Perspectivas para el sector lechero

El momento de la bisagra

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El panorama lechero parece estar cambiando, sustentado en una mejora del precio al tambero y de los animales. A nivel mundial, el mercado consolida señales de firmeza en la demanda.

 

Federico Aguer

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El momento es incierto, es verdad. Un verano que no termina de irse, días calurosos y húmedos, y una pérdida generalizada de las alfalfas constituyen datos que están condicionando la actual campaña lechera. Financieramente, muchos tamberos quedaron “para atrás” cuando el año pasado tuvieron que mantenerse produciendo al costo de desfinanciarse. Es más, pese al esfuerzo realizado por muchos productores, la oferta sigue sin repuntar. Sin embargo, después de tantas “pálidas”, el sol parece asomarse al final del túnel para la lechería. Algunos factores insinúan una mejora para la cadena en general, sustentados en el alza del precio del litro de leche que se percibe tranqueras adentro (U$S 0,32: un récord histórico); el alza del precio de los animales ($ 5.000 de promedio para vaquillonas); y un mercado mundial que cada consume cada vez más alimentos de origen animal.

En la zona

Mauricio Minetti es tercera generación de tamberos, afincados al oeste de Esperanza. Para él, el primer semestre del año cerrará con buenos precios pero con malas producciones, con un 30 % menos de leche a nivel país.

“El precio subió considerablemente, recién ahora está al nivel que debiera tener para los productores. Pero nos agarra en mala época, con malas producciones, por una cuestión estacional”, analiza. Según Minetti, la baja arrancó en noviembre del año pasado, con calores que hicieron mermar en un 20 % la producción, llegando a casos de 50 % menos de leche, y eso produjo un gran desfinanciamiento para los productores.

“Tenemos el campo al oeste de Esperanza, con 160 hectáreas abocadas al tambo y la recría; con 180 vacas con 23 litros por animal, llegando a picos de 30 litros en los buenos momentos. La base de cualquier tambo es la alimentación y la reproducción”, sentencia el joven Minetti, quien confiesa que hacen inseminación con toros buenos, porque para tambos comerciales necesitamos vacas fuertes de buenas ubres y patas. “Este verano observamos grandes problemas de patas, lo que se vio en los remates, por lo que la genética ayuda a diluir ese problema”.

Para él, las lluvias de diciembre y enero dejaron sin alfalfas al 80 % de los campos “y tuvimos que sacar leche a base de silos y expeller para mantener la producción y el costo se fue por encima de lo normal, pero esa suba compensó -en parte- ese desfasaje”.

Minetti sostiene que los tambos que sobrevivieron a las peores crisis son los que se manejaron en un término medio, ni muy tecnificados ni tampoco subtecnificados, “ya no podemos producir más a los valores que tiene la tierra solamente a pasto y dando dos kilos de balanceado. Hay que tener una dieta balanceada, con expeller, semillas de algodón, etc. Se trata de aplicar una alimentación estratégica que varíe a lo largo del año”. Se sabe, en años normales la baja productiva comienza en enero, se agrava en febrero y en marzo y abril sigue complicado por una cuestión física de la vaca, de la calidad de las pasturas, y de humedad relativa del ambiente “y eso la vaca no lo soporta”, admite.

Con respecto al plan de ayuda que implementaron las empresas para los productores que produzcan más leche, cree que las deberían haber implementado antes, “cuando estábamos muy mal, porque si bien los tambos se están tecnificando, tenemos un desfinanciamiento producto de lo que gastamos el año pasado para poder mantenernos produciendo”, critica. “Ahora el precio es bueno porque no hay materia prima y las industrias están desesperadas para que el productor elabore más. Se debería pagar más parejo a lo largo del año”.

Para el futuro, el productor avizora a partir de mayo una mejora en la producción por una cuestión estacional e mayo se va a levantar la producción a nivel país por una cuestión estacional, “quiero creer que las industrias van a mantener el precio para que nos quede un peso en el bolsillo”, se ilusiona.

En el oeste

Para Francisco Candioti, asesor en la zona oeste de Santa Fe y este de Córdoba (Sunchales, Rafaela, Brickman, Morteros y Devoto), ya se tocó el piso de producción aproximadamente hace un mes, a partir de lo cual comenzó un repunte. “Estamos produciendo de un 15 a un 20 % menos que a esta altura del año pasado. Sin embargo, vemos una proyección optimista para el segundo semestre del año”, se despacha. Según Candioti, las lluvias deterioraron mucho las pasturas, pero los productores hicieron buenas reservas. “Siempre las salidas del verano son difíciles, porque se arrastra un stress, no sólo del calor, sino también del barro, y estos factores complican a la producción”, agrega.

Sintéticamente, deduce que la actual crisis fue producida por el stress del verano, las excesivas lluvias del “Niño”, y una base forrajera débil. “Costó balancear la dieta, pero por suerte bajó el maíz e incluso se puede dar soja entera, que es más barata que el expeller. Me parece que el problema no es que falta leche, sino que hay una demanda muy alta”, dice ne clara referencia a este fenómeno.

La clave mundial

Algunos aseguran que el origen del proceso está lejos de aquí. “La tendencia se basa en la creciente demanda de alimentos a nivel mundial y el rol estratégico de la Argentina para abastecer esa demanda”, dice Miguel Paulón, presidente del Centro de Industria Lechera. “Estamos ingresando a un período nuevo. Se ha dado vuelta una página de la historia”, sentencia en diálogo con Campolitoral. “Vislumbro una situación de mercado mundial distinta a la de años atrás. Si no se interrumpe el crecimiento de los países emergentes, tenemos una gran posibilidad como productores de alimentos, porque en esos países se están incorporando gradualmente más alimentos de origen animal (el pollo, los lácteos y la carne)”. Para Paulón, el otro gran fenómeno es la gran urbanización a nivel mundial, y eso cambia los hábitos de consumo, en donde los lácteos tienen una importancia significativa. Según el especialista, los países de renta petrolera y los más pobres de Africa están incorporando la leche como dieta a nivel infantil, y eso genera una demanda “agregada” a la tradicional. Además, hay que tener en cuenta que pocos países pueden ampliar su oferta productiva. “Nueva Zelanda y Australia están con sus producciones en su máxima expresión, por eso países como EE.UU, Brasil, Argentina, Uruguay, Chile y hasta Sudáfrica pueden sumarse al desafío. “Estamos sustentados en un mercado interno con gran capacidad de consumo, cercano a los 200 lts. de leche por año por habitante, por lo que “estamos en un escenario muy propicio”.

Según Paulón, la caída en la producción local hizo caer la oferta de materia prima, pero los precios mejoraron, y de aquí en adelante “vemos un año en el que va a crecer, hay un espíritu de inversión en el sector”, dijo en clara referencia al proceso de Milkaut.

A propósito de este tema, agregó que hay grupos de inversión indagando en todo el país, coincidiendo en esta visión estratégica del sector alimenticio. Con respecto al alza del precio a nivel mundial, el representante de las industrias, prefirió mostrarse cauto. “Lo tomaría con cautela. Veo un precio interesante para producir, pero se está dando una relación de costos a favor que es muy buena. El valor del maíz y la soja son muy diferentes a los del año pasado”. Y al final, sentenció: “Es un momento positivo que será más duradero que lo que muchos creen”.

El precio subió considerablemente, recién ahora está al nivel que debiera tener para los productores. Pero nos agarra en mala época.

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“El precio subió considerablemente, recién ahora está al nivel que debiera tener para los productores. Pero nos agarra en mala época, con malas producciones, por una cuestión estacional”

mauricio miretti

Tambero

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Sin descanso. Los productores redoblan la apuesta para recuperar la producción. Una fuerte demanda de materia prima sostiene los niveles de productivos, aunque el fenómeno de la concentración en pocas manos se mantiene.

foto: juan manuel fernández

“Estamos produciendo de un 15 a un 20 % menos que a esta altura del año pasado. Sin embargo, vemos una proyección optimista para el resto del año”.

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Ya no cierran

El cierre de tambos fue uno de los indicadores de la triste realidad por la que atravesaba el sector el año pasado. El presidente del CIL, Miguel Paulón, aseguró que del 3% anual, “estamos por debajo del 2 % anual de cierre de establecimientos”.

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“Estamos sustentados en un mercado interno con gran capacidad de consumo, cercano a los 200 lts. de leche por año por habitante, por lo que estamos en un escenario muy propicio”

miguel paulón

CIL

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Señales

La última circular de La Serenísima anticipa un aumento a los productores para el mes de abril. La empresa manifiesta el creciente consumo interno y la relación de precios en góndola que tienen los lácteos y la firmeza y estabilidad de los precios en el exterior. El aumento fue comprometido para todo el año, por lo que se deduce que la empresa espera que este escenario se sostenga. El gobierno autorizó a La Serenísima y a SanCor a un aumento del precio de sus productos que va del 2% para los básicos, hasta un 19% para los quesos que entrarían en la gama de productos premiun, pasando por un 5% de autorización para la línea de lácteos que no sean básico.