de octubre.

“La construcción del Coliseo supuso el punto culminante en la reordenación de los espectáculos de gladiadores”, un proceso que hasta entonces tuvo su principal valedor en la figura del primer emperador romano César Augusto, dijo Rea.

En los últimos años de la República romana la importancia de los espectáculos de gladiadores aumentó notablemente, siendo utilizados en muchas ocasiones como elemento de propaganda política, aunque entonces la celebración tenía tan sólo carácter privado.

“Con Augusto se inició la codificación de las categorías de gladiadores y también se empezó a ordenar el aparato administrativo”, una máquina que necesitaba “miles de personas, meses de preparación y ríos de dinero” y que alcanzó definitivamente carácter oficial con Domiciano.

Recorrido didáctico

Bajo las gradas de la arena romana, que podía llegar a albergar a 50.000 personas, cobran vida estos días las categorías de gladiadores que hicieron de esta manifestación parte de la historia.

Desde el “Samnes”, el gladiador más antiguo del que se tienen datos, hasta el “Equites”, que abría a caballo el cortejo antes del espectáculo, la muestra es también un recorrido didáctico por los diferentes períodos de la Antigua Roma.

Entre las copias seleccionadas, “Gladiadores” muestra por primera vez una reproducción de las pesadas armaduras que portaban los “Cruppellarius”, una de las categorías de gladiadores de las que existe menos documentación.

Protagonista en la gran pantalla y en la literatura popular, sobre la verdadera imagen física del gladiador romano no se tienen, sin embargo, demasiados datos.

La altura de los luchadores que combatían en la arena romana estaba en torno al metro setenta y, a pesar de ser musculosos, su imagen no corresponde con la de hombres grandes que se ha transmitido tradicionalmente, dijo la comisaria. “La cabeza del gladiador era la parte más protegida”, explicó, y la causa de muerte más común eran los golpes en distintas partes del cuerpo y no en el cráneo, como demuestran recientes estudios realizados sobre varios restos óseos.


El armamento

Las armas usadas por los gladiadores eran de formas muy distintas de las que usaban los soldados romanos. Se han descubierto muchos ejemplares de ellas, principalmente en Pompeya y, por otra parte los monumentos con relieves referentes a los gladiadores son muy numerosos y ricos en detalles.

El casco era la pieza más característica entre las armas defensivas del gladiador, que recuerda el usado en los últimos tiempos de la Edad Media porque lleva una visera con agujeros que cubría completamente el rostro permitiendo ver y respirar. La gran diversidad de modelos de cascos, se explica no sólo por la variedad de combates sino por el deseo de los empresarios -que ya los había- de equipar a sus hombres con la mayor riqueza posible de modo que produjeran un efecto teatral.

El escudo era cuadrado, oval o circular, más ligero y elegante que el escudo militar. La mano y el brazo que no iban protegidas por el escudo iban envueltos en correas entrelazadas o con brazaletes de bronce y las piernas iban defendidas por ócreas o espinilleras.

También llevaban lanzas y un puñal recto o curvo lamado gladius, que algunas veces reemplazaban por un estoque puntiagudo.

Los gladiadores llevaban el pecho descubierto y la parte inferior del cuerpo cubierta con un vestido corto, un lienzo, que sujetaban con un cinturón, bajaba por delante hasta las rodillas e iba recogido por las caderas para no estorbar el movimiento de los muslos.