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Lencería que dibuja la silueta

Bodys que ocultan rollitos, sujetadores que elevan el pecho o “culottes” que tornean las nalgas son algunos de los diseños en lencería que modelan la silueta femenina a modo de photoshop.

TEXTO. CARMEN MARTÍN. FOTO. EFE REPORTAJES.

Las fajas han dejado de vivir en la clandestinidad y, tras un largo cautiverio, debajo de fabulosos vestidos de alta costura, trabajan sigilosamente para remodelar la figura y remarcar las curvas femeninas.

Muchas actrices de Hollywood como Sandra Bullock, Meg Ryan, Gwyneth Paltrow, Jessica Alba, Kate Winslet, Sigourney Weaver, Heidi Klum, Salma Hayek o Eva Longoria, aún teniendo un cuerpazo, han reconocido que, en ocasiones, han utilizado lencería reductora para esculpir su anatomía y evitar que se marquen costuras impertinentes.

La mayoría de las actrices y “celebrities” se niegan a lucir sobre la alfombra roja un modelo de alta costura sin su “body shaper” ropa interior remodeladora- que obre el milagro de tornear sus nalgas, ocultar los rollitos de la cintura o, simplemente, para sentirse más cómodas y seguras con un diseño muy ajustado.

Ese es el caso de la cantante Beyoncé, que, aún siendo propietaria de uno de los cuerpos más deseados del momento, potencia la esbeltez y la firmeza de su anatomía con este tipo de prendas, además de utilizarlas para mejorar la postura.

CON EFECTO PHOTOSHOP

Es un alivio saber que existen prendas de uso interno que transforman y dibujan la silueta de la mujer y, que a modo de photoshop, pueden llegar a reducir dos tallas. Existe una prenda para cada necesidad de la mujer. Todas ellas son ligeras y están elaboradas con distintos tipos de microfibras elásticas que, sin apretar mucho, evitan que se vean los rollitos y marquen las costuras de las prendas interiores.

Hay “slips” que van desde el tórax hasta las rodillas y su objetivo es ocultar la grasa del vientre, reducir la de las caderas y elevar los glúteos. También existen bodys que camuflan los michelines que sobresalen del sujetador o pantys que reafirman los muslos, así como fajas que afilan y acentúan la cintura, bombachas altas y elásticas que alisan el vientre o corpiños que reducen el pecho. Incluso bodys de cuerpo entero y con manga larga que diseñan una silueta esbelta, firme y sin ningún cúmulo de grasa.

La firma favorita de las damas de Hollywood es Spanx, cuya creadora, Sara Blakely, ha conseguido eliminar el halo antiguo y rancio que desprendían las fajas y sostenes que usaban las abuelas de generaciones anteriores.

Sara Blakely, tras comprarse unos pantalones blancos y percatarse de que todas su bombachas se hacían visibles, comenzó a trabajar y experimentar con pantys hasta que diseñó prendas que sujetaban, reducían y torneaban su silueta. Su objetivo era conseguir una lencería que esculpiera y que fuera cómoda al mismo tiempo, además de otorgar libertad de movimientos.

SIN ABUSAR

En un principio, no eran bonitas y mucho menos sexys; más bien eran prendas que, de ser descubiertas al menor descuido, podrían haber arruinado la imagen de la mujer más elegante y exquisita. Eran diseños que carecían de gracia e invitaban a negar su uso, incluso en las parejas y matrimonios más consolidados.

Pero eso ya es pasado porque, a medida que estas prendas se hacen imprescindibles para la mujer de la sociedad actual, las firmas han sofisticado sus diseños y los han dotado de tejidos atractivos y sexys, eso sí dentro de unos límites, ya que son diseños para oprimir y reducir, no para seducir.

Sara Blakely ha sacado al mercado una línea de lujo: Haute Contour, de prendas moldeadoras con materias primas más nobles como sedas y encajes, y unos diseños seductores que se pueden mostrar sin temor alguno. Ante la demanda de sus prendas, Blakely ha lanzado también una línea de baño con diseños atractivos y colores favorecedores que ayudan a trasformar el cuerpo y elevar el pecho y las nalgas.

Vanity Fair, Valisère, La Perla, De Intimissimi y De Huit son algunas de las firmas de lencería que también tienen prendas remodeladoras que obran “milagros”, pero lo cierto es que son prendas para ocasiones especiales, no para acudir todos los días a la oficina, ya que una opresión continua no es saludable.

a medida que estas prendas se hacen imprescindibles para la mujer de la sociedad actual, las firmas han sofisticado sus diseños y los han dotado de tejidos atractivos y sexys, eso sí dentro de unos límites, ya que son diseños para oprimir y reducir, no para seducir.