Los sentimientos positivos ayudan a sobrellevar mejor los malos momentos y poseen un importante efecto beneficioso sobre la salud cardiovascular. Por el contrario, los negativos debilitan el sistema inmune y favorecen la aparición de diversas patologías.
TEXTO. PRO-SALUD NEWS. FOTO. EL LITORAL.
Desde algún tiempo y más que nada a raíz de lo acontecido en Chile, prender el televisor significa hacerse eco de malas noticias. Las permanentes catástrofes constituyen un importantísimo factor de riesgo que pone en jaque la salud física y mental pero, además, contribuye al desarrollo de cuadros de ansiedad y pánico.
Por eso los especialistas destacan que hoy más que nunca, el mejor antídoto para superar los tiempos difíciles pasa por buscar permanentemente la felicidad. ¿Y cómo se hace?. Por empezar, es importante recuperar el autoestima, la confianza en uno mismo y en los demás, contagiar la esperanza y trabajar en el descubrimiento de motivos para levantar el ánimo y seguir adelante.
Si se hace todo eso, de acuerdo con los resultados de un estudio realizado por profesionales de la Universidad de Columbia en Estados Unidos, que fueron presentados hace pocos días en la revista de la Sociedad Europea de Cardiología, denominada The European Heart Journal, los resultados serán óptimos, porque la alegría, la felicidad, el entusiasmo por las cosas y la sensación de plenitud y satisfacción tienen un muy alto efecto sobre la salud cardiovascular.
CÓMO INFLUYE EL ESTADO DE ÁNIMO
“Luego de un seguimiento de más de 10 años, del que participaron 1.700 personas, hallamos que las emociones optimistas -al igual que las pesimistas- influyen de manera muy marcada en nuestra salud. En este sentido, aquellas personas que durante ese tiempo fueron “más felices’ tuvieron un riesgo 22 por ciento menor de desarrollar problemas cardiovasculares, en comparación con aquellos que vivían permanentemente ‘hundidos’ en pensamientos y emociones negativas. Asimismo, también determinamos que cuanto peor es el estado emocional de una persona, mayores son las chances de que su corazón sufra: al igual que la felicidad protege, la depresión perjudica”, sostuvo la líder de la investigación, doctora Karina Davidson.
“Por otro lado, hay diversas condiciones que también se ven favorecidas por los pensamientos negativos: las cefaleas, las úlceras y las infecciones respiratorias. Esto sin contar que, desde el punto de vista anímico, las sensaciones contrarias a la felicidad, al igual que ésta, son contagiosas. De manera que si nosotros estamos mal, quienes nos rodean también lo estarán”, agregó Davidson.
Así, tal como consta en The European Heart Journal, el ámbito social juega un rol clave, ya que en las relaciones con otras personas está otra de las claves para ser felices: apoyarse y ayudarse mutuamente.
LA REALIDAD CON OTROS OJOS
Ahora bien, dado que la teoría es muy interesante, aunque la práctica es difícil de llevar a cabo, sobre todo cuando, como se dijo al comienzo, el entorno muestra una desgracia tras otra y leer las noticias implica codearse con la desesperación, la angustia y el sufrimiento, Pro-Salud News consultó al médico psiquiatra, especialista en Trastornos de Ansiedad y Calidad de Vida, Dr. Pablo Wizemberg para analizar qué se puede hacer al respecto.
“Cuando, frente a hechos de la realidad los pensamientos negativos o pesimistas van convirtiéndose en sentimientos, sensaciones y luego estados de ánimo, hay que encender la alarma pues éstos luego, una vez instalados, son difíciles de modificar”, afirmó el especialista.
“Por eso es tan importante -para atravesar el día a día pero también pensando a largo plazo- tener pensamientos positivos pero también una visión optimista de la vida”, sumó Wizemberg. Por su parte, el Dr. Roger Montenegro, también psiquiatra y presidente de la Fundación Contener, remarcó ante Pro-Salud News que “más allá de los hechos externos será nuestro eje el que -puesto en una cuestión o en la otra- nos acercará o nos alejará de las experiencias positivas o negativas”.
Finalmente, la Dra. Carola Saconi, integrante del servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Austral (HUA) refirió que “ante la presencia de marcadores de depresión, angustia o desesperanza, lo fundamental es realizar un rápido diagnóstico como para poder actuar en consecuencia y ayudar a la persona que no la está pasando bien”.





