CICLO DESVELADO EN EL AMÉRICA
El cine en busca de la verdadera
identidad de Emmanuel Kant
Este jueves, continúa el ciclo de cine y filosofía propuesto por Cine Club, la carrera de Filosofía y la Secretaría de Extensión de la Facultad de Humanidades de la UNL. El costo es de 5 pesos.
DE LA REDACCIÓN DE EL LITORAL
“Los últimos días de Emmanuel Kant”, de Philippe Collin, Francia (1994, 70 min), es el filme que se proyectará este jueves, a las 22.30, en el Cine América, en el ciclo que comenzó la semana pasada, “cine y filosofía”, en el DeSvelado que propone Cine Club Santa Fe.
En 1827, veintitrés años después de la muerte del gran filósofo alemán, apareció en Blackwood’s Magazine el texto “Los últimos días de Emmanuel Kant”, de Thomas De Quincey. El filme parte de este texto para reconstruir el genio y las taras del filósofo de Königsberg. Tres son los personajes principales con los que se topa el espectador: el propio Kant; el otro es Wasianski, clérigo discípulo del filósofo, al que asistió y administró en los últimos años de su vida, y el tercero es Lampe, antiguo criado de Kant. Estos tres personajes van en busca de una identidad, la verdadera identidad de Kant, en pleno declive de una de las mentes más portentosas de la historia del pensamiento.
Según los organizadores -Guillermo Arch (por Cine Club) y Ricardo Cattaneo (director de la carrera de Filosofía de la UNL)- se trata de una película desconocida en la mayoría de los foros. La califican de “muy buena”, adelantan que es en blanco y negro y que muestra otro Kant, un personaje hipocondríaco, que en las distintas reuniones tenía un lugar reservado para él, además de que invitaba todos los días a comer a su casa donde no podía faltar algún joven. “La película está hablada en francés y encontramos la edición comercial con subtítulos en inglés, contamos con el texto en español lo que nos sirvió para arreglar cuestiones de sentido que en la traducción literal se pierden”, brindan detalles del subtitulado.
LO QUE VIENE
El 20 de mayo es el turno de “Agostino d’Ippona”, de Roberto Rossellini, Italia (1972, 121 min). “Porque tengo la sensación de que actualmente nos encontramos con el fin de una civilización... También Agustín de Hipona se encontró con el fin de una civilización, con la muerte de la civilización romana, de la cual supo, sin embargo, conservar los valores más auténticos y genuinos. San Agustín no rechazó los valores que le ofrecía el pasado, sino que los recuperó en una visión renovada de la Historia y del pensamiento. La idea de una civilización que muere -como la nuestra, repito- y que no obstante conserva y proyecta en el futuro algo suyo, me fascina profundamente”, señaló el director.
El 27 de mayo, “Noticias de la antigüedad ideológica: Marx, Einsenstein y El Capital”, de Alexander Kluge, Alemania (2008, 83 min). En noviembre de 1929, pocos días después del crac de la Bolsa de Nueva York, el realizador soviético Sergei Eisenstein visitó al novelista James Joyce en París. Eisenstein no se venía con minucias: quería hablar con Joyce sobre el magnum opus de un tercero, Karl Marx. En concreto, Eisenstein le confesó a Joyce su idea descomunal de filmar “El Capital”, y también el “Ulises” del propio Joyce, e incluso, de filmar “El Capital”, según la estructura narrativa del “Ulises”. Un día cualquiera en la vida de un trabajador. 81 años después, uno de los cineastas más lúcidos de Alemania, Alexander Kluge, llevó a cabo el proyecto, un monumental fresco fílmico de 10 horas, del cual ésta es una versión de difusión del propio Kluge.
Y, por último, el 3 de junio se proyectará “¿Quién mató a Walter Benjamin?”, de David Mauas, España, Holanda (2005, 73 min). El 25 de septiembre de 1940, luego de siete años de exilio, Walter Benjamin atraviesa los Pirineos en un desesperado intento de escapar de los nazis. Se dispone a pasar la frontera clandestinamente y, atravesando el territorio español, alcanzar Lisboa, donde se embarcará rumbo a los Estados Unidos. Un súbito cambio en la legislación española le impide la entrada a la Península. Benjamín se ve obligado a pernoctar en una fonda de Port Bou, bajo la estrecha vigilancia de tres policías que tienen órdenes de deportarlo a Francia a la mañana siguiente. Esa misma noche, Benjamin inicia una agonía que lo llevará a la muerte veinticuatro horas más tarde. Según sus allegados, se trata de un suicidio. Pero el parte médico tipifica el deceso como muerte natural.
¿Quién mató a Walter Benjamin? busca las respuestas a las dudosas circunstancias de la muerte, sesenta años atrás, de un ilustre refugiado, a la vez que establece el retrato de un pueblo de frontera, anclado entre dos frentes, testigo de evasiones, persecuciones y falsas esperanzas.
¿Quién mató a Walter Benjamin? no supone sólo la reconstrucción de una muerte, sino el retrato del escenario del crimen.




