Casa tiroteada en Santa Rosa de Lima

Pide justicia y le pintan los dedos

José Luis Pagés

Los esposos Vázquez-Gómez dijeron hoy que lejos que tener noticias acerca de la marcha de la investigación del tiroteo que el 19 del corriente puso en grave riesgo las vidas de sus tres hijos de corta de edad, también las de sus hijos adolescentes y las de ellos mismos, la Policía identificó en Jefatura al jefe de familia este último domingo.

“¡Qué clase de justicia es esta!”, se preguntó la mujer de Eduardo Vázquez quien ahora sabe que se encuentra involucrado en una “causa por amenazas”, a raíz de una denuncia realizada por personas que abandonaron el vecindario después del ataque a balazos sufrido por ellos.

A Eduardo Vázquez, quien habría sostenido un altercado con una vecina que según Liliana, podría haber instigado el atentado, “Le pintaron los dedos, el domingo cuando volvió de trabajar en el hospital”.

La casa donde se domicilia la familia, calle Aguado 2666, en el barrio Santa Rosa de Lima fue blanco de numerosos balazos la noche del lunes 19. Cuatro tiros que desde la calle partieron de distintas armas impactaron en la puerta de calle y dos o tres de ellos pasaron entre los miembros de la familia que se hallaban reunidos en torno a la mesa.

La escena de la reunión familiar detrás la cortina traslúcida se podía imaginar fácilmente desde la calle a oscuras, lo que hizo decir a Liliana que “Sin duda nos tiraron a matar sin importarles las criaturas, porque en esas condiciones, desde afuera, no podían dejar de vernos”.

Ese mismo día Liliana había sostenido una discusión por razones que hacen a la convivencia vecinal y recuerda que entonces fue amenazada por una mujer y que más tarde un familiar de aquella, un policía que portaba arma de fuego, se puso a gritar en la puerta de calle.

A la noche una andanada de balazos sobresaltó a la familia que desde entonces, según Liliana, “no sabe lo que es vivir en paz, porque tememos que un nuevo ataque se produzca en cualquier momento” “Hemos sufrido un daño psicológico tremendo_agregó_ porque no sabemos, cuando nos reunimos a cenar, qué va a pasar con nosotros. Aquello puede repetirse. Tampoco sabemos, cuando salimos a la calle, si quienes nos atacaron no andan en la calle, junto a nosotros”.

Liliana sostiene que detrás de toda esta confusión hay policías y que la situación obedece, en consecuencia a “un entendimiento entre ellos porque ya se sabe que los policías no sólo no investigan a los suyos, sino que se encubren muy bien”.

La mujer, madre de cinco hijos, pidió que “en lugar de investigarnos a nosotros se dediquen a buscar a esos pibes de los balazos que seguramente cumplieron un mandado por unos pocos pesos _y agregó_ que la Justicia también castigue a quienes los mandaron”.