Recolección diferenciada

Alberto de Luján Castillo.

DNI: 6.212.519.

Señores directores: Desde hace ya dos o tres años, en barrio 7 Jefes y Candioti Sur se inició una campaña para recolectar selectivamente envases vacíos desechables de gaseosas, leche, vinos, agua, latas de cerveza y de otros productos de consumo familiar. Esta recolección se realiza dos veces por semana desde las 9 horas, los martes y viernes en el caso de 7 Jefes. Esta acción surgió como un compromiso ambiental y responsabilidad social encarado por un grupo de empresas en trabajo conjunto con nuestra Municipalidad, la que se encarga de la recolección en unión con la Asociación Dignidad y Vida Sana. Su plausible objetivo es proteger el medio ambiente y beneficiar a la comunidad, ya que, a través del reciclado, estos residuos pueden recuperarse y las utilidades obtenidas se donan al hospital de Niños Dr. Orlando Alassia. Tengo entendido que otras vecinales de la ciudad también están actuando en igual sentido, lo que es muy valorable, aunque personalmente pienso que el éxito de estos programas no se conseguirá sin una participación ciudadana que tome conciencia de los beneficios ecológicos que significan. Y precisamente a esto quiero referirme porque en mi cuadra y alrededores parece que a muy pocos, casi a nadie le interesa separar los residuos en forma diferenciada. En mi casa poníamos las bolsitas los días y horas correspondientes en la canasta, claro que con muy escaso contenido porque, a más de ser poco consumidores (dos personas), evitamos en lo posible los envases plásticos no retornables, de cuyo reciclado tengo mis serias dudas, aunque el rótulo diga que es reciclable. Así que, ante la indiferencia vecinal, luego de un tiempo, el camión recolector dejó de pasar por varias cuadras, entre ellas, la mía, dada la poca o nula respuesta de esta zona norte del barrio. Pero lo bueno y destacable del caso es que surgió una señora con fuerte espíritu comunitario y vecinalista que ofreció su casa, su jardín, que rodea la residencia en toda una esquina, para que allí los vecinos depositen sus seleccionados residuos, envases que a veces forman cúmulos grandes y, entonces, sí, pasan martes y viernes los recolectores a llevarse todo. Y esta buena señora, además de encargarse de avisar al barrio el destino que ofrecía para depositar sus desechos, también contribuye, al volver con su chango de sus compras, recogiendo todos los avances de plástico que la desidia de mucha gente deja tirada en la vía pública; así ayuda a que no se obstruyan los desagües. Creo que es un ejemplo encomiable, digno de destacar e imitar, el de esta señora que actúa con particular modestia. Gracias, señora Antonia.